032 | Como las parejas normales

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No hicieron nada más que abrazarse en silencio, respirando el aroma del otro, dejando caricias, limpiando algunas lágrimas de alivio que aparecieron un par de veces, dando sonrisas, así pasaron horas que para ellos no fue tanto.

Pietro estaba acostumbrándose al tumulto de emociones en su pecho, intentaba no agobiarse, por más que eran las mismas que él tenía, de alegría, de alivio, de amor, parecía que podría desbordar.

Era como si todas sus emociones se hubieran multiplicado, corriendo en su interior.

Por otro lado, Clint intentaba permanecer tranquilo, por más que quería casi gritar de felicidad, podía sentir la ligera inquietud de Pietro por tanta carga.

Cuando cayó la noche, alguien golpeó la puerta del cuarto.

Clint miró al omega.

— ¿Esperabas a alguien?

Pietro negó.

— Si es Steve no abras.

— No necesitaba que me lo dijeras para no abrirle.

Clint se separó un poco de Pietro para no aturdirlo con el grito de "¿Quién es?" que propinó desde la cama.

La puerta se abrió y una mujer joven les dedicó una sonrisa amable, al ser beta, no tenía olor que pudiera molestarlos.

En las primeras horas del lazo, las parejas tenían la necesidad de permanecer juntos y solos, compartiendo su aroma y compañía, creando un espacio único para los dos. Y cualquier otro aroma alteraría bastante la tranquilidad de ambos.

La mujer cargaba una bandeja de comida.

— Me ha comunicado el joven Rogers que Pietro Maximoff no ha comido bien — dijo, y el omega se ganó una mirada seria por parte de Clint — Quizás ahora que está usted pueda hacerlo.

Clint asintió, dándole permiso a la mujer al pasar.

La beta acomodó una mesa de cama junto a ellos antes de dejar la bandeja en esta, hizo una reverencia y se retiró, cerrando la puerta.

Clint vio varios cuencos con comida, desde sopa de fideos, hasta ensaladas y pollo, acompañado de pequeñas botellas de salsa de soja y aceite, con palillos y cubiertos para ambos.

Se sentaron, aún bastante cerca del otro, pero lo suficientemente apartados para comer cómodos.

Clint comenzó a regañarle por no comer, con lo que Pietro sólo bajó la cabeza, concentrándose en su sopa y sus fideos.

— Clint — lo cortó, el otro dejó de hablar, el omega tragó duramente — Estoy embarazado...

El volumen de su voz había ido bajando estrepitosamente en esas dos palabras, y Clint tardó un momento en pensar que había escuchado bien.

Una mirada insegura, acompañada por ese sentimiento en su pecho, hicieron a Clint reaccionar.

Clint sonrió amplíamente, mostrando sus encías, haciendo desaparecer sus ojos, comenzó a reír.

Pietro sintió toda la felicidad de Clint, por lo que sonrió también.

El rubio miró a Pietro con gratitud, besó sus labios con cariño, y luego bajó sus manos hacia el abdomen del omega, imaginando una enorme y adorable barriga que dentro de unos meses sería realidad.

Ambos sintieron el miedo del omega descender.

— Yo... No sé si seré un buen padre — murmuró Pietro.

— Lo serás — Clint habló con seguridad — Tampoco voy a dejarte sólo, Pietro. Es nuestro. Todo lo que no sepas hacer, te ayudaré. Seremos padres juntos.

DELTA - HawksilverDonde viven las historias. Descúbrelo ahora