Han pasado muchas cosas, la vida ha vuelta a la calma desde que Ichigo perdió sus poderes de shinigami, han llegado las vacaciones intersemestrales cuando Inoue recibe una sorpresiva visita, de alguien que supuestamente está muerto, todos sus amigos...
Los pájaros cantaban, la luz del sol dejaba ver sus primeros rayos, una sensación cálida sobre su rostro y un dulce aroma a pan tostado la hizo despertar, al abrir los ojos vio algo borroso una mano que delicadamente acariciaba su mejilla, entonces se sobre salto un poco.
- ¿¡Joven Ulquiorra!? - dijo la mujer algo adormilada
- Ya es tarde, tengo planes para hoy date prisa - dijo solemne el caballero
- ¿Porqué ha venido a despertarme? - preguntó curiosa la chica
- Ya te lo dije es tarde, ve a bañarte y vestirte, el desayuno está listo - recalcó el espada
- Podía llamarme desde la puerta... - resaltó la intromisión la pelirroja
- No me gusta gritar - explicó con brevedad el ojiverde
- Voy enseguida - dijo la mujer para que el pelinegro saliera de la habitación
No se fue sino que redirigio su atención a su guardarropa, ella lo miró apenada, entonces el espada sacó un largo y elegante vestido, así como un pequeño conjunto de lencería.
- ¿Qué esperas?, ve a bañarte, quiero que vistas esto, si tardas me iré solo - amenazó el arrancar, sonrojada salió casi corriendo, apresurada se baño, entró a su habitación y se topó con la sorpresa de que el hollow seguía ahí
- Tienes unos minutos, el desayuno se enfría - dijo sentado en la cama el ojiverde
- ¡Salga por favor!, ¡dejé que me cambie! - dijo sonrojada la mujer envuelta en una toalla
Río un poco el espada, se levantó, camino hacia la puerta, abrió.
- La que me dio el primer beso fuiste tú - le comentó a la chica antes de salir
Era una invitación abierta a lo que ella quisiera, incluso a una relación íntima, recalcando que la más motivada por el deseo de su cuerpo era la de ojos grises. El elegante caballero a fino cada detalle en la mesa, la gentil dama se sentó junto a el pelinegro, estaba apenada pero no intimidada, pese a que el espacio personal entre ambos se reducía un poco más cada día, no sentía que Ulquiorra fuera a ceder ante la lujuria a menos que ella le diera pie, era tan educado que no le faltaría al respeto.
El desayuno fue una comida amena y llena de coqueteo por parte de la chica que se aprovechaba de la solemnidad del arrancar para darle bocados en la boca, incluso limpiar de migajas sus labios negros; un poco más relajado el espada le pidió que emprendieran el rumbo al evento, el viaje en tren siempre era seguro con el cuidado del ojiverde, aún a una región tan lejana de Japón.
Pará sorpresa de Inoue el plan era ir a un festival tradicional japonés que presentó en un brillante escenario una obra de teatro kabuki, fascinó a la pelirroja, para Ciffer sencillamente era interesante, muy pocas veces la adolescente había disfrutado de un evento cultural folclórico tan encantador, estaba tan emocionada como una niña de 5 años ante las increíbles actuaciones de los artistas.
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