2x04: Cita: Mi Historia

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Cita: Mi historia

Derek cierra la carta y sonríe al camarero después de haberle dicho lo que quería para cenar. El chico me mira sonriendo.

— Espaguetis a la boloñesa.— Le sonrío cerrando la carta sonriéndole.

— ¿Para beber?— Pregunta mirando un segundo a Derek, este me mira y niego, dándole a entender que me da igual.

— Un vino tinto.— Le dice y le entrega la carta, el camarero la coge y luego se gira hacia mí para que le dé la carta, se la doy, me guiña un ojo y se va.— ¿Te ha guiñado un ojo?— Pregunta mirándome y pasando su mirada al camarero que camina de espaldas a nosotros.— No ha notado...

— ¿Qué no ha notado, Derek?— Inquiero, alzo las cejas.

— Esto— me señala y luego a él mismo.

— ¿Esto qué?— Le presiono.

— ¿Hace falta ponerle un nombre?— Me encojo de hombros.

— Tú verás.

— Eso es que sí.— Dice mirándome.— ¿Por qué a veces sois tan complicadas? ¿No es más fácil decir las cosas tal y como las queréis?— Alzo las cejas.— Me pone nervioso el: Sí que es no o el no que es sí. Y también está el: Tú verás. Que significa que sí que lo tengo que hacer ¿verdad?— Sonrío asintiendo.— Pero no le quiero poner nombre.

— Vale.— Digo simplemente.

— ¿Vale?— Asiento.— ¿Ya está? ¿Ni reclamos, ni enfados?— Niego.

— ¿Cuándo te he reclamado yo algo?— Le pregunto.

— Ayer, cuando discutimos.

— Te dije lo que pensaba. Si quieres dejo de decirte lo que siento y la confianza y sinceridad que tenemos se va a la mierda.— Le digo molesta.

— Lo siento.— Asiento.— Ahora vuelvo.— Se levanta y camina hacia el baño.

NARRA DEREK

Paso por el lado del camarero que le ha guiñado el ojo a Brooke, tiene la botella de vino en la mano.

— Señor.— Me paro y lo miro.— ¿Le parece bien este vino para su hija y usted?— ¿Hija? Abro la boca ligeramente. Me acabo de sentir muy viejo. Solo le llevo diez años y tampoco es que se me note tanto mi edad. A Meredith le llevo unos pocos más y nunca nos ha pasado esto. Miro a Brooke que ojea la noria que se ve por la ventana que tenemos al lado de la mesa. No aparenta su edad, si la viera por la calle le echaría veinticuatro años, incluso menos. ¿En serio parce mi hija?

— Ese está bien.— Le digo.— Y es mi novia.— Abre los ojos y la boca, impresionado, le sonrío falsamente y entro al baño.

NARRA BROOKE

— Cuéntame tu vida.— Dice nada más sentarse haciendo que suelte una risita.

— Pues vivo en Seattle, soy cirujana cardio torácica, gano una millonada y tengo algo sin nombre con un hombre que tiene novia y trabajo con los dos. ¿A qué suena a telenovela latina?— Le digo bromeando.

— Ja- ja, que graciosa.— Dice, sonrío.— Y sí, suena a telenovela latina.— Río.— Ahora en serio, llevamos con esto un mes y no se nada de ti.

— Sabes que soy de San Francisco y que mi ex me puso los cuernos. ¿No es suficiente?— Niega.

— Eso lo sabe todo el mundo. Digo algo que no todos sepan.

— No tengo hermanos y me crio mi padre. Mi madre nos abandonó cuando yo tenía tres años...— Iba a seguir hablando, pero el camarero nos interrumpe, nos sirve el vino y deja la botella en la mesa.

— Que disfrute la noche con su novia, señor.— Le dice a Derek, abro los ojos y lo miro divertida.

— ¿Así que novia?— Hablo cuando se ha ido el chico. A ver si lo despisto y se olvida de que me ha preguntado sobre mi vida en San Francisco, que es la cosa que más odio que me pregunten o me hablen.— Pensaba que no le querías poner nombre a esto.

— Y no lo quiero poner. Pero me ha dicho que eras mi hija.— Suelto una carcajada.— Me ha sentado como el culo, así que le he dejado claro que no estás libre y que eres de todo menos mi hija.— Sonríe.— No desvíes el tema, listilla. Sigue.

— Mi madre nos abandonó cuando yo tenía tres años. Me crio mi padre. Crecí buscando a mi madre, pero a los trece o catorce una novia de mi padre me dijo que no iba a volver, y tenía razón, por qué iba a volver después de diez años. Deje de buscarla y empecé el instituto donde se reían de mí, también me centre en los estudios, porque quería comprar una casa que no sé callera a trozos y que no oliera mal a causa de las tuberías viejas.— Su mirada cambia, parce apenado por lo que le estoy contando.— No me mires así, odio que me miren con pena. Mi historia no es de la niña pobrecita que no tuvo madre y lucho para salir de la miseria, a la que miran con pena y orgullo cuando cuenta su vida. No tuve madre, tampoco me ha afectado tanto, por qué voy a necesitar algo que nunca tuve, he tenido una infancia buena, una adolescencia decente y ahora tengo unos estudios que me han llevado a trabajar en uno de los mejores hospitales del país y a ser la mejor en mi campo de Estados Unidos y cobro un pastón, el cual utilizo para ayudar a mi padre cada vez que me lo permite, porque no quiere aceptar mi dinero.

— No me esperaba eso, para nada.— Habla impresionado.— Pensaba que eras de una familia unida, con al menos el dinero suficiente como para pagarte la carrera.— Niego.

— Pues no.— Me coge la mano por encima de la mesa, me da un apretón y le sonrío, él me la devuelve.

— Brooke...— Dejo de mirar a Derek y miro a la chica que me llama. Quito la mano rápidamente de dejado de la de él.— Hola...

— Hola, Erica.— Finjo una sonrisa lo más verdadera que puedo.— ¿Qué tal?

— Bien. ¿Y tú?— Pregunta sonriendo.

— Muy bien.— Mira a Derek.

— Te dejo cenar. Adiós.— Le sonrío y se va.

Vuelvo a mirar a Derek, este está extrañado.

— Eso me ha dol...

— Es la hermana de Jake.— Le interrumpo.

— Ya no me duele tanto.

— Ellos se lo cuentan todo. Estoy más que segura de que está aquí para quedarse con Jake y también de que le va a contar que me ha visto. Prefiero que le cuente que me ha visto con un amigo cenando, a que me ha visto con un tío cenando de la mano.

— Tiene sentido.— Río un poco.— Jake está viviendo con Meredith.

— ¿Meredith que tiene una casa o un centro de acogida?— Suelta una carcajada.— ¿Cuántos sois?

— No sé, a ver... Meredith, Izzie, Karev, Lexie y Yang, Jake y George ocasionalmente. Cinco fijos y con los ocasionales siete u ocho.— Abro los ojos.

— ¿Cómo coño cabéis en esa casa?— Se encoge de hombros.

— Ya no vivo hay, así que me da igual. Le dije que me iría a vivir con ella si vivíamos solos, pero en vez de echarlos, ha metido a más gente.— Dice divertido.— Prefiero tu casa.

— ¿Y tu caravana no la prefieres?— Le digo, a ver si pilla la indirecta.

— ¿Me echas?— La pilló. No quiero que se vaya, pero sí que deje de utilizar mi champú.

— No, pero quiero que te compres tu champú. Me lo has gastado con tu manía de lavártelo cada día.— Nos traen la comida.

— Si quieres que tenga este pelazo lo tengo que hacer.

— Lávate el pelo con agua bendita si quieres pero con tu champú. Gasto el doble en productos para el pelo desde que estas en mi casa.

— Ganas bastante más que yo, ¿y te quejas por veinte dólares más?

— No me quejo, pero es mi champú y la chica del supermercado me ha empezado a mirar raro porque compro champú dos veces por semana, creo que se piensa que tengo piojos o algo.— Suelta una carcajada.

— El tío que trabaja en el supermercado donde compro el güisqui también me mira raro desde que compro bourbon. Así que estamos en paz.

— Cuando haya que hacer la compra vas tú. Paso de que la cajera rubia me mire con asco porque en su cabecita está la idea de que tengo piojos.— Ríe y asiente.

Creo que me gustan las citas, solo he tenido una, pero me lo estoy pasando muy bien, excepto por mi ex cuñada. Estoy segura de que Jake le ha contado la historia de porque rompimos de tal manera que él quede como el bueno al que no le quedaba otra que ponerme los cuernos con nuestra compañera de piso. Erica vive en San Francisco, así que hay dos opciones: Una que haya venido a visitarle. O dos, que haya venido para quedarse. Erica es miembro del consejo de una empresa, así que tiene el suficiente dinero como para mantener a Jake. Ya le podía haber dado dinero cuando vivía conmigo. También yo fui tonta por no decirle que me diera dinero para colaborar con el apartamento.

Your Anatomy [DEREK SHEPHERD] [GREY'S ANATOMY] [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora