Capítulo 12

516 37 6
                                        

Mientras iba en el taxi, pensaba en que seguramente Luisana no iba a estar, no solo porque estaba en Canadá, sino por cómo estaban las cosas con Felipe.
Miles de recuerdos me atormentaban la cabeza de un momento para otro, no quería asumir que estaba lejos, quería que estuviera conmigo, y contarle todas las cosas que pasaron estos últimos diez años; quería decirle cuánto la extrañaba; contarle mis boludeces como hacíamos antes; y sobre todo, hablar de Benjamín.
Ella siempre encontraba las palabras exactas para cada situación, siempre estaba ahí, para todos, con una sonrisa por más de que tuviera miles de cosas pendientes.
Seguramente ella no recordaba mi existencia, teniendo la vida y la familia que tiene, por qué se tendría que acordar de mí?
Esto se estaba volviendo bastante difícil y recién empezaba.
Lo último que recuerdo antes de irme, es que uno de los últimos días que me quedaban en Buenos Aires, presencié una concluyente pelea  de Felipe y Luisana.
Luisana estaba desconsolada, ya no recuerdo por qué discutían, pero esa discusión fue la que le dió fin a la relación.
Vino a mi casa, a buscar mi apoyo, como siempre habíamos hecho, y vió mis valijas preparadas. Al otro día me iba, y no le había dicho a nadie sobre mi partida a Bahía Blanca.
Las últimas palabras que me dijo fueron: "¿y esas valijas?", le respondí la verdad, y así fue como me miró a los ojos, y se fue.

El taxista me saca de mis pensamientos y yo, con lágrimas en los ojos, procedo a pagarle porque ya habíamos llegado.
Mis ganas de estar ahí habían disminuido mucho, estaba llegando tarde, y odiaba llegar tarde.
A todo esto estaba parada frente a la puerta, mientras escuchaba como charlaban uno arriba del otro con felicidad. ¿Qué hacía yo ahí?
Sentía que mi cuerpo iba perdiendo fuerza, me di media vuelta, y me dejé caer de espaldas contra la puerta.
Empecé a llorar como nunca, como si me estuviera deshaciendo de muchas cosas en ese mismísimo momento; como si fuera un ahogo de muchos años; no podía y no quería parar de llorar, tan solo quería que nadie escuchara.
Quizás antes hubiera podido entrar, haciéndome la dura y la que no tiene sentimientos, pero estaba cansada de ocultar lo que me pasaba, lo único que quería era que alguien viniera a abrazarme sin decir una sola palabra, tan solo llorar en los brazos de alguien.
En eso, escuché el sonido de la llave abriendo la puerta, y mi aspecto era impresentable.
Me limpié la cara como pude y toqué la puerta como si recién llegara.
En muy pocos segundos se abre, y era Felipe.
F: Te escuché.
C: Llegué recién y justo estabas abriendo.
F: Te escuché llorar.
C: Qué? No estoy llorando.
F: Tenés los ojos extremadamente rojos e hinchados Camila.
C: Será el cambio de estación que me da alergia Feli, estoy bien.
Se me quebró la voz y lo único que hice fue caer en los brazos de Felipe.
F: No hace falta que me mientas Cami, si no queres hablar, no lo hagas, pero no quiero que estés sola, recién llegas.
Entre sollozos le respondí casi palabras que no se entendían.
F: Pasá, nadie sabe que venís. Recién estábamos hablando de vos y todos te extrañan. No tengas miedo. Nada te va a pasar.

Antes de ir a ver a todos, le pedí si podía ir al baño a lavarme la cara.
Cuando terminé fui al comedor y vi como todos se quedaron en silencio al verme.
Estaba un poco incómoda por la reacción, hasta que Coco, que había venido de Perú hace unos días, se levantó y me abrazó como hacía siempre.
Coco: Camila, dónde estabas? Te extrañamos tanto. Con razón me dijiste que no a la entrevista para mi canal de Youtube. Hasta cuándo te quedas?
C: Yo los extrañé mucho más. Prometo que voy a hacer la entrevista, ahora sí. Si las cosas salen bien, me quedo definitivamente.
Coco: Que mal que vivo en Perú, pero me alegra tanto que estés de vuelta entre nosotros.

Me saludó Georgi, siempre tan dulce y amable.
Jaz no hacía tanto que no me veía pero siempre aprovechaba para saludarme como si no hubiera un mañana.
Dieguito también estaba y me contó de su accidente en el ojo que me dió mucha bronca por él.
Estaba Martín Seefeld, Cherutti, Fernán, Catherine.
Mica, con su panzota hermosa, y lo primero que pensé fue en Coco. Siempre había estado enamorado de ella y el hijo que estaba esperando no era de él. Pero bueno, estaba muy contenta por ella y a ella también se la veía contenta.
Estaba Fran Bass, siempre tan fachero y tan simpático.
Pablito, Ines, Vicky, Diego García, Fer, Muni, y algunos más.
Benjamín me miraba de lejos como si no me hubiera visto en su camarín, me parece que no me iba a saludar.
Me senté al lado de Feli, y claramente Luisana no estaba.
La cena procedió muy divertida, charlamos un montón y no me hicieron preguntas al respecto de nada. Revivimos un montón de anécdotas y de momentos.
Pero en un momento veo que Felipe se levanta bruscamente y lo veo irse para la cocina. Nadie lo había notado, pero yo sí.
Decidí seguirlo, y lo vi apoyado sobre la mesada agarrándose la cabeza.
C: Feli, qué pasa?
F: Nada, estaba un poco aturdido nada más.
C: Estás seguro?
F: No.
C: Entonces?
F: Es que no puedo asumirlo.
C: Asumir qué?
F: Que Luisana no esté acá. Todo este tiempo había decidido odiarla por haberse ido con ese tipo. Y ahora me vengo a enterar que está siendo infeliz y que no sabe como librarse de él.
C: Quién te dijo eso?
F: Su familia. Me dijeron que apenas hablan con ella, el que más habla con ella es su hermano por el tema de la obra que tienen en 2021; que está bastante ausente hace mucho tiempo; que no saben como comunicarse para que les diga la verdad.
Todo lo que me decía Felipe me retumbaba en la cabeza, no podía imaginarme que alguien la lastimara.
F: Estoy destruído. Cuando estaba con Cecilia no me daba cuenta, pero hace mucho tiempo que no soy feliz.
C: Antes de venir, pensaba en lo mismo. No puedo creer que esté tan lejos. No lo puedo soportar. Por eso lloraba, porque la extraño más de lo que me imaginaba.
F: Nunca me voy a perdonar haberla dejado ir. Recuerdo como si fuera ayer que le dije que no quería saber más nada con ella. No puedo creer el error que cometí.
C: Feli, no es tiempo de reprocharse nada. Es tiempo de ver cómo podemos ayudar. Nos necesita.
F: Ya lo sé, pero me imagino como hubieran sido las cosas si yo no hubiera sido tan imbecil.
C: Ya está Feli, las cosas se dieron así. Los dos dejamos ir a las personas que más amábamos.
F: Camila, tenes a Benjamín a 20 metros, y peleado con Martina. Lo tenes ahí. Siempre lo tuviste ahí y nunca lo quisiste ver.
Estas palabras dolían, no sé por qué, pero me hacían darme cuenta cuan egoísta podía llegar a ser yo. Tenía razón, y él sabía que cuando decía las cosas así yo me las tomaba en serio.
C: Ya lo sé Felipe, pero yo asumí que él ya es feliz con alguien más. Asumí que tiene otra familia, y por más que esté cerca, está lejos. Muy lejos.
F: Porque vos queres tenerlo lejos, deja de ser tan egocéntrica. No ves que el está totalmente destruído? Ni siquiera te saludó, por qué te pensas que es?
C: No sé Felipe. No es para que te enojes conmigo.
F: No me estoy enojando. Te estoy diciendo lo que nadie te dice. Porque nadie te conoce como yo. Deja de evitar las cosas, y sobre todo lo que sentís. Si de verdad venís acá por un cambio, empezá por eso, te juro que es la base de demasiadas cosas Camila.
C: Está bien Felipe. Solamente te quería ayudar.
_______________________________
Hola! Si estoy un poco desaparecida es por el colegio, pero prometo subir cuando pueda escribir!! espero que les guste este capítulo

Animarse a Sentir Donde viven las historias. Descúbrelo ahora