Capítulo 2
El bosque estaba sumergido en la oscuridad, pero a pesar de eso podía ver claramente. Jonah no sólo cambió mi físico. Me convirtió en algo que hasta ese momento no quería aceptar.
Lobos aullaron a lo lejos y volé en esa dirección. Un pequeño y delgado río serpenteaba entre troncos, alguien estaba sentado en uno de estos, con la mano en el agua. Bajé al suelo y la silueta se enderezó. Sus alas se extendieron e incluso parecían ser más grandes que las mías. Se agachó para alzar vuelo.-¿Quién eres? -Pregunté y di algunos pasos más.
Finalmente vi su rostro con total claridad. Su pelo era azul eléctrico y sus ojos se asemejaban en color. El color de sus alas era negro, lo cual me indicaba que era lo mismo que yo. A pesar de todo, sus facciones me resultaban conocidas y me pregunté si había visto a aquel demonio antes.
-¿Tú quién eres? -Contestó con otra pregunta. Sus alas se encogieron hasta quedar fijas atrás de su espalda.
-¿Eres un demonio?
-¿Qué te parece que soy? -Su voz emanaba sarcasmo. -No te había visto nunca.
-No soy de por aquí.
-¿De dónde eres?Sin darme cuenta mis ojos se dirigieron al cielo. Un largo suspiro salió de mis labios.
-Del cielo.
-¿Cómo?
-Estoy exiliada. -Murmuré, casi con vergüenza.Él se quedó en silencio y me escudriñó con la mirada.
-¿Esa es razón para que vayas por allí sin nada en tu torso?
-Rompería la polera con las alas.En silencio, ambos volamos hacia el árbol más cercano. Mis piernas colgaban y rozaban las hojas de las ramas más bajas.
-Yo fui exiliado hace mucho tiempo. -Comentó sin quitar la vista de la luna. -Mi codicia me llevó a desear más y, como dicen allá arriba, caí en la tentación.
-A mí me exiliaron por algo que ni siquiera hice. -Expliqué pasando las manos por mi rostro. -Todo fue malinterpretado.
-¿Por qué?
-Mi labor era de ángel guardián superior. Controlaba a más de 100 humanos y cuidaba de ellos. Estaba en ninguna parte y muchas al mismo tiempo. Hace una semana, un demonio se interpuso en mi camino y tuve que convencerlo para irse. El problema fue que al parecer mintió a quien sea que se encargue de él diciéndole que yo le rogué formar parte de ellos y traicionar al cielo. Una total mentira. Pero Jonah creyó que...
-Espera, ¿dijiste Jonah? -Interrumpió.
-Sí, el encargado de controlarnos. ¿Por qué?
-Él fue quien me expulsó.
-Oh... Me resultas ligeramente conocido, creo haberte visto.
-Soy Daniel. Llegué a ser ángel de clase A, y me expulsaron poco antes de convertirme en un superior. De hecho, yo también creo haberte visto en las prácticas.
-Me llamo Devi.Hice memoria de hace años y me enfoqué en los entrenamientos. Su rostro encajaba con el de un compañero, ojos azules y pelo café.
-Tu pelo era café, ¿cierto?
-Positivo. ¿Rubia?
-Exacto. -Sonreí y me sentí conforme.Voces se escucharon a lo lejos. Enfoqué mi visión y me sorprendí al ver a Sam y Dora caminando en mi dirección.
-¿Tienes algún propósito, exiliado?
-Algo así, ¿por qué?
-No te sientas especial, pero necesito alguien con quien hablar de cosas "normales" -puntualicé.Imaginé un uniforme masculino y se lo entregué. Él desapareció sus alas y cambio el color de su pelo. Fruncí el ceño con curiosidad.
-Un viejo truco, -explicó -te lo enseñaré luego.
El ruido se intensificó a medida que bajamos del árbol.
-¡Dev! Vi tus zapatos y blusa en la orilla del lago y me pr... -Sam se calló de golpe. Sus ojos se dirigieron hacia Daniel y luego a mi estómago.
Enarcó las cejas y rió bajito.
-Creo que interrumpimos algo. -Murmuró Dora.
Volqué los ojos y las miré aburrida. No podría explicarles por qué me saque mi blusa, así que me limité a encoger los hombros y colocarme la polera que traían en las manos, me puse los zapatos y moví los dedos del pie.
Rogué que funcionara y le hablé mentalmente a Daniel.
-Tendrás que conseguirte una cabaña.
Esperé un segundo por su respuesta.
-Dalo por hecho.
Caminamos de vuelta al campamento. Dora y Sam se pasaron todo el camino hablando con Daniel, él respondía todas las preguntas con las mentiras más creíbles que escuché en toda mi vida.
-Sam, ¿quién es tu compañera de habitación?
-Se llama Carol.
-Quiero conocerla.Frunció el ceño preguntándose a que se debería eso. Me dirigió hasta su cabaña y toqué la puerta.
Una chica salió. Tenía todo el pelo atado en un moño y la ropa arrugada.-Uh... -Murmuró. -¿Sí? -Sus ojos se dirigieron hacia Sam. -¿Por qué tocan si Sam les puede abrir?
La miré fijamente e ingresé a su mente. Parecía ser una chica agradable, pero necesitaba que se vaya. Sus ojos se desenfocaron a medida que depositaba ideas en su cerebro.
-Creo que debo irme. -Dijo pestañeando varias veces. -Tengo una sensación extraña... Creo que mi madre me necesita.
Volvió dentro de la cabaña y miré a Sam, quien no entendía nada.
-Parece que estoy de suerte. Dora, ¿no quisieras cambiar de cabaña?
-No me molestaría...
-Bien. Daniel, te mostraré tu nueva cama.Sam chilló y le guiñó un ojo al chico a mi lado. Este negó con la cabeza y me siguió a la cabaña 73. Dora guardó sus cosas y se retiró, me lanzó una mirada extraña al cruzar el umbral de la puerta.
-¿Piensas raptarme y abusar de mí? -Preguntó Daniel en el momento que se lanzó sobre la cama.
-Quiero volver al cielo. Tengo que demostrarles que no hice nada.Entrecerró los ojos y miró por la ventana.
-No eres la única que quiere volver. Estar aquí no es divertido si tu único pecado fue la codicia. Hay peores demonios rondando cerca, yo mismo conozco algunos.
-Sólo he visto demonios dos veces en mi vida. Contando contigo. ¿Qué tan malos pueden ser?
-Asesinan ángeles. Los atrapan, torturan...
-¿Cómo? ¿Pueden atraparnos?
-Hace poco descubrieron una roca dentro de un volcán. Esta parece ser normal, sin embargo, es sumamente peligrosa para los ángeles.
-No sabía nada acerca de eso. Los guardianes estamos muy mal...
-Te pediría que dejes de hablar sobre ti de esa manera. Ya no es un "somos", es un "éramos".Gemí cubriendo mi rostro con las manos. Mi cerebro no aceptaba el hecho de que ya no pertenecía al cielo.
De repente, sentí un nuevo escozor en la espalda, que al parecer Daniel notó también. Se paró a mi lado y observamos por la ventana.-¿Sientes eso? -Susurré y enganché mi brazo al suyo.
-Si estoy en lo correcto, creo saber quién es.A más de cien metros vimos una sombra por las copas de los árboles. Daniel salió y una vez que estuvo seguro que no había nadie, desplegó sus alas, destrozando la camisa.
-Hay que...
-No. -Me Interrumpió. -Quédate aquí, ángel.Alzó vuelo y en pocos segundos desapareció por el bosque.
Espero sus comentarios y estrellitas. De ellos depende si sigo o no escribiendo.
¿Qué tal aquella "silueta"? Pronto editaré esto y pondré el casting, ¿alguna sugerencia para Daniel o Dev?
¡Espero sus comentarios!(Pensé que había subido este cap hace cuatro días, pero al parecer nunca subió e.e)
Saludos
@CPando
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