Franklin Derek Heathcliff - Empecemos de nuevo (Parte I)

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Kyle se dirigió hacia donde se encontraba Miss Everdeen, no sabía realmente lo que le esperaba, vaya tonto…

Era un área de gimnasio inmensa, él se quedo completamente sorprendido al ver el lugar.

-        ¿Dónde estas?

De pronto se escuchó un grito o más bien un rugido, el joven Kyle giró y se encontró con una salvaje Angelique vestida con el vestuario de Kendo y con un sable de firme bambú con el cual empezó a golpear a Kyle, primero en la cabeza, luego en cada parte de su cuerpo haciéndolo retroceder. Pero él no se quedaría atrás, trataba de esquivar cada golpe, con un volantín en el piso que por un momento confundió a Angelique pero luego hizo que ella sintiera más furia hacia su “presa”

Entonces él encontró otro sable de bambú cerca con el cual poder bloquearla, claro sin golpearla porque por alguna razón se sentía incapaz de ello.

-        Dime tus principales razones para ser mi mayordomo, ¿venganza? ¿Qué cosas? -, los dos sables estaban cruzados en una “X”.

-        No tengo motivos ocultos, que ridícula eres.

Él quitó el sable y la empujó ligeramente hacia atrás, se levantó y ella hiso lo mismo, quedando los dos frente a frente, cada uno con su sable, en “modo de batalla”

-        Tal vez creas que puedes engañarme igual que lo hiciste con mi padre, pero que equivocado estas. ¡DIME TUS MOTIVOS PRINCIPALES! ¡DIME LA VERDAD!-, se acercó y trató de golpearlo pero él la bloqueaba con su sable, dándole batalla también.

-        ¡¿Es acaso tan malo querer trabajar para ganarse el pan?!

-        ¡OH POR FAVOR! ¿Y tú piensas que yo te voy a creer eso?

Siguieron luchando hasta que ella resbaló ligeramente y Kyle también golpeando sin intención la espalda de Angelique.

-        ¡EN SERIO!

-        “No lo hice con intención pero ni creas que te voy a decir eso, Lady Silly”, pensó.

-        Parece que tendrás que aprender de nuevo como manejar tus movimientos y en especial tu espada-, la retó, con esa mirada característica de él, esa mirada desafiante que hiso que ella abriera los ojos como platos.

Cambió de posición su espada, sosteniéndola firmemente.

-        Y claro, tu postura es buena, no puedo negarlo pero tus pasos… Son un desastre.

-        ¡EN SERIO!-, volvió a luchar con su espada pero el la bloqueó, poniendo la espada de bambú a la altura del cuello de la joven pero unos centímetros lejos.

-        La parte inicial es lo más importante de todo aquello que hagas. ¿No es valido era también para las relaciones personales?

Ella se levantó, volviendo a al concentración y golpeó el sable de él con sus espada de bambú, muy fuerte y decidida.

Ambos cruzaron sus espadas y se acercaron lo suficiente, quedando solo dichos objetos de separación y concentrándose en las miradas del otro, miradas de desafío de enojo.

-        Entonces… Siendo así... Olvidemos lo que sucedido en estos últimos días, todo-, le guiñó el ojo-, Comencemos de nuevo, a partir de hoy, ¿Qué te parece?

Por un momento ella se perdió en su mirada pero reaccionó y lo empujó con su sable, volviendo a la batalla.

Pero él ya había recobrado sus fuerzas y su ánimo, tiró el sable de ella en un breve segundo de distracción para luego colocar el suyo de nueva cerca del cuello de Lady Castle.

Lady CastleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora