Día 6: ¡Palomitas, películas y golosinas!
La mañana empezó con la singular rutina que Ulquiorra había establecido, por alguna razón que no entendía, en su interior sentía una enorme dicha, se baño, se puso loción y se dispuso a preparar el desayuno, ¿¡felicidad!?, eso era lo que sentía, tal vez debía cambiar su concepto, no era esa paz, esa quietud, ese silencio, ese tiempo infinito; quizá era todo lo contrario, eran esos cortos momentos, esos escasos sentimientos que surgían como una explosión y desaparecían rápidamente, que anhelaba buscar, la felicidad entonces era el furor de un pequeño instante.
Orihime algo desvelada tardó en despertar, fue su ruidoso estómago el que terminó por levantarla, esta vez el ojiverde había preparado un tradicional desayuno japonés, la chica miraba atenta al hollow, su corazón y respiración permanecía agitada, el rostro de la pelirroja mostraba un constante sonrojo, se sentó en su lugar habitual frente a la silla del espada, pero para sorpresa de la mujer el caballero tomó su plato y se dispuso junto a ella.
Sus resplandecientes ojos esmeralda la observaban de forma peculiar sin perder la seriedad de su rostro, la chica no se sentía asustada, más bien inquieta por la cercanía del pelinegro, cuando terminaron el desayuno levantó los platos en silencio y empezó a lavarlos en calma.
- Tengo boletos para el cine en la tarde, ¿qué quieres hacer hasta entonces mujer? - finalmente pregunto el espada
- ¿¡Ha!?, bueno me puede ayudarme con mis tareas... -
- ¿Tareas?, ¿no estás en período vacacional? - dijo intrigado el arrancar
- ¡Si!, pero no por eso dejó de estudiar, tengo algunas cosas pendientes - dijo animada la dama
- Yo no soy estudiante ni maestro - recalcó el ojiverde
- Aunque usted es muy inteligente, estoy segura de que me puede ayudar... - afirmó la pelirroja
- De acuerdo, trae tus apuntes y libros, necesito leer un poco más para resolver el problema, mientras tanto bañarte - pidió el resignado hombre
La pelirroja corrió a su habitación y sacó un grupo de libretas que colocó en la mesa, también le dejó lápices, después se fue a bañar, estaba un poco más tranquila notando que el espada conservaba su fría personalidad, se dirigió a su cuarto, se vistió, entonces regresó al comedor, donde el hombre tenía un montón de notas escritas en un cuaderno.
La mañana fue particularmente entretenida, la chica resolvía uno a uno los ejercicios, si tenía dudas le preguntaba al hollow, quien con singular paciencia le explicaba con sumo detalle el tema, ella estaba fascinada por lo rápido que aprendía el arrancar, para las 2 de la tarde el espada terminó la sesión de estudio.
- Debemos irnos - le dijo el espada
- ¡Ha!, bien de todas formas ya terminé, fue más rápido de lo que esperaba gracias a su ayuda, si usted fuera estudiante, estaría adelantando de año, aprende muy aprisa... - elogio la chica
- Solo lo hice porque me lo pediste, además ni siquiera se que grado de estudios debería tener -
- ¿Porqué joven Ulquiorra? - preguntó ingenua la pelirroja
- Ya te lo dije, sólo Ulquiorra, aunque luzca una apariencia de edad similar a la tuya no tengo los mismos años - exclamó algo molesto
- Está bien, vamos al cine - cambió el tema volviendo a la aventura la mujer
Los dos chicos fueron cerca de Kioto a un lujoso cine, la de ojos grises le pidió al pelinegro que le comprará algunos alimentos para disfrutar en la función, con la condición de no exagerar con las golosinas, palomitas, chocolates, gomitas, helado y refrescos fueron los acompañantes de la pareja, disfrutando de una película sentimental muy sensible, la pelirroja se sintió melancólica, por lo que se abrazó al hollow para consolarse, el caballero no dijo nada, en un frágil gesto apenas pudo en volverla con su brazo, la chica le pidió ver otra película, a lo cual el arrancar accedió, esta vez la pelirroja parecía más alegre, reía constantemente, el espada ponía atención pero no sonreía o sorprendía, permanecía solemne.
Al salir Ciffer la invitó a cenar en el restaurante francés donde trabajaba Sekai, ella aceptó gustosa y el jefe de meseros les dio la mejor mesa: la hermosa vista de la terraza, les dieron el menú y ambos ordenaron, está vez Inoue lo hizo con moderación.
- Fue muy amable de su parte ayudarme con la tarea y bueno todo lo que ha hecho por mi hasta ahora - dijo algo apenada
- Es muy simple para mí - comento el ojiverde
- Sabe, siempre he querido visitar lugares lejanos, uno es Francia, ¡los postres!, ¡la Torre Eiffel!, ¡los campos elíseos!... - dijo con un suspiro la chica
- Ya veo... - dijo el pelinegro
- ¿Usted tiene un sueño? - preguntó curiosa la pelirroja
- No - dijo tajante el hollow
- ¿Qué va a hacer joven Ulquiorra? - insistió la mujer
- No importa, y lo hiciste de nuevo, te dije que solo Ulquiorra - contestó molesto el pelinegro
- ¡A mí me importa lo que pasé con usted!, ¡aunque a usted no le importe!... - le regaño la dama al ojiverde
- ¿Porqué le interesa tanto lo que pase conmigo?, si yo no soy más que un hollow... - instigo el arrancar
- Porque... - dijo la mujer cuando la interrumpió el mesero con la cuenta
- Vámonos que ya es tarde... - dijo el espada cortando la conversación
La confundida adolescente fue todo el camino a casa con la cabeza agachada, evitando la mirada del ojiverde, mientras que el permanecía inalterable, una vez en el departamento los dos muchachos se dirigieron directamente a sus cuartos sin decir una sola palabra, para Ulquiorra fue difícil, mientras que por la mañana estaba más inspirado, ahora en la noche estaba más bien melancólico, el tiempo se agotaba y pronto tendría que renunciar a volver a ver a Orihime.
Ciertamente no había pensado en lo que iba a hacer después de estos días juntos, pero por alguna razón ya no quería estar sin ella, sin embargo tampoco quería que estuviera con él si iba a estar triste, Ciffer no era capaz de asumir que estaba enamorado de Inoue. Mientras la pelirroja agonizaba en su habitación por culpa de esos confusos sentimientos que nacían por el espada, su olor, su calor, sus ojos, su voz y su piel revolvían todo en su interior, "estoy segura de mi amor por el joven Kurosaki, pero ¿por qué no puedo decirle al joven Ulquiorra lo que siento?, ¿por qué ya no se lo que siento?", pensó para sí la mujer.
Entonces en un arranque de melancolía el espada fue a la habitación de la chica, la de ojos grises se ruborizo al verlo apenas vestido con un pantalón de pijama y una camiseta.
- Te hacía dormida - justificó su intromisión el pelinegro
- ¿Qué... qué hace... aquí... joven... U... U... Ulquiorra? - preguntó sonrojada y nerviosa la dulce chica
- Solo vine para asegurarme que duermas bien, me retiró - le explico el espada
- ¡Gracias!, en verdad no hay palabras que pueda decir para... expresar lo mucho que... lo mucho que usted hace por mí, ¡gracias! -
El arrancar no dijo palabra alguna, solo se acercó a la cama de la chica, está se encogió entre las sábanas cubriéndose hasta el cuello, Ciffer entonces le regalo un tierno beso en la mejilla y salió de ahí en silencio, la dama se puso roja como una cereza, llena de pena, pero ese sencillo gesto tranquilizó al hollow, quien pudo dormir con un sueños ¿felices?, a su vez Inoue, abrumada se durmió de cansancio con el corazón a todo ritmo por culpa del ojiverde.
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2 Semanas
FanfictionHan pasado muchas cosas, la vida ha vuelta a la calma desde que Ichigo perdió sus poderes de shinigami, han llegado las vacaciones intersemestrales cuando Inoue recibe una sorpresiva visita, de alguien que supuestamente está muerto, todos sus amigos...
