Los rayos del sol y el cantar de los gallos anunciaban el amanecer en Santa Cecilia, el pueblo comenzaba a funcionar desde las cinco de la mañana, para los lugareños acostumbrados era sencillo saber cuándo era el momento de levantarse y cuando seguir durmiendo en el modo "sueño profundo", sin embargo para el completamente citadino Hiro el sonido del pueblo saludando al nuevo día era una tortura.
Hamada tuvo algunos problemitas para quedarse dormido luego del la tarde a lado de Miguel, y haberse cerciorado de que el cantante no lo odia, además no había dormido apropiadamente con el viaje, finalmente el cambio de horario le estaba pasando factura. Los sonidos desconocidos lo hicieron despertar de golpe con unas grandes ojeras.
Intentó dormir cubriéndose con las almohadas pero fue misión fallida, solo logró en marañarse más el pelo, claro, si es que eso es posible.
Se rindió ante las adversidades así que se levantó y salió de esa pequeña habitación para lavarse la cara, al toparse con su reflejo se horrorizó, estaba peor que en temporada de finales en la universidad, ¡Se supone que se va a reunir con el amor de su vida en pos de una segunda oportunidad y se ve peor que un muerto!
Comenzó a soltar chillidos de frustración mientras buscaba la crema que su tía le obligó a llevar y sus cosas para ducharse.
En el cuarto de al lado Sawako despertó recordando aquellas primeras presentaciones de Miguel cuando apenas estaba empezando y lleno de nervios daba vueltas al rededor de los lugares en los que se encontraba previo a dejar salir todo en un grito.
La mujer se vistió y arregló para luego salir de su propia habitación. La puerta del baño estaba entre abierta, de aquel cuarto salían los refunfuños de Hiro frente al espejo. Ella se acercó y tocó la puerta.
-¿Que?- preguntó Hiro con un tono de fastidio en su voz.
-¿Estas bien?- cuestionó ella divertida.
-No.
Hamada ya se había duchado y cambiado pero aún luchaba con su cabello y las ojeras de su cara.
Ella entró, vio el estado en que se encontraba el menor, ja, ja, él y Miguel tienen mucho en común.
-Tengo algo que podría ayudarte- dijo antes de volver a su habitación en busca de su cartuchera de maquillaje.
Volvió al baño con Hiro, y con permiso de este le demostró el alcance del poder de un buen maquillaje y Sprite deshace-nudos.
Pasó un buen rato, no es como que el diseñador se haya convertido en todo un miembro de BTS pero definitivamente se veía genial: Su cabello seguía siendo un desastre pero uno bonito, su cara se veía lisa y limpia, inclusive tenía los ojos delineados y ligero tono, casi invisible de color morado oscuro, el mismo que tenía aquel lejano día que había besado por primera (y única vez) a Miguel, ya que no quería separarse de su regalo, también tenía sus jeans y una camiseta nerd negra con la imagen de un casette.
Ya estándo listos partieron a la casa Rivera donde la familia se encontraba en pleno desayuno, al cual fueron invitados los asiaticos, así que mientras Miguel miraba con apatía su plato de fruta con granola Hiro aprendía el arte de comer "un taquito de recalentado".
El cantante se había quedado dormido esa mañana así que cuando lo llevaron arrastrando a desayunar seguía con cara de sueño y su pijama, lo que se traduce a una camiseta del PRI toda deslavada y sus viejos shorts de la secundaria. Le tomó un poco de tiempo hacerse consiente que su crush estaba sentado al lado de él, y él está en esas fechas.
Tierra tragarme: pensaba el Rivera avergonzado, Hiro ahí luciendo guapísimo y el recién levantado, claro que para el Hamada Miguel se veía completamente adorable, definitivamente se veía un millón de veces mejor que el en las mañanas.
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Entre Sueños E Hilos
FanfictionHiro es diseñador en secreto por miedo a que se burlen de él, por tanto solo comparte sus diseños por internet con una cuenta falsa de Instagram, ahora con el nombre de "Iori Cat" se dedica a vender sus diseños a costureras amateur de todo el mundo...
