La estadía de Kakyoin había transcurrido entre paseos a la playa y noches hablando de música y nuestros planes a futuro, como siempre manteniéndonos juntos, grabando a fuego cada momento juntos mientras Kakyoin mantenía cierta rivalidad con Marina, pues está no cedía en sus intentos por acercarse a mi, y Noriaki parecía no querer llevar la fiesta en paz, besándome cada que tenía oportunidad.
La mañana me recibió con pequeños besos que el pelirrojo dejaba a lo largo de mi rostro, haciendo que al abrir los ojos una sonrisa se plasmarla en ellos.
_Buenos días dormilón, pensé que habías entrado en estado de invernación.
El tono bromista de Kakyoin me volvía loco, llenando mi corazón de felicidad mientras lo tomaba entre mis brazos, acunando su cuerpo en mi pecho.
_Invernar no suena mal, quizá deberíamos hacer eso y no salir de aquí hasta que alguien se preocupe y venga a buscarnos.
Ante esto Noriaki sonrío, haciendo que me sintiera hechizado por esa risa.
_Venga ya, prometiste llevarme a nadar y disfrutar de la playa, Jotaro.
Gruñí dándome por vencido y levantándome de la cama para empezar a ir en dirección al baño para tomar una ducha, al estar acostumbrado a bañarme con Kakyoin mi mano se tendió inmediatamente hacía el en clara invitación.
Sin embargo el celular sonó y Noriaki se apresuró a revisarlo, su semblante cambió al recibir aquel mensaje, tornándose angustiado.
_¿Pasa algo Kakyoin?
Pregunté algo nervioso, queriendo saber el contenido del mensaje que había conseguido poner en un estado tan diferente al pelirrojo.
_No es nada, ¿te parece si te alcanzo en un rato? Necesito contestar este mensaje.
La sonrisa en el rostro del pelirrojo distaba mucho de ser sincero, aun así asentí queriendo darle su espacio a mi novio, quizá más tarde me contaría que sucede. Minutos después, Kakyoin por fin entro conmigo a la ducha, su rostro se mostraba ligeramente ausente, aun así solo me mantuve acariciando su espalda en un intento silencioso por reconfortarlo.
Al salir y terminar nuestro desayuno, con una conversación tranquila pero amena, mis manos rozando las del pelirrojo de vez en cuando, con una ternura difícil de disimular, aunque intentaba mantenerme tranquilo, era inevitable la constante preocupación por aquella llamada que había afectado a Noriaki.
_¿Estas seguro de que todo esta bien?
Del rostro de Noriaki surgió una sonrisa preciosa, el pelirrojo tomo mi mano guiándome hacia la puerta con entusiasmo.
_Mejor vayamos a la playa, recuerda que me lo prometiste.
Incluso aunque quisiera negarme, no podía hacerlo, aquella sonrisa e ilusión que ahora pintaban el dulce rostro de mi compañero hacia imposible resistirme.
_Esta bien, solo deja tomo mi traje de baño.
Tras tomar las cosas que necesitabamos, salimos del departamento, me cuestionaba seriamente donde se habían metido mis viejos, no los había visto desde ayer en la noche, así que me sentía levemente curioso sobre su ubicación.
El camino a la playa fue ligero, Nori comentaba que quería hacer en aquella zona y al llegar rápidamente se ubicó debajo de una sombrilla apartando aquel lugar como nuestro, comenzando a retirar cada prenda, dejando su torso al desnudo, solo cubierto por un pequeño bañador en verde esmeralda.
Por mi parte, al quitar mi ropa deje a la vista un traje de baño estilo bóxer en color azul, levemente avergonzado porque en la parte derecha lucia la imagen de un pequeño delfin, debía admitir que aquel era mi traje de baño favorito.
Con una sonrisa Kakyoin pateó algo de arena hacia mi, haciendo que algo de ella cayera sobre mi rostro, haciendo que riera antes de salir corriendo hacia el hermoso pelirrojo que ahora se internaba en el mar.
El sol cayendo sobre su piel mientras la salina agua cubría su piel, cada ola haciéndolo subir era un espectáculo, cuando al fin llegue a su lado después de sortear olas y bañistas, mis brazos lo sostuvieron por la cintura, besando aquellos labios que ahora sabían ligeramente salados.
_Así que quieres jugar así ¿no? Entonces ahora mereces un castigo por hacer que me entre arena en los ojos.
Dije aquello con una sonrisa antes de empezar a hacer cosquillas en el abdomen de Noriaki haciendo que rompiera en carcajadas.
Salpicando agua, haciendo carreras de nado donde increíblemente Kakyoin al tener un cuerpo más delgado terminó ganado 4 de 5, donde mi única victoria había sido porque un hombre se interpuso en el camino del pelirrojo y yo había aprovechado esa ventaja.
Aún así reconocía el talento del de ojos amatista, ers grácil y veloz nadando, como si fuera un tritón se movía en el agua como si esta fuera su elemento natural.
Tras aquellos jugueteos el tiempo se había ido volando, ahora ambos nos hallabamos sentados en la blanca arena, contemplando la noche que ya nos había llegado, con cariño coloque mi chaqueta en los hombros de mi amado, intentando protegerlo del frescor nocturno.
La luz de la luna sobre el mar hacia que esto fuera una imagen realmente digna de recordar, sintiendo el cuerpo del menor recargandose sobre mi hombro, mi manos se alojó en su diminuta cintura.
_Jojo, regresare mañana a Japón.
La suave voz de Kakyoin salió como un murmullo silencioso, sin embargo me mantuve callado pues el contrario parecía que aún no terminaba de hablar.
_Mi padre enfermo y no quiero que mi madre esté sola, así que compre un vuelo para mañana temprano.
_Entiendo, si bien quisiera que permanecieras aquí, se que es necesario.
No había más que decir, Kakyoin tenía mi apoyo para cualquier cosa, así que por ahora solo nos quedaba disfrutar la noche, porque aquella noche era totalmente nuestra.
La mañana trajo un sentimiento nostálgico en mi cabeza, salí con Noriaki rumbo al aeropuerto, nuestras manos entrelazadas durante todo el camino.
Cuando logramos llegar a la sala donde debíamos despedirnos, note mi mano rebelde no queriendo soltar la del contrario y cuando lo logre, solo sujete de la cintura a mi amante, dejando que nuestras miradas se cruzarán, entrelazandose y acariciando aquel momento.
_Promete llamarme en cuanto llegue.
_Lo prometo, Jotaro.
Un beso selló aquella despedida, por alguna razón un mal presentimiento se adueñó de mi cuando nuestros cuerpos se separaron y lo vi dirigirse a la zona de abordaje.
Con resignación volví al hotel, dejando que mi cuerpo se preparará de comer para luego sentarme en el sillón y ver una serie, el cansancio terminó venciendo mi cuerpo, quedándome dormido sobre el sillón.
Al abrir los ojos nuevamente, para mi solo habían pasado unos momentos pero al cambiar el canal al de noticias para notar la hora, me di cuenta que 2 horas habían pasado.
"Tras una falla mecánica avión con destino a Japón cae al momento de despegar, se continúa investigando y buscando sobrevivientes."
NO
NO
NO
Sentí el aire abandonando mis pulmones de golpe ocasionando un dolor en mi pecho, mis ojos buscaron en mi celular el número del vuelo que había tomado Noriaki.
Era el mismo.
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Romantic Love
FanfictionJotaro Kujo, estudiante de primer año en la preparatoria comienza a interesarse por su ex amigo de infancia Noriaki Kakyoin, sin embargo existe un obstáculo que dificultará el entendimiento entre ellos. AU sobre asexualidad. Actualizo los lunes.
