Capítulo 4: Ojos de sangre

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Salimos de la tienda y nos fuimos a casa de los abuelos, en el camino mi madre mencionó que debíamos regresar a casa debido a su trabajo y mi hermana me mostraba algunos juguetes que había comprado, ya en casa de la abuela mientras todos se despedían, fui al baño y decidí abrir la caja para ver su contenido, cuando la estaba abriendo pensaba en las palabras de aquel hombre,

Vendedor: Lo que más deseas se encuentra dentro

¿Qué era lo que más deseaba?...

Al abrir la caja me encontré solo dos pares de los lentes, eran de color blanco, algo simples, pese a esto decidí probármelos, sin embargo después de habérmelos puesto sentí un dolor horrible, me mire al espejo creyendo que era normal el dolor, pero al observarme note que los lentes habían desaparecido como si se hubieran fusionado con mis ojos, dejé el otro par dentro de la caja, quería volver a la tienda al día siguiente pero mi madre no aceptó y partimos al anochecer.

Iba en la parte delantera del auto, de copiloto, la noche era muy oscura, intensamente fría y se sentía cierta tensión en el ambiente... De pronto unos señores nos indicaron que habían cerrado la carretera por diferentes reparaciones y que debíamos tomar una desviación, todo era muy extraño no había ningún auto cerca, y había visto las noticias antes de salir y nada indicaba algún desvío, estábamos solos en esa autopista, mi hermana se había quedado dormida por el largo viaje, mi preocupación terminó cuando vi por el espejo una camioneta detrás, creí que íbamos por buen camino, después de todo que podría salir mal en una noche de luna llena, tan grande y blanca, hasta que...

La camioneta se adelantó un poco, dio vuelta al volante sacándonos de la carretera, todo sucedió muy rápido, el choque, las vueltas, los gritos, cerré los ojos y pensé: yo solo quería una vida normal...

Al abrir los ojos me di cuenta de que estaba a varios metros del auto, pero que había pasado, ¿porque estaba lejos del auto?, mi familia seguía adentro, estaba herido, mi cabeza sangraba y creo que tenía una o dos costillas rotas, incluso un brazo dislocado

Yanni: D...d...debo sacarlas de ahí.

Logré sacarlas y alejarlas del carro, pese a mi dolor creí que todo había terminado, ellas milagrosamente no se encontraban heridas y estaban vivas.

Sin avisar, de la camioneta bajaron siete tipos vestidos de negro y con armas, estábamos acabados, de pronto recordé todo lo que había vivido y las palabras de Aly y aquel vendedor... Me dije a mi mismo,

Yanni: Cumple tu promesa Yanni

La llama en mi interior se había encendido más, mis ojos habían cambiado, se habían tornado de un color rojizo asemejando sangre.

Después de un grito me abalance hacia los tipos, la furia era tan grande que solo recuerdo como volaban los casquillos de las balas, me movía más rápido que ellos, todo se veía en cámara lenta, también recuerdo como arremetía en contra de aquellos sujetos, de mis manos salía una energía tan grande que tenía que ser disparada, explosiones ocurrían por doquier y los cuerpos se desvanecían o volaban en mil pedazos, así los tipos cayeron a manos mías o quizá a manos de un asesino sin control con ojos de sangre... Lo último que recuerdo fue que un octavo hombre que bajó de la camioneta, mis ataques no le hacían nada, un golpe fue necesario para dejarme en el suelo... todo acababa de empezar.

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