Charlar

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Al día siguiente Miguel se despertó muy temprano, estaba completamente emocionado, había acordado verse con Hiro temprano para ir a una especie de picnic cerca del bosque Muyahara. Rivera tenía la trampa perfecta para hacer que el chico genio le confesara su secreto, tomó su mochila para llevar su celular, su billetera, unos boletos para el concierto y la paleta de colores que había comprado para Iori antes de iniciar la gira. Estaba listo para lo que sea, o al menos eso pensaba.

El cantante se dirigió a dónde estaban Sawako y Juan, les pidió muy entusiasmado que le llevaran al Luky Cat lo más pronto posible, la mujer volteó los ojos, era obvio que la emoción carcomía a la joven estrella y no aceptaría un "no" por respuesta, la agente revisó el horario que con el que tenían que cumplir ese día y, Miguel accedió así que Juan se encargó de llevarlo donde Hiro.

Mientras tanto en el café (que aún se encontraba cerrado) retumbaba por las paredes el sonido de una alarma qué se hacía cada vez más intensa, Mochi había saltado de su cama, la pobre tía Cass tuvo que levantarse en busca de la fuente de aquel sonido tan irritante.

La mujer llegó al cuarto de su sobrino y tocó la puerta con insistencia, Baymax, recién salido de su estación de carga abrió la puerta, Cass se asomó al Interior de la habitación del joven Hamada, el sonido se intensificó volviéndose completamente insoportable, la castaña se encontró al muchacho cubriendo su cabeza con una almohada para evitar escuchar el sonido de la alarma, ella se acercó a la mesa donde se encontró con el celular y acabó con la agonía.

–Gracias– dijo Hiro entre bostezos

–¿Qué querías?¿Levantar a toda la cuadra?– reclamó ella

–Perdón tía, es que hoy tengo una cita y quería levantarme temprano pero... No soy capas de hacerlo por mí cuenta– dijo incorporándose en su cama.

–¿Cita?– Susurró la mujer para si –Bueno, entoces te dejo para que te cambies.

Cass bajó de la habitación para cambiarse de ropa y abrir el café mientras que su sobrino se arreglaba para salir con su "amigo" el músico, Hiro ya tenía un outfit perfecto para la ocasión, tomó una mochila que combinaba, ahí colocó sus cosas y el vestido que había hecho para Coquito (que esperaba le quedase a la niña para cuando Miguel se lo diera) y bajó a la cosina para preparar sándwiches, botellas de agua y un mantel. Baymax simplemente le siguió  como de costumbre.

Apenas pasaron un par de minutos cuando de un automóvil negro bajó el muchacho que estaban esperando, Cass los recibió con una sonrisa y le prometió al conductor que cuidaría del cantante, Miguel entró al café y tomó asiento mientras esperaba a que Hiro terminaba con lo que hacía.

El diseñador salió de la cosina junto con el asistente médico listo para su cita. Saludó a Miguel, ambos chicos estaban bastante animados ese día y vaya que se notaba, reían con comodidad y conversaban de cosas que sólo ellos entendían.

En esta ocasión no desayunaron en el café pues el plan era hacerlo cerca del bosque, ojo que no en el bosque porque era peligroso y nadie se quiere enfrentar a Bessie y sus meteorositos. Hiro alistó la motoneta y los tres se marcharon.

Aún era muy temprano, los negocios apenas abrían, los trabajadores apenas llegaban a sus puestos y los estudiantes dormían tranquilamente en sus casas porque aún es verano y son vacaciones.

Se detuvieron en un 7-Eleven para comprar galletas, papitas, goma de mascar y gomitas de ositos que Miguel insistió en que eran "panditas"

–Se llaman “gummi bears” ¿En donde ves un panda?

–En México se llaman “Panditas” y es una marca muy famosa y popular.

–Ok pero ¿Cómo sabes que es un panda si son de un solo color?

Entre Sueños E HilosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora