Capítulo VIII: Confesiones

772 92 46
                                        

Las primeras clases habían finalizado con éxito, ahora la hora de la comida nos estaba esperando, comencé caminar hacia el salón de Kakyoin, cuando llegue el ya me estaba esperando garabateando distraídamente en su cuaderno.

_Creo que para tu cumpleaños te regalaré un cuaderno de dibujo.

Comente llamando su atención, el sonrió y empezó a guardar sus cosas.

_En ese caso yo te regalaré una nueva gorra, la que tienes esta completamente destruida de atrás.

Sonreí , esa sonrisa que solo compartía con el.

_Me gusta así.

Salimos del salón, al principio Kakyoin había pensado en mantener nuestra relación oculta, para evitar las habladurías, sin embargo rechace esa idea por completo, no me sentía avergonzado por mis sentimientos y no tenía miedo en mostrarlos a los demas, tomando su mano a cualquier lado que fuéramos incluso dentro de la escuela, lanzando una mirada cargada de amenazas a cualquiera que nos mirara de mala manera.

Así, tomados de la mano llegamos hasta el pasto cerca de la zona de atletismo, sacando nuestros respectivos alimentos.

_¿Te molesta si pongo algo de música?

Pregunte tranquilo, mientras sacaba mi reproductor.

_Claro que no, ¿Puedo escuchar?

Asentí, pasándole un audífono al pelirrojo y sentandome más cerca de él para que estuviésemos más cómodos.

_Nori, ¿Puedo preguntar algo?

Dije sin mirarlo directamente, manteniendo mi mirada en el cielo.

_Sabes que puedes preguntarme lo que quieras siempre Jojo.

_Bueno, ¿Estas seguro de que quieres estar conmigo, incluso aunque no tengamos relaciones?

El pelirrojo suspiro y tomando mi rostro entre sus manos hizo que agachara la cabeza, haciendo que nuestros ojos se cruzarán.

_Si bien es cierto que te deseo, lo que siento por ti va más allá de la atracción, si algún día decides o quieres hacerlo me haría feliz, pero si eso jamás ocurre soy feliz solo con estar contigo.

Aquellas palabras cargadas de sentimientos, eran nuevas para mí.

_No hay nadie más con quien quiera estar Jotaro.

Concluyó el pelirrojo, mis manos se deslizaron por su mejilla, suave al tacto, mis labios se unieron a los suyos.

_Realmente jamás había sentido esto, jamás había querido pasar tiempo con alguien, pero desde que te conozco haces que todo en mi mundo gire y se estremezca.

Dije aun manteniendo sus ojos en los míos.

_¿Quieres que te confiese algo Jotaro?

Kakyoin bajo la mirada, de pronto parecía que el pasto se había vuelto demasiado interesante.

_Jamás e estado realmente interesado en el sexo, pero aprendí que era algo que deseaban de mi, algo casi obligatorio en cualquier relación.

_Kaky...

_Dejame terminar.

Pidió el pelirrojo con dulzura.

_Mi primera relación fue hace dos años, realmente yo no quería, pero en ese entonces "Salía" con un chico que siempre insistía en hacerlo conmigo, solía decir que de lo contrario buscaría a alguien más para complacerse.

El pelirrojo dio otra bocanada de aire.

_Así que acepte, y estúpidamente aceptaba siempre que el lo pedía, aquello sin duda me llevó a la creencia de que el sexo era la única manifestación de amor, pero...

Sus manos se unieron a las mías, escuchar la manera en la que el había sido herido, y todo lo que había pasado me daba ganas de partirle la cabeza a cualquier persona que hubiera osado tocarlo.

_Desde que te conocí, desde que vi cuanto me has protegido, y que jamás has buscado nada de mi aparte de mi compañía siento que existen más manifestaciones de amor, que la lealtad, la sinceridad y el respeto son manifestaciones más reales del amor.

Sin ser capaz de decir más, mis brazos de aferraron a su cuerpo, quería que aquel abrazo durará para siempre, quería protegerlo de cualquier cosa, de todo el mundo si era necesario.

_Jamás te lastimare de ese modo.

_Entonces quedate conmigo.

La música fluyendo entre los dos, el tacto suave de sus manos en mi pecho, mis brazos sintiendo la calidez de su cuerpo, mis labios besando aquellos labios sabor cereza.

Todo en aquel momento era perfecto, deseaba que se mantuvieran las cosas así por siempre.

_Por cierto, deberías pedir permiso.

_¿Permiso? ¿Pará qué?

_Mi madre te invito a cenar hoy.

Le dije con un suspiro al recordar la conversación de ayer con ella.

<<Flash back>>

Regrese de la escuela, estaba agotado pues Kakyoin y yo habíamos estado estudiando para los exámenes próximos, el pelirrojo era un maestro estricto.

_Que bueno que llegaste cariño, no quería cenar sola.

Mi madre se asomo por la cocina con su característico buen humor, una sonrisa asomaba sus labios.

_Dame un respiro.

Dije mientras me quitaba la gorra y el abrigo, dejándolos en un gabinete de la entrada.

Ambos fuimos a la mesa del comedor donde mi madre sirvió dos platos de sopa de miso.

_Últimamente pasas mucho tiempo fuera de casa, ¿Te gusta mucho pasar tiempo con Kakyoin?

_Si.

_Me doy cuenta, es interesante, me alegra de tengas un buen amigo, hace mucho que no te veía conviviendo con alguien.

_No solo es mi amigo.

_¿No? Pues los veo bastante unidos así que...

Mi madre abrió los ojos al darse cuenta de lo que estaba diciendo.

_¿Eso quiere decir que...?

_Si.

Di otra cucharada a mi sopa sintiendo como el silencio rodeaba todo a mi al rededor.

_Somos pareja.

Concluí rompiendo el silencio, sin embargo no estaba preparado para la reacción de mi madre.

_¡Dios, mi Jojo está enamorado! ¿Como empezó todo? ¿Desde cuando pasó? ¿Porque no le habías contado nada a tu madre?.

_Que escandalosa eres.

Dije como respuesta al mar de preguntas que aquella mujer no dejaba de lanzar.

_Tienes que invitarlo, mañana.

_¿Por qué?

_Jotaro, es la persona que te hace feliz, quiero que se sienta bienvenido a la familia, además quiero conocerlo mas.

_Madre...

_Cielo, quiero que sepas que sin importar nada voy a apoyarte, solo quiero que seas feliz, ese es mi mayor regalo.

_Mañana lo traeré.

Dijo y ambos seguimos comiendo, pero ahora ambos estábamos más relajados

<<Fin del flash back>>

_¿T-Tu madre ya lo sabe?

_Si, se lo dije  ayer.

_¿Y en serio quiere verme?

Veía el miedo reflejado en su cara.

_Si, preparará comida especial.

Me gustó ver la cara de nerviosismo en el rostro del pelirrojo, pero sabía que en el fondo también se encontraba feliz.

Romantic Love Donde viven las historias. Descúbrelo ahora