Dudar

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El centro comercial estaba lleno de gente, seguramente distrayéndose del caluroso verano en ese gran complejo con aire acondicionado. Entre esa caterva de personas están un par de chicos que simulaban estar en el invierno más frío de la historia pues, ambos llevaban sudaderas.
Miguel tenía una del ITSF que le quedaba grande y Hiro una lisa que está ceñida, (el asistente robot se quedó en el estacionamiento para no llamar la atención, o algo así dijo Hiro pero la verdad es que quería estar a solas con el cantante)
Nada que ver aquí señores.

Se fueron directamente al área de supermercado para comprar las cosas que Cass les había encargado, azúcar, harina, granos de café, etc... Hiro conocía muy bien el súper mercado pero a Miguel le imprecionaban las grandes diferencias que tenía con los súper mercados en México, bueno, hacia mucho tiempo que no iba de compras en realidad.

Muchas marcas tenían nombres distintos, productos que nunca en su vida había visto y pasillos interminables con muchas cosas,  Miguel estaba más que sorprendido.

–Ten cuidado, podrías perderte– comentó Hiro mientras ponía los encargados en el carrito.

–Si mamá– contestó Miguel

–Solía escabullirme por los pasillos cuando era niño, por eso te lo digo. Además, podrían verte y sería un problema.

–No me iré, me quedaré aquí contigo– respondió Miguel con inocencia, no se imaginaba que sus palabras provocaba un revuelo en el corazón de Hamada.

El genio se quedó callado tratando de actuar natural pero no podía ocultar el ligero rosado en sus mejillas, Rivera lo sí que lo notó y recordó de inmediato la teoría que se planteó más temas ese día. No quería decir nada raro lo jura.

–Bien, ya está todo, vamos– enunció el mayor evitando verle.

El par de chicos fueron directamente a las cajas un poco incómodos, Hiro se ofreció a comprarle a Miguel lo que él quisiera pero el cantante se negó a todo. Ok, los problemas alimenticios no se solucionan tragando dulces, de echo los agrava pero a Hamada le encantan los dulces y no se le ocurría que más ofrecerle al mexicano, bueno al final Rivera le dijo a su guía que comprara una bolsa de súper para llevará sus compras pues no llevan ninguna de casa.
Ambos muchachos siendo tercos como nadie no dejaban de discutir al respecto frente a la pobre cajera que esperaba con una sonrisa forzada que siguieran adelante con su transacción y se fueran, pero no, ellos se quedarían ahí todo el tiempo necesario para ganar la discusión. Varios clientes abandonaron la fila luego de varios minutos de escuchar las nesedades de los jóvenes.
El guardia del super tuvo que pedirles que se apuraron si no querían ser echados sin compras. A regañadientes Hiro aceptó comprar la mentada bolsa para meter ahí todo lo que habían comprado y salir de la tienda.

Comenzaron a caminar hacia la salida pero la joven estrella tenía curiosidad por ver todo el lugar, la plaza era realmente enorme, la propaganda del verano adornaba cada poste y exhibidor, no quería volver a la casa del Hamada por el momento pero no tenía idea de cómo decírselo, simplemente caminaba detrás del genio mientras se quedaba un poco embobado con algunas tiendas que llamaba su atención, alejándose poco a poco del mayor en el proceso.

al darse cuenta de que el moreno ya no le estaba siguiendo Hamada volvió sobre sus pasos sólo para encontrar a su amigo con los ojos más abiertos que había visto nunca frente a un arcade. El lugar era llamativo, sí, pero vamos, esos sitios ya no son la gran cosa, bueno, el chico prodijio no estaba seguro de que a Miguel le gustaran los videojuegos tanto como a él, y ciertamente Hiro Hamada no es conocido por ser una persona poco competitiva o alguien que no disfrute de jugar videojuegos, además Miguel se veía realmente interesado y entrar a jugar un rato sería un buen pretexto para seguir pasando juntos el resto del día, ¿Quién rechazaría tal portunidad? Ay, estaba bien.

Entre Sueños E HilosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora