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Mael sentía cierta atracción por las mujeres ajenas y ya le había echado el ojo a la mujer de Estarossa, quien era una simple humana sin ningún atractivo en especial. Lo que Mael veía en ella eran sus ojos, los cuales eran similares a los suyos. A él le gustaban bastante y creía que eso era lo que lo mantenía tan aferrado a ella.

Era imposible que esa mujer fuera del clan de las diosas y eso lo sabía perfectamente, pues no tenía conocimiento de alguna diosa desertora en el pasado.

El amor de Mael o mejor dicho, su capricho por tener a esa joven llegó a oídos de Estarossa y este en un intento de borrarla de sus pensamientos, le sacó los ojos. Sí, el celoso mandamiento se había atrevido a dejar ciega a su amada con tal de que a Mael dejara de gustarle...

Mael Headcanons Donde viven las historias. Descúbrelo ahora