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Después de los "felices para siempre" en los reinos de Arendelle, Berk, Corona y Dunbroch, aparece un ya conocido príncipe convertido en rey con sed de venganza, reclamando su final feliz con ayuda de sus aliados para derrocar a la reina de Aren...
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──Que hay que hacer para tener diversión en este lugar ──dijo el ladrón mientras ojeaba algunas cosas interesantes del barco── aquí solo hay basura ──en ese instante una daga salió disparada clavándose cerca de los hermanos con la intención de intimidar── veo que eres fan de las dagas.
──No son basura, son tesoros. Cada uno de estos objetos preciados tienen una historia, dicha historia vuelve más valioso el objeto, si no fuese así solo serían cosas vacías ──dijo el mercader──. También es negocio, así que si no me das nada a cambio no los toques.
...Corona...
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Era una mañana muy agradable y tranquila en el castillo, la servidumbre empezó a trabajar como cualquier día, solo que esta vez debían de esforzarse más y servir a los invitados. Los felices novios estaban en la habitación de la princesa, todavía en la cama, descansando en lo que fue su primera noche de recién casados.
En el otro lado del castillo, caminaba por los pasillos un joven ya preparado para su "charla" en el muelle de Corona, el tiempo no lo beneficiaba demasiado, si quería tener la corona debe convencer al duque y así obtener la ayuda del rey. Despejando sus pensamientos, el expríncipe chocó con aquella chica de cabellos de color cobrizo que venía del otro lado distraída.
──¡Lo siento! No vi por donde iba ──levantó la mirada y su expresión dulce cambió por una seria y nerviosa── oh, solo eres tú.
──Te lo dije, estos encuentros son cosa nuestra, permíteme ayudarte ──le guiñó el ojo como forma de "coqueteo'' y la ayudó a volver a estar de pie.
──Y yo te dije que estoy felizmente comprometida ──sonrojada, dejó de tomar la mano del joven.
──Solo estaba siendo amable Anna.
──Tú ¿amable? ──bufó irónica── primero duermo con los cerdos a que tú seas amable ──se alejó lo más rápido posible de él.
──Ya lo veremos ──dijo para sí mismo y volvió a tomar su rumbo en los pasillos.