Pedimos un taxi hacia el aeropuerto, teníamos aproximadamente media hora de viaje hasta llegar a destino, obviamente si el tránsito estaba a nuestro favor.
En el auto se notaba una vibra tensa, nervios, tristeza, no sé, un ambiente tenso.
Felipe estaba en la ventanilla izquierda de la ventana, y dibujaba en el vidrio empañado por el frío de esa mañana.
Benjamín estaba entre nosotros dos, mirando para adelante, con la mirada perdida en andá a saber qué.
Y yo, pensaba en los pocos días que habían transcurrido desde mi llegada y la cantidad de cosas que habían ocurrido. Sin dudas esta no estaba en mis planes.
Siento una mano rozar mi pierna, como si fuera una caricia que iba en busca de mi mano. Era Benjamín, buscándola sin mirar, tenía puesta la mirada en la nada, estaba perdido en sus pensamientos.
Lo ayudé en su búsqueda y agarré su mano.
Tener contacto físico con el era totalmente extraño aún. Sentía esas mariposas que tenía cuando era una pendeja vuelta loca por él.
Pero en este momento él no buscaba eso, buscaba un apoyo.
Su mano estaba helada, y se perdía en el calor de la mía.
Estaba destrozado. Sin dudas esta noticia lo dejó en un estado de shock.
Benjamín siempre fue una persona a la que le costaba demostrar su cariño.
A ver, cómo explicarlo mejor.
Era cariñoso con quienes creía que merecían su cariño. Pero el tenía sus formas de demostrarlo, no con un abrazo o un simple te quiero. Él tenía en claro quiénes eran importantes y los valoraba y cuidaba como nadie lo hacía.
Luisana era su hermana menor. Su protegida. A la que siempre le alejó a los mujeriegos porque sabía que Luisana no era un simple cuerpo; a la que cuidaba de cualquier situación; y con quien más reían en los camarines. Tenían esa conexión de mejores amigos de toda la vida.
Tan solo con ver su mirada, te dabas cuenta de lo que le había dolido la partida de Luisana. Nadie quería que se vaya. Era muy lejos. Se alejaba de la banda, de su trabajo, su familia, todo. Pero ella quiso ser feliz allá, y así le pagó la vida injustamente.
Benjamín sabía que nada de lo que estaba sucediendo a Luisana se lo merecía.
Estaba indignado por haber desprotegido por primera vez a su hermana del alma.
Y yo no sabía qué hacer, sólo sostenía su mano como él había pedido.
Mis pensamientos desaparecen cuando veo que nos estábamos acercando al aeropuerto. Estaba nerviosa.
Era todo tan improvisado, ni siquiera sabíamos que íbamos a hacer. Solamente teníamos un objetivo en común, traer de vuelta a Luisana.
Pero nos faltaba la parte más importante del plan, cómo.
Benjamín desprende su mano y empieza a acomodarse para bajar del auto.
Felipe procede a pagar y yo agarro las pocas cosas que habíamos traído.
Miro a Benjamín y él tan sólo me dirige una leve sonrisa para nada disimulada. Definitivamente estaba preocupado.
Felipe tenía los ojos cristalizados y la mirada perdida, unas ojeras ultra violetas y un estrés que se veía a simple vista.
Éramos un desastre, pero no nos importaba nada.
Era mi primera vez en un avión privado, porque en avión sí viajé varias veces.
No era ni muy grande ni muy chico, era bastante acojedor, y eso sí, muy lujoso.
F: Tenemos que planear qué hacer cuando lleguemos.
B: No tenemos nada, solamente sabemos que tenemos que sacar a Luisana de ahí.
C: Yo diría de citarla en algún lugar fingiendo ser otra persona. Quizás eso funcione. No sé, una productora de modelos o algún cast para alguna película, publicidad, algo de eso. Quizás le interese y vaya.
F: Y vos pensas que eso se lo va a tomar bien?
C: No lo sé, es lo que se me ocurre. Salvo que quieran ir directamente a su casa, pero no me parece una muy buena idea.
B: Yo opto por lo que dice Camila, aunque hace mucho tiempo hemos perdido bastante contacto con ella.
C: Creo que lo mejor es que vayas vos Benja, sos amigo de toda la vida y sabes como decirle las cosas. A mí hace mucho tiempo que no me ve, y Felipe, no sé, no terminaron muy bien.
F: Tenés razón. Hagamos eso.
B: Bueno, todo bien, hacemos eso. Y qué le digo? Hola, che, vos sabes que me enteré de la violencia que sufrís en tu casa y después de 7/8 años te vengo a ayudar? Cómo se supone que manejo una situación así?
C: Creo que sería mejor que vayamos todos. Cuando uno no sepa que decir, nos complotamos y habla otro. No la podemos dejar ir.
F: Ella se dará cuenta de lo que le está pasando?
C: Yo creo que sí, pero es una situación muy difícil para ella. Están sus hijos que son muy chicos aún. No sé cómo vamos a hacer con Michael.
F: De ese me encargo yo, ustedes encárguense de Luisana. Sé que conmigo no va a hablar mucho.
B: Espero que te encargues civilizadamente y no como un imbecil. Por favor.
F: Tranquilo, no voy a arruinarlo. Esta vez no.
C: Alguno de ustedes tiene su número?
B: Pequeño detalle. Tengo pero el de característica argentina. El de Canadá no. Pero no es nada que no se pueda solucionar. Ni bien lleguemos se lo pedimos a algún familiar de ella. Me imagino que van a responder al instante porque están pendientes de lo que hagamos.
C: Me parte el alma que no hayan podido venir ellos. Se nota lo difícil que es asumir lo que le está pasando a su hija.
F: A todos nos cuesta asumirlo. A nosotros también. Ni siquiera sabemos lo que vamos a hacer, sólo especulamos con cosas que esperamos que salgan como planeamos.
B: Bueno, ya está. Dejemos de hablar del tema. Enfoquémonos en lo que nos espera.
No toleraba que Felipe siguiera enojado. Aunque parecía haber disminuido un poco. Quería hablar con él. Yo siempre le perdono sus boludeces y a mi me condena siempre. Pero bueno, tengo que asumir que me equivoqué y él tiene razón.
No sé cómo acercarme, sé que no quiere hablar.
Me senté junto a él. Estaba contra la ventanilla mirando el más allá. Ni notó mi presencia.
Recosté mi cabeza sobre su hombro, y sentí como me acariciaba la cabeza con su mano.
Ahí estaba, el fácil de convencer.
No le iba a hablar. Me iba a quedar así lo que quedaba del viaje.
Por último, recostó su cabeza sobre la mía y dormimos el último tramo de viaje.
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Estoy teniendo muy poca imaginación, así que disculpen si estos capítulos no los entretienen mucho. Estoy intentando hacer lo mejor.
Pero si les gustó, no olviden dejar sus votos para saber que están ahí atrás!
Gracias por leer ♥️
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Animarse a Sentir
RomantikCuatro personas, cuatro caminos diferentes. Camila, a diez años de haberse distanciado del ambiente popular, decide replantearse su decisión en base a algunas cosas que le suceden. Cualquier hecho o similitud a la realidad, es totalmente coincidenc...
