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Después de los "felices para siempre" en los reinos de Arendelle, Berk, Corona y Dunbroch, aparece un ya conocido príncipe convertido en rey con sed de venganza, reclamando su final feliz con ayuda de sus aliados para derrocar a la reina de Aren...
¿Rey imposible, eso era lo que pensaba el joven castaño al escuchar al jefe Berserker?
──Créeme, cuando lo supe pensaba que era imposible, pero es cierto ──le mostró varios escritos── son de mi padre y algunos eran del tuyo, también algunas hojas arrancadas de libros o pergaminos. Decían que con esto no olvidarían "el hechizo" y los "Hooligans".
──¿Hechizo? ¿Hooligans?
──Sí, déjame terminar... ¡Mira aquí lo dice!
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Hace mucho tiempo, la tribu Hooligan era una familia real de gran poder e importancia. Cada descendiente ejercía su gestión en diversos reinos con sus dones y en armonía. De esta manera, surgió la famosa alianza de los siete reinos y cada reino serían heredados por los siete hijos que poseía el viejo rey supremo Hooligan, los otros reinos aliados vivían bien estando junto a los siete reinos; lo que no sabían es que el rey ocultaba del mundo a su octavo hijo, el "heredero oculto", debido a que tenía una desgracia desde su nacimiento, como si el mismo Odín lo hubiera castigado por solo venir a este mundo.
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Su principal desgracia era su aspecto, al parecer tenía escamosa la piel, como si de un dragón se tratase; no se sabía por qué, pero, al pasar largos años, cada vez se parecía a uno; al igual que sus otros hermanos, su don era poseer magia, pero desde su niñez se veía que su magia era corrupta y convirtiéndose en magia oscura. Sus otros hermanos, si podían mostrar sus dones al mundo, el primero, poseía el don de la luz (representada por el fuego), él era el único que sí era cariñoso con el exiliado hermano, al tener escamas no le importaba si por la emoción lo quemaba, pues no lo sentía, sus llamas eran diferentes a cualquier fuego. Sus llamas eran elegantes y de un tono distintivo al que todos conocemos.
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