Capítulo XII: Puesta De Sol

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Las maletas preparadas y la señora Holly tocando la puerta de mi casa hizo que una sonrisa instantánea se clavara en mi rostro, pronto vería nuevamente a Jotaro y la emoción en mi pecho era imposible de ocultar.

Baje las escaleras con mis cosas, dándole un beso a mi madre y un abrazo a mi padre en señal de despedida, afuera aquella mujer rubia me esperaba junto con un taxi.

_Espero que estés preparado, Nori.

Murmuró con voz alegre, yo asentí, metiendo mis maletas en la cajuela para después abrir la puerta y dejar que la señora Kujo entre, después me introduje yo al auto, cerrando la puerta y dejando que el taxi nos llevara al aeropuerto.

El trayecto a Florida fue bastante pacifico, el señor Kujo nos había hecho ir en primera clase por lo que ni siquiera habíamos convivido con muchas personas, además la comida del avión resulto deliciosa, y la conversación de Holly era animada e interesante.

_Tu sonrisa es demasiado sincera, Noriaki, me recuerda a mi cada que iba a ver a Sadao, siempre me emocionaba incluso aunque solo fuéramos a salir al parque a caminar.

La sonrisa de la madre se Jotaro, ahora lucia nostálgica, seguramente a causa de los recuerdos, si bien no sabía exactamente como estaba la situación de sus padres, Jotaro se veía ligeramente afectado cuando mencionaba algo referente a su padre.

_¿Esta emocionada de verlo de nuevo?

Pregunte con serenidad, esperando que aquello no le molestara, ahora estábamos sobre un taxi en dirección al hotel, los nervios amenazaban con desbordarse en mi cabeza.

_Incluso aunque haya venido para firmar el divorcio, es inevitable no estar feliz de verlo, quizá te parezca ridícula pero aun lo amo, exactamente igual que el día que me case con el.

Aquellas palabras se escuchaban completamente dulce, no pude evitar sonreír, me preguntaba, si ella lo amaba ¿Porque se divorciaban?

_No es algo ridículo, aunque, si realmente lo ama, ¿No deberían intentar arreglarlo? Disculpe si estoy siendo irrespetuoso.

Ella sonrió y acarició mi mejilla con ternura.

_A veces hay cosas difíciles de arreglar.

Con estas palabras, la conversación se detuvo, habíamos llegado al hotel, el botones se apresuro a ayudarnos con el equipaje, mis manos se retorcían ligeramente nerviosas mientras el ascensor nos conducía al piso de Jotaro.

Al estar parados frente la puerta, el nerviosismo se hizo aun más presente, al primer toquido, la puerta fue abierta, como si ya hubieran estado detrás de ella.

Y lo volví a ver...

Su rostro normalmente estoico, ahora mostraba una sonrisa, sin esperar aquello, sus brazos me rodearon, aferrando mi cuerpo a su pecho, haciendo que soltara una risa ante aquella inesperada acción.

_Te extrañe.

Murmuró en mi oído, haciendo que mi sonrisa se hiciera más grande, sin importarme que sus padres estuvieran ahí, deposite un beso en su mejilla, cerca de su boca pero sin llegar a tocarla.

_¿Y para mi no hay abrazo?

La voz de Holly me hizo sonrojar y separarme levemente.

_Dame un respiro.

Murmuró mientras nos separabamos, escondiendo su rostro con su sombrero.

Fue ahí que me percate, del hombre alto y atractivo, era bastante parecido a Jotaro.

_Que gusto conocerte por fin, Kakyoin.

Murmuró extendiendo su mano a modo de saludo.

_El placer es mio, señor Kujo.

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