Capítulo 17

446 40 4
                                        

Llegamos.
Era un paisaje desconocido para nosotros. No conocíamos nada. Por suerte Benja hablaba bien el inglés así que estábamos un poco salvados con eso.
No teníamos planeado reservar ningún hotel. Pensábamos irnos ese mismo día.
Me parecía una mala idea, pero bueno. Ojalá las condiciones se den para que así sea.

Estábamos en un café esperando a que nos contestara algún familiar de Luisana con el número que necesitábamos.
Ni bien lo recibimos, buscamos un teléfono público y llamamos.

L: Hola?
B: Hola, Luisana Lopilato?
L: Sí, ella habla. Quién es?
B: Soy una productora de modelos, próximamente tenemos una producción de fotos y nos gustaría saber si podemos contar con usted.
L: Ajá, y de que productora estás hablando?
B: E-em, Prada.
L: Okey, no me convence mucho. Podríamos encontrarnos en algún lugar?
B: Sí, le parece esta misma tarde?
L: Está bien. Que dirección?
B: *le da la dirección*. Te espero.
L: Ahí estaré. Adiós.

B: Hacía mucho que no escuchaba su voz por el teléfono.
C: Lo que me parece raro es que haya confiado en una llamada tan informal. Normalmente se citan de otra manera.
B: Sí, no sonaba muy convencida, pero cedió. Así que el primer paso ya está dado.
C: Bueno, sólo nos queda esperar. Qué horario acordaron?
B: Ninguno, que idiota. Le dije esta tarde. Qué hago?
C: No sé, llamarla nuevamente no me suena buena idea. Esperemos un rato, quizás llegue.

Felipe seguía sentado en la mesa. No quería saber nada del tema pero a la vez quería estar pendiente de todo.
Nos aproximamos a él y le contamos lo sucedido.
Aunque la noticia era bastante buena, su expresión que llevaba desde la mañana no había cambiado.
Seguía sin hablarme, aunque se notaba que ya no estaba tan enojado, y a Benja le hablaba lo mínimo e indispensable.
Lo miré a Benjamín con cara de, qué hacemos?
Se encogió de hombros y no emitió palabra.
Nos quedamos sentados por un buen rato. Hasta que decidimos ponernos en posición.
Felipe y yo ocupamos otra mesa, y pedimos algo más para tomar porque hacía mucho tiempo que estábamos ahí.
Benjamín esperaba aparte.

Tenía esa sensación de adrenalina y nerviosismo mezcladas. No sabía cómo reaccionar. Nada.

C: Vendrá con seguridad?
F: No lo sé, quizás sí, quizás no. Seguramente este tipo la tenga bastante controlada. Así que me tiro más para el sí.
L: Igual es una figura pública. Quizás venga con seguridad solo por eso.

Hasta que la vemos llegar. Sola y caminando. Entra al café con una expresión un tanto desconcertada. Seguramente estaría buscando al "productor".
Benjamín nos dirige la mirada y procede a levantarse de la mesa y llamarla.
Luisana mira con cara de sorprendida. No se entendía si se quería ir o si estaba feliz con lo que veía.

Narra Benjamín:
Bueno, no sé cómo hacer esto. Pero de algún modo lo tengo que hacer.

B: Luisana, acá.

Me mira como diciéndome, ¿que hacía ahí?

B: No te llamó ningún productor, fui yo.
L: La voz me sonaba familiar de algún lado. Ahora entiendo por qué.
B: Te queres sentar?
L: Qué haces acá? Y por qué me llamaste?

Luisana cambió repentinamente su expresión a una fría. Miraba por arriba de mi cabeza. Seguramente estarían viniendo Felipe y Camila.

C: Hola.
F: Hola.
L: Qué hacen todos acá?
B: Venimos a ayudarte.
L: Ayudarme en qué? No necesito ayuda.
C: Sabemos lo que te está pasando Luisana.
L: Ah, sí? Cuéntenme, porque yo no sabía que me pasaba algo.

Sonaba muy enojada por el encuentro.

F: Sabemos qué está pasando en tu casa. No podes tolerar eso.
C: Déjanos ayudarte. No te resistas.
L: De que hablan?
F: De Michael, Luisana. Sabemos todo. Dejá de hacer como si nada pasara, no estamos acá porque nos pintó venir de paseo a Canadá, estamos acá porque sabemos cómo te está maltratando Michael en tu casa y no podes seguir tolerando esa situación. Vimos los videos de cómo reacciona y también hablamos con tu familia que te nota todos los días un poco más alejada de ellos, cuando antes no era así. Te está consumiendo. Y te está manipulando. Si no nos queres ver, no estás obligada, pero déjanos ayudarte en esto, porque no te lo mereces.

Felipe nos dejó sin que decir. Dijo absolutamente todo y de prepo.
Luisana miraba la mesa, escuchando todo lo que decía. No podía mirarlo a los ojos.

C: Si todo esto no está pasando, decinos y nos
vamos de aquí. Pero si aceptas nuestra ayuda te prometo que no te vamos a dejar sola.

Luisana estaba en silencio y mirando un punto fijo de la mesa.

B: Por favor, decí algo.
L: Qué quieren que diga? Me estoy ahogando. No es tan fácil como ustedes piensan. Están mis hijos y un matrimonio de por medio. Ya no sé cómo hacer para salir de ahí. Fue todo tan de golpe. Al principio no lo quería asumir, me parecía que el tenía malos días por su poca entrada de trabajo, pero era cada vez más consecutivos los maltratos y se hizo notorio en las transmisiones de Instagram. Me priva de qué subir a mis redes y demás. No puedo vivir tranquila porque todo lo que haga tiene que estar aprobado por él. Ni siquiera sé cómo estoy acá sin seguridad.

Todos estábamos procesando lo que Luisana decía. Toda la investigación que habíamos hecho resultaba ser acertada y comprobada por ella. Era muy fuerte.

L: Y eso es lo mínimo, hay cosas peores que...

Rompe en llanto y los tres nos miramos sin saber qué hacer. ¿La consolamos? ¿La dejamos ahí? ¿Le cortamos todo y le decimos que haga algo? No sé.
Pero Camila toma asiento a su lado y la recuesta sobre su hombro. No paraba de llorar, y Camila estaba con los ojos llorosos.
Felipe salió a la vereda, y yo solo miraba la situación sin poder reaccionar.
Era real.
Todo era real.

L: Que-que tienen pensado hacer?
C: Por lo pronto, llevarte a la Argentina lo antes posible.
L: No creo que puedan, no se los va a permitir Michael. Yo solo les pido que se lleven a mis hijos de acá. No quiero que se críen así.
C: Vamos a irnos todos juntos. Y que él se quede acá. No me interesa que es lo que quiere él.
L: Planean irse hoy? No se va a poder.
B: Vinimos en tu avión. Si empezamos a accionar puede que lleguemos.
L: Bueno, pero enfrentarse con Michael no es fácil. Ni mucho menos decirle que me voy a ir de Argentina.
B: Tranquila, de eso nos ocupamos nosotros. Vos ocúpate de que los chicos estén tranquilos y vengan con nosotros. Ya pasaste mucho.
L: Felipe se fue?
C: Está afuera. Es un poco... fuerte para él.
L: Ajá, no puedo creer que estén juntos. Ustedes dos, digo.
C: No estamos juntos Lu, llegué hace menos de un mes a Buenos Aires.
L: Me refiero a que hayan venido, después de tantos años que se reencuentren y encima por esta situación.
C: Ah, sí. Pero nos llevamos bien. Así que está todo en orden.
L: Volviste a Buenos Aires definitivamente?
C: Eso creo. O espero.
L: Qué bueno que hayas elegido volver.
B: Bueno, qué tal si partimos para tu casa para arreglar esto.
L: Está bien. Vamos.
________________________________
Gracias por leer, recuerden dejar sus votos así sé si están ahí, no cuesta nada ♥️

Animarse a Sentir Donde viven las historias. Descúbrelo ahora