Narra Camila:
Llegué a mi casa a regañadientes porque no quería dejar sola a Luisana en su primer día después de tanto tiempo lejos de Buenos Aires.
Pero bueno, entendí que tenía que volver a reencontrarse con su familia y estar tranquila un rato después de esta situación tan chota que tuvo que asumir.
Se me ocurrió llamar a Felipe para ver cómo estaba después de esto, aunque gran parte de mi pregunta ya la sabía, quería hablar un rato con él porque tanta distancia entre nosotros ya me hacía extrañarlo.
Ni siquiera era mucha la distancia, pero odio que me ignore.
F: Hola?
C: Hola Feli, cómo estás?
F: Como puedo. Necesitas algo?
C: No. Solamente quería llamarte para hablar un rato con vos. Te parece seguir peleados por algo que ya asumí?
F: Ya no es con vos el tema, entendé que lo que estuvo pasando me superó a mi mismo y no puedo estar en todos lados a la vez. Ver a Luisana de este modo es más fuerte que yo y me hace querer estar con ella y saber de ella permanentemente y me está reventando la cabeza porque quiero que deje de ser así. Lo nuestro terminó hace mucho tiempo y las probabilidades de volver son muy pocas como para que yo me ande preocupando como un novio sobreprotector. No somos nada, y ella no está apta para empezar una relación en este momento, no la voy a atosigar.
C: Es demasiada información en un sólo minuto. Déjame procesarlo.
F: Decí lo primero que se te venga a la cabeza, pero por favor responde algo.
C: Primero que nada, hace un día que volviste a verla, no podes especular que quiere y que no quiere con vos. Yo sé que la ansiedad te mata y queres una respuesta con el menor tiempo de espera posible, pero en este caso no va a poder ser. Tenes que esperar a que Luisana se acomode personalmente, no es fácil reconocer que estabas conviviendo con un manipulador.
Sé que te morís de amor por ella, y eso que decís de "novio sobreprotector" es porque nunca la dejaste de ver con esos ojos de enamorado y siempre quisiste cuidarla y que nadie la pudiera lastimar. También sé que te da bronca todo esto y que pensas que es algo que se te fue a vos de las manos, cuando es algo que ninguno se hubiera querido imaginar.
Creo que Luisana nunca perdió la conexión con vos, tengo algo importante para decirte.
La última vez que nos vimos con Luisana, yo me estaba mudando al interior para luego desaparecer por 10 años. Ella vino a mi casa muy triste, sin saber que hacer, a buscar un consuelo en su mejor amiga porque ustedes dos al parecer se habían peleado. Esa pelea fue la que le dio fin a la relación. Las pocas palabras que me dijo fueron que se había dado todo demasiado rápido y que vos estabas convencido de que lo que querías era no verla más. Y acto seguido, vio todas mis valijas armadas y dijo algo como "¿vos también me abandonas?". Un corto tiempo después, me enteré que se había mudado a Canadá y que estaba comprometida.
¿A qué voy con todo esto? A que ella nunca pudo decirte lo que de verdad quería con vos, siempre supiste que su sueño era formar una familia y tener hijos, y siempre te mencionaba en su historia a futuro. Su acto fue impulsivo, con bronca. Pero nunca dejó de estar enamorada de vos. Estoy segura. Quizás sea un poco duro, pero no busco insinuar que vos tengas la culpa. Lo qué pasó, ya pasó. Da vuelta la página, pero yo no me daría por vencido porque tengo esperanzas en que en algún momento van a volver a estar juntos. Están destinados. Quizás fueron la persona correcta en el tiempo equivocado, pero nunca van a dejar de ser correspondidos.
Felipe no emitía palabra. Hasta que escuché colgar la llamada.
¿Y ahora qué?
¿Qué había dicho mal?
Felipe se estaba comportando como un verdadero pelotudo, no podía escuchar a nadie. Solamente escuchaba lo que él quería escuchar.
No sé qué le pasa.
Narra Felipe:
No podía procesar nada de lo que Camila decía porque no veía fallas en su lógica.
Yo me comporté como un imbecil. La dejé ir sin motivo alguno, mientras ella estaba segura de lo que quería conmigo.
Años después me lo reprocho, sabiendo que si no me hubiera comportado como un adolescente idiota nada de esto hubiera pasado.
Mi relación con Cecilia no funcionó porque la única persona que me puede completar es Luisana. Es la única que me hace sentir.
Quise forzar algo que nunca iba a funcionar porque mi corazón le corresponde a ella.
Y acá estaba, buscando las llaves de mi auto para salir directamente rumbo a la casa de Luisana.
Necesitaba hablar esto con ella, no podía guardarlo por mucho tiempo más.
Le corté la llamada a Camila sin decir nada, sabía que le iba a molestar bastante pero no era de mi interés principal en este momento.
Estoy seguro que me va a entender después de que le cuente que es lo que fui a hacer.
Aunque sé que es un acto un tanto impulsivo, ya no tenía nada que perder. Había perdido mucho tiempo, tenía que dejar de hablar tanto y hacer más.
Llegué, y ahí estaba. Frente a su casa. Sabiendo que ella estaba ahí dentro.
Estuve a nada de arrepentirme, dar media vuelta y buscar a mi hija para seguir con mi vida normal. Pero no me lo permití, no me iba a permitir escapar otra vez.
Necesitaba hablar con ella.
En realidad, necesitaba estar cerca de ella.
Toqué timbre y me recibió su hermano, nos saludamos y hablamos unas pocas palabras.
Los padres de Luisana estaban cuidando a los nenes y no se veía a Luisana por ningún lugar.
D: ¿Buscas a Luisana, no?
F: S-Sí. ¿Tenes idea de donde está?
D: Jajajaja, claramente. Está arriba con mi hermana. Podes subir si queres. No creo que le caiga mal tu visita.
Ese "no creo que le caiga mal tu visita" tendrá doble sentido? Sabrá algo de nosotros dos que yo no sepa?
Lo único que hacía era pensar estupideces antes de sacarme las dudas con ella.
Pedí permiso y subí las escaleras de la casa.
Me quedé mirando el pasillo, al fondo se encontraba lo que era su habitación anteriormente. Seguramente estuviera allí.
Me sentía como en cámara lenta, avanzaba unos pocos metros y sentía como mi cuerpo se electrificaba de nervios.
¿Por qué carajo estaba tan nervioso?
Ya frente a la puerta, escuchaba murmullos de una voz que parecía ser la de su hermana.
Decidí tocar la puerta, y me abrieron con bastante rapidez.
L: ¿Vos?
F: H-Hola, vine a ver cómo estabas.
D: Bueno, los dejo un rato.
F: Gracias.
L: Estoy igual, gracias. Hace una hora que nos vimos.
Su tono frío me partía el corazón en mil pedazos. Nunca acostumbraba a hablarme así antes.
L: ¿Podes decirme a lo que viniste en realidad?
F: Es que tengo miles de cosas para decirte, y no se por donde empezar. Creo que hice mal en venir, hace muy poco llegaste y ya te estoy molestando con mis estupideces. Hablamos cuando todo esté más tranquilo, por ahora hay cosas más importantes por las cuales preocuparse.
Necesitaba decir todas esas afirmaciones para convencerme de que no era buena idea decirle nada a Luisana. No ahora.
Nunca me sentí tan autohumillado en mi vida.
F: Me voy. Cualquier cosa que necesites sabes que podes llamarme o a cualquiera de los chicos.
Luisana no decía nada, solamente me miraba. Ni siquiera sé si me escuchaba.
Amagué a abrir la puerta pero escuché que Luisana me estaba diciendo algo.
L: No te vayas. Yo también quiero hablar con vos. Te conozco.
Estas muy atormentado, pero desde ya te digo que nada de lo qué pasó es tu culpa.
Como se supone que Luisana sabía eso? De verdad me conocía o Camila había hablado con ella?
No creo que haya dicho nada, no es así.
Me quedé observándola, un tanto estupefacto.
L: No te vayas.
L: Quédate.
L: Tengo tiempo de sobra, y más para vos.
L: Hablemos, de lo que sea que necesites hablar.
L: Pero no me vuelvas a dejar como la última vez.
_______________________________
Espero que les haya gustado mucho.
No olviden de dejar sus votos :)
Quiero que sepan que los cuatro comentarios en el último post me motivaron a escribirles un capítulo más.
Nada, eso. Espero que lo hayan disfrutado.
Los quiero.
ESTÁS LEYENDO
Animarse a Sentir
RomansaCuatro personas, cuatro caminos diferentes. Camila, a diez años de haberse distanciado del ambiente popular, decide replantearse su decisión en base a algunas cosas que le suceden. Cualquier hecho o similitud a la realidad, es totalmente coincidenc...
