e s p e c i al - 1 / 2

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El miércoles llegó más rápido de lo que Luzu o Lolito esperaban.

La mañana de Borja fue más ansiosa de lo normal, no había podido dormir la noche anterior así que quizá contaban 3 horas de sueño nada más pero eran suficientes para él. Al levantarse de la cama y apagar la alarma, lo primero que hizo fue correr hacia el baño y observar su rostro, tenía ojeras marcadas que a su parecer, le quitaban lo bonito que se veía.

No dejó que su estado físico arruinara su momento, así que después de unos fugaces arreglos en el baño se sentía muchísimo más fresco. Se vistió con el uniforme y eligió una corbata azul rey para aquel día.

Al bajar al comedor por primera vez encontró a sus padres preparando el desayuno juntos, no los veía así desde que Luzu tenía 10 años.

-¿Qué ocurre...?

-Es un día especial, ¿no? -dijo su madre.

-Mamá -se lanzó a sus brazos tal como un niño pequeño-, no sé qué haría sin ti.

-Nosotros -corrigió su padre, se había acercado a ellos sólo para unirse al abrazo. Cuando se separaron, el señor Luzuriaga trajo desde su habitación un saco color negro, sólo un poco más grande que Luzu-. Tu abuelo me dio esto cuando me gradué de la preparatoria, así que ahora es tuyo.

-Pero...aún no me gradué.

-Te servirá más hoy.

Borja asintió y tomó el saco, se lo colocó mientras su madre le ayudó a acomodarlo. Después de aquello desayunaron juntos mientras debía escuchar una conversación de "ganar o perder está bien". Tras unos minutos un mensaje de Auron llegó a su móvil, al parecer el chico ya estaba fuera de casa.

-Oh...debo irme.

-Aún tienes tiempo.

-Auron está esperándome.

-¿Auron? -preguntó su padre.

-Sí, es un...amigo.

"Mierda" pensó, todavía no hablaba con sus padres sobre su atracción por los chicos, específicamente sobre Raúl. Mordió su labio inferior, esperaba que sus padres no preguntaran más por él.

-Puede esperar, ¿no?

-No quiero hacerle eso.

Se despidió de ellos con algo de prisa, tomó su mochila y se apresuró a ir con Auron. Ambos cruzaron miradas al instante, Auron estaba pasmado viéndolo de arriba abajo mientras las mejillas de Luzu se encendían.

-¿Es excesivo? -murmuró, cubriendo su rostro con ambas manos. Auron las retiró suavemente y negó con la cabeza, Luzu levantó la mirada y le sonrió.

-No dormiste bien, ¿verdad?

-No, sólo pensaba en el discurso.

-Venga, Luzu, relájate -le tomó por los hombros mientras le hizo caminar, no llevaban prisa así que tontear en el camino estaría bien además de distraer al contrario.

Caminaron juntos y Auron le había contado un montón de cosas graciosas sólo para aligerarle el ambiente. La verdad es que Luzu extrañaba aquellos tiempos donde la mayoría estaban juntos, especialmente con Frank pues aquel chico fue el le dio la idea de postularse.

Aunque, claro, todo esto había sucedido antes de que mudara a otra ciudad. Borja había estado cargando con cierta culpa por ello pero nunca lo había contado a alguien. No hasta ahora.

-Auron...

-¿Sí?

-¿Has oído de Staxx?

-Vegetta lo nombró una vez.

-Fue un buen amigo nuestro, vivía aquí. Mi padre y el suyo trabajaron juntos un largo tiempo pero, tuvimos un problema y sus padres se vieron obligados a mudarse.

-Eso explica porqué nunca le he visto.

-Sí -le sonrio-, a lo que me refiero es...si hubieras podido evitar que se fuera, ¿lo hubieras hecho a pesar de que esto significara perder lo que tienes ahora?

-No lo creo, un cambio nunca viene mal y, si son amigos lo seguirán siendo ¿no? Incluso si están en otro lugar a kilómetros de aquí. No sé cómo era Karmaland antes, pero si debo admitir algo es que estar en este pueblo me ha hecho más feliz de lo que era, incluso si Ismael no está conmigo.

-¿Eres más feliz?

-Sí, Luzu, lo soy.



• ■ ◇ ■ •


-¿Crees que haga frío hoy?

-No, ni siquiera está nublado.

-Odio el calor...

Mangel y Rubén recién habían llegado al salón de clases después de un largo camino lleno de quejas del de cabello claro. Suponía que el chico había tenido una mala noche y por ello eran sus quejas, después recordaba cuando se levantaba por la madrugada al baño y veía a su amigo durmiendo profundamente como un bebé así que no sabía lo que le pasaba.

Una vez pasaron por la puerta y se sentaron sobre sus asientos, Rubén se dejó caer sobre la mesita y cerró los ojos, al parecer quería dormir más.

Mangel lo dejó pasar ya que no era la primera vez que lo hacía, así que se limitó a sacar el móvil y leer su chat con Lolito. Tal vez sonara patético, pero le gustaba releer sus mensajes y sonreír gracias a éstos.

Aún no tenían una relación formal pero era algo que eventualmente sucedería. No quería apresurar aquello, después de todo la forma romántica en la que se acercaron había sido rápida en comparación con sus relaciones anteriores.

Miró a su mejor amigo unos segundos, ¿cómo es que Rubén le había dejado de interesar en sólo una semana? Él había tardado casi dos meses. La facilidad con la que Doblas se desenvolvía de situaciones así. le sorprendía pero tampoco negaba que el chico haya sufrido por ello en diferente medida. Después de todo, no podías obligar a alguien a amarte.

Conocer a Lolito había sido un balde de agua fría. A Mangel le gustaba el frío. Al inicio pensó que sería algo pasajero que Lolito olvidaría conforme conociera más personas pero el pelirrojo jugaba con su mente.

Podía decir que si no lo hubiera besado aquella tarde cuando le invitó a su apartamento después de que Rubén siguiera a su chico, probablemente no estarían en esos términos. Por el momento, disfrutaban de la compañía del otro.

Mientras leía, escuchó cierto alboroto venir desde la entrada del salón y, cuando vio a Samuel cruzando la puerta, entendió porqué. Se acercó hasta ambos y se sentó enfrente de Rubén. Sólo se sonrieron como saludo pues Doblas permanecía medio dormido.

-¿Es prudente despertarlo? -susurró Sam.

-Puedes golpearlo si quieres.

De Luque tuvo que reprimir sus risas, tocó suavemente el cabello del más alto, consiguiendo despertarlo.

-Mangel, déjame en paz.

-Soy un ángel, has muerto.

Rubén despertó al instante tras escuchar aquella voz, le sonrió amablemente y continuó.

-Vegetta.

-Dime.

-Tú vuelves a despertarme y será la última vez que serás guapo.

-Si quieres te escupo y me voy a despertar a alguien más.

Tras esto Rubén le desvió la mirada, tenía el entrecejo fruncido y las mejillas levemente rosadas.

-A Willy será -dijo entre dientes- ¡cállate un mes!

Mangel rió gracias a los dos chicos que discutían animadamente a lado suyo. De repente su mirada vio a Lolito de pie en la puerta de su salón, sonriéndole como siempre lo hacía. Ignorando al par de tontos se levantó de su asiento y caminó hasta la puerta.

El pelirrojo tomó su mano y le alejó un poco de la zona de aulas, una vez estuvieron allí Lolito le abrazó, hundiéndose en sus brazos y entre su suave aroma.

-¿Cómo te sientes? -le preguntó.

-Sólo sé que no me siento asustado por lo de esta tarde.

-Serás un buen presidente.

-¿Lo crees? -levantó la mirada y le dedicó una sonrisa, esta vez Mangel le había rodeado por la cintura.

-Lo sé.

-Entonces, Miguel Ángel Rogel...

-¿Sí?

-¿Quieres ser la primera dama?


No pudo evitar reír al escucharlo, al mismo tiempo que asintió dejó un pequeño beso sobre los labios del chico. Es decir, Mangel apreciaba a Luzu, pero Lolito se había ganado su corazón en un par de semanas. Quizá haya sido porque nadie se había esforzado tanto por él.


• ■ ◇ ■ •



Durante el receso la mayoría de chicos se había dividido por completo. Mangel se quedó con Rubén porque Lolito estaba ocupado irrumpiendo entre Luzu y Auron, Vegetta tuvo que ayudar a los adornos del auditorio incómodamente junto a Fargan, Alex se encargaba del equipo de sonido mientras Willy observaba a lo lejos de forma espeluznante.

Con el paso de las horas y clases, la salida se acercó peligrosamente para Samuel. Amaba el estado en el que estaba el auditorio, se veía precioso. El problema sería cuando en pocos minutos llegaran los alumnos y destrozaran todo.

Suspiró con pesadez mientras observaba la hora en su teléfono. Los estudiantes ya estaban llegando, unos tomaban asiento y otros permanecían de pie haciendo cosas tontas. Ah, la juventud.

Cuando vio a Luzu cruzar la puerta se acercó a él para darle ánimos.

-¿Qué te parece?

-Es muy bonito, ¿estás cansado?


-No, no, esto recién comienza. Detrás del escenario hay comida para ti y Lolito por si quieres merendar algo antes de empezar.

-Gracias ¿te veo luego?

-Claro -ambos se dedicaron una sonrisa- nos vemos luego.

Después de dejar a Luzu y al mirar minuciosamente el lugar, notó a Willy sentado en una de las sillas, completamente solo. Por más que intentó retenerse, fue hasta él y se sentó a su lado. La verdad era que estaba tan poco acostumbrado a verlo solo que no quería dejarlo así nada más.

No pensaba hablar hasta que Guillermo lo hiciera.

-Vegetta.

-¿Sí?

-¿Te gusta Rubén?

-No lo sé -respondió.

-¿Qué? -dirigió su mirada hasta él, frunciendo el ceño- ¿cómo no vas a saber eso?

-Rubén es como algo nuevo para mí, es por eso que no sé cómo sentirme. Me atrae, además tiene bonitos ojos.

-Estoy feliz por ti.

-¿De verdad?

-No es como si quisiera que me amaras toda tu vida como para hacerte sufrir -le sonrió y, apoyando una mano sobre el hombro de Vegetta, se levantó y se fue, probablemente en busca de Fargan.

-Prometí hacerlo -murmuró. Sin embargo no fue capaz de sentirse desanimado gracias a que Rubén le abrazó por detrás, rodéandole el cuello con sus brazos.

-"Willy".

-Rubén.

-¿Puedo ponerme celoso? ¿Puedo, puedo...?

-¿Por qué me preguntas eso? -contestó entre risas mientras le atraía hacia el frente, Rubén terminó sentándose a lado suyo pero cercano a su cuerpo. Ambos se miraron pero el más alto no fue capaz de mantener su mirada fija gracias al nerviosismo del momento.

-¿Eso es un no...?

-Sí, es un no.

Rubén no respondió.

-A menos que tú quieras.

-Gracias.

-¿Qué comiste hoy?

-Uhm...creo que fue un burrito. No te preocupes, usé mentas por si quieres besarme.

-Creo que el que quiere besar al otro eres tú.

-Tal vez.

Samuel no pudo evitar reír, el estrés que había sentido y la presión de que todo saliera bien se fueron apenas Doblas le besó la mejilla. Se sintió desconcertado de la velocidad en que su corazón se aceleró.

Antes de que pudiera decirle algo el chico salió corriendo, por lo menos ahora sabía que también se había puesto nervioso. Pensó en ir por él pero recordó que no había verificado que el sonido funcionara completamente.

Sonrió para sus adentros, ya después le recompensaría. Quizá una cita, quizá un beso, quizá las dos cosas.

Ya vería qué hacer.








?meper d0nan¿
Dejé lo más soft para esta primera mitad para que después quieran pegarme.

Si tienen un fic no sean como yo xfa
Recuerden hacer su parte en las labores del hogar y, si ya lo hacen, los felicito, ya pueden vivir solos (?

PD: es un buen momento para rendir honor a la mami de Luzu<3


As a flower - Karmaland AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora