Sabia que Vendrías

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Advertencias:

Los personajes que aparecen en esta historia no me pertenecen, todos y cada uno de ellos son propiedad de J.R.R. Tolkien, con algunas excepciones ya que he metido algunos personajes de mi propia invención, sin embargo la historia que a continuación se presenta es total y completamente mía.

Ahora sí, sin más por el momento, disfruten de la historia.

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Más allá de las frías y brumosas montañas,
a mazmorras profundas y cavernas antiguas,
en busca del metal amarillo encantado,
hemos de ir, antes que el día nazca.

Los enanos echaban hechizos poderosos
mientras las mazas tañían como campanas,
en simas donde duermen criaturas sombrías,
en salas huecas bajo las montañas.

Para el antiguo rey y el señor de los
los enanos labraban martilleando
un tesoro dorado, y la luz atrapaban
y en gemas la escondían en la espada.

En collares de plata ponían y engarzaban
estrellas florecientes, el fuego del
colgaban en coronas, en metal retorcido
entretejían la luz de la luna y del sol.

Más allá de las frías y brumosas montañas,
mazmorras profundas y cavernas antiguas,
a reclamar el oro hace tiempo olvidado,
hemos de ir, antes que el día nazca.

Allí para ellos mismos labraban las vasijas
y las arpas de oro; pasaban mucho tiempo
donde otros no cavaban; y allí muchas canciones
cantaron que los o los Elfos no oyeron.

Los vientos ululaban en medio de la noche,
y los pinos rugían en la cima.
El fuego era rojo, y llameaba extendiéndose,
los árboles como antorchas de luz resplandecían.

Las campanas tocaban en el valle,
y hombres de cara pálida observaban el cielo,
la ira del dragón, más violenta que el fuego,
derribaba las torres y las casas.

La montaña humeaba a la luz de la luna;
los enanos oyeron los pasos del destino,
huyeron y cayeron y fueron a morir
a los pies del palacio, a la luz de la luna.

Más allá de las hoscas y brumosas montañas,
mazmorras profundas y cavernas antiguas,
a quitarle nuestro oro y las arpas,
¡hemos de ir, antes que el día nazca!

Al término de la canción se encontraba recostada en su cama, la triste melodía la había puesto melancólica y esa noche Bilba Bolsón soñó con una gran fortaleza en la montaña, tan magnifica que no tenía comparación con ninguna otra tanto en tamaño como en las riquezas que llenaban sus salones, también soñó con un hermoso pueblo a sus pies tan vivo como ningún otro, y por primera vez en mucho tiempo su corazón anhelo estar ahí para verlo.

A la mañana siguiente Bilba se despertó más tarde de lo que estaba acostumbrada, ya casi eran las Once, se había saltado los dos primeros desayunos, por lo que se levantó apresuradamente y se vistió con una falda roja borgoña, una blusa blanca con mangas hasta los codos y un chaleco de lana verde.

Se apresuró a salir de su habitación mientras ataba su cabello en un moño bajo, debería pedirles perdón a sus invitados por desatenderlos de esa manera y por irse tan groseramente sin despedirse o enseñarles sus habitaciones la noche anterior, pero cuando llego a la sala de estar no había nadie, ni siquiera un rastro que indicara que ahí hubiese habido Enanos la noche anterior.

¿El Enano del que me enamore es un Rey?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora