Jimin sintió por segunda vez en su vida como su corazón parecía detenerse mientras un nudo, se formaba en su garganta al enterarse de que Yoongi se iría otra vez, no podía permitirlo, era la única esperanza de que su pequeño pudiera vivir y no podía poner la vida de su bebé en riesgo por culpa de sus miedos, si tenía que enfrentar a Yoongi para salvar a su hijo lo haría sin dudarlo, así que decidido a lograr su objetivo se giró hacía Taehyung
-Taehyung ¿Crees que puedas llevarme con Yoongi? De verdad necesito hablar con él lo antes posible.
-Por supuesto, te llevaré a la empresa, lo más probable es que este practicando ahora mismo...pero Jimin...no sé cómo va a reaccionar cuando se entere, de que tiene un hijo y se lo ocultaste, desapareciste sin explicación, le costó mucho poder dejar de buscarte, lo más probable es que piense que el niño no es suyo o peor aún, que trate de herirte, por más que me duela decirlo...¿Estás seguro de que quieres ir a verlo ahora mismo?
Lo pensó unos segundos y realmente en su cabeza sabía que no era tan buena idea llegar a su lugar de trabajo luego de tanto tiempo, mucho menos si era para decile a Yoongi no sólo que tenía un hijo, sino que su vida depende de un costoso tratamiento, no sólo monetario sino uno que lo involucraba a él. Pero si no iba en ese momento, probablemente perdería el valor que logró juntar con tanto esfuerzo, dio una última mirada a su pequeño que estaba en los brazos de Jungkook y habló.
-No importa, sólo llévame con él, yo me encargaré de lo demás... Lo único que me importa en estos momentos es el bienestar de mi hijo.
Yoongi no sé consideraba así mismo un artista, sólo una persona a la cual le gusta hacer música. Estudió, para crear canciones que transmitieran sus más profundos sentimientos, y en los primeros años de su debut lo consiguió; estaba cargado de irá, tristeza, soledad y depresión, a pesar de todo eso, su carrera despegó tan alto que era uno de los productores y raperos mejor pagados del medio.
Pero...faltaba algo.
En medio de ese estudio lleno de espejos recién vacío, miró su reflejo, los años estaban pasando, pero él, no lograba sanar lo que a su corazón afligía. Conocía un viejo dicho que le decía su abuela, y en ese entonces solía juzgarlo, pero ahora lo definía completamente.
"Todos tenemos a dos personas importantes en la vida. El amor de tu vida y el amor que eliges para tu vida, cuida el primero Yoongi pues si el amor de tu vida se marcha, es muy probable que nunca regresé por más que ambos quieran"
Esas palabras le taladraban el corazón y la mente desde el día en el que ya no supo más de Jimin. Lo buscó por todos lados, pero nunca supo de él. Se recriminaba por los estúpidos problemas de celos que causaron sus peleas y alejamiento, pero ¿quién podría culparlo?, Jimin era el ser más hermoso tanto interna como externamente, de la tierra, no había alguien como él, eran felices...pero todo se fue al carajo.
Intento por mucho tiempo llenar ese vacío con otras personas, sin embargo, jamás logró su cometido, Jimin había dejado un hueco difícil de llenar. ¿Cómo estaría él?, ¿Estaría casado?, ¿Lo extrañaría? Las mismas preguntas que se hacía cuando la soledad lo alcanzaba.
Se paró dispuesto a ir a las regaderas. El ensayo había sido un poco duro, y aunque él no acostumbraba bailar en sus canciones, según su compañía, tenía que hacerlo. Recogió su celular del suelo, y se encaminó a la puerta de salida. Un baño estaría perfecto para después encerrarse en su estudio.
Treinta minutos después se encontraba listo para componer cuando una llamada de un número desconocido lo interrumpió. Por un momento pensó que algún sasaeng había vuelto a descubrir su número, pero siempre había tomado las llamadas a pesar de todo. Le gustaba mandar a la mierda a las personas molestas y acosadoras.
-¿Hola?, Habla Yoongi- dijo cuándo contesto, espero los gritos de emoción, los cuales nunca llegaron.
En cambio, una dulce voz conocida se escuchó por la bocina del teléfono.-¿Yoongi hyung?, Soy Jimin...
Él sabía que esa llamada, traería consigo cosas buenas y malas, su corazón estaba por detenerse, la sangre huyo de su cuerpo. Yoongi no podía creerlo, por un momento pensó que era Taehyung jugándole una mala broma, pero era imposible, era su voz, la voz de su Jimin, su corazón latía acelerado, simplemente no podía creerlo después de tantos años soñando con escuchar su voz llamándolo Yoongi Hyung, por fin estaba sucediendo y tontamente las palabras no salían de su boca, la mano en donde se hallaba el teléfono estaba temblando incontrolablemente, la ola de pensamientos de Yoongi se detuvo de nuevo por esa melodiosa y tersa voz.
-¿Yoongi Hyung? ¿Te encuentras ahí?- llamo de nuevo Jimin.
-Hola Jimin- dijo con voz estrangulada.
-Hyung sé que tal vez le extrañe que tenga su número, y también sé que tal vez ni siquiera quiera escucharme, pero necesito de usted es un asunto de vida o muerte- en ese momento escucho el sollozo lastimero de Jimin- por favor necesito verle.
-Jimin por favor, dime que te encuentras bien- dijo con la voz temblorosa y presa de pánico - ¿Qué sucede?, déjame ayudarte por favor.
-Necesito verlo Hyung...
El silencio en la línea era ensordecedor, Yoongi no sabía que esperar de esta extraña llamada, lo único cierto de esta situación es que Jimin necesitaba ayuda y si era posible él se la iba a proporcionar.
-Veamos entonces Jimin, dime donde te encuentras para que pueda ir hacia ti.
-No es necesario Hyung- escucho un largo suspiro del otro lado de la línea- me encuentro en la puerta del edificio donde trabaja.
-Bien, entonces te veo afuera en quince minutos.
-Gracias Hyung.
Al momento de cortar la llamada, Yoongi se apoyó contra la pared y se arrastró al piso, estaba sumamente confundido, sentía preocupación por el llanto de Jimin, pero igual estaba enojado, Jimin desapareció hace 7 años, nadie sabía dónde se encontraba, los primeros dos años de su carrera estuvo buscándolo pero nunca lo encontró, fue como si nunca hubiese existido y eso le partió el corazón, ya que, a pesar de la manera en que termino su relación él amaba a Jimin de todo corazón.
Dando un suspiro profundo se levantó del piso, se vio en el espejo, trato de acomodar sus ropas y le dio un vistazo a su pelo, como eso ya no tenía solución se puso su gorra color negra, avanzo hacia la puerta del estudio poniéndose su chaqueta. El viaje en el ascensor se le hizo eterno, las palmas de sus manos sudaban a más no poder, el timbre del ascensor anunciando su llegada al piso de abajo lo saco de su pequeño trance, tomó una bocanada de aire antes de salir de este, a pasos lentos y con la vista hacia abajo se dirigió hacia las puerta dobles del edificio. Al salir lo primero que sintió fue el gélido frió sobre su piel, pero nada lo preparo para lo que vio a unos cuantos metros frente a él, enfundado en un suéter amarillo pollo, pantalones de mezclilla color negro y con un beanie cubriendo sus dorados cabellos se encontraba Jimin, el paso de los años no le había hecho justicia, aún conservaba esa apariencia tierna que lo hacía ver como un pequeño niño de abultadas mejillas, pero su cuerpo sutilmente había madurado. Tomando el poco valor que tenía dio un suspiro y avanzó la poca distancia que los separaba.
-Hola Jimin- dijo tocando su hombro.
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El reencuentro *Yoonmin*
AléatoireLa definición de pareja perfecta la tenían Min Yoongi y Park Jimin, o al menos eso era lo que todo el colegio pensaba, los problemas comenzaron cuando Yoongi tuvo que irse a la universidad, todo lo que estuvo lleno de ternura, terminó siendo caótico...
