—Después de pensarlo durante casi toda la noche...
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Ahora
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Diana despertó con la sensación de que el mundo no había cambiado en absoluto, pero ella sí. Había algo diferente en el aire, algo que no podía explicar con palabras. Se levantó despacio, como si no quisiera perturbar el silencio de la casa.
En la sala, Brener seguía sentado en el mismo lugar donde lo había dejado la noche anterior, con los brazos cruzados y una expresión seria. No parecía enojado, solo... concentrado. Como si hubiera decidido que ese día sería el día en que resolverían todo.
—Tú sigues... —dijo él, sin levantar la mirada.
—¿Yo sigo qué? —preguntó Diana, caminando hacia él.
—Tu... plan. Tu... idea. Tu forma de actuar. Tú.
Ella se quedó quieta. Había algo en la forma en que lo dijo que no sonó como una orden, sino como un desafío.
—Pero... dime —preguntó Diana—, ¿qué se supone que debo hacer?
Brener la miró, y por un segundo su expresión se suavizó, como si no supiera si lo que estaba por decir era lo correcto.
—Por favor —dijo—, las preguntas importantes para el final del día.
Diana soltó un suspiro.
—¿Y el resto del día qué? —preguntó ella, con una sonrisa irónica.
Brener no sonrió, pero su mirada cambió.
—El resto del día es para ver si realmente estás dispuesta a dejar que alguien te ayude.
Diana lo observó un momento, como si estuviera intentando descifrar un rompecabezas.
—Está bien —dijo al fin—. Si de verdad quieres conocerme... ayúdame a limpiar.
Brener se quedó en silencio.
—¿Perdón? —preguntó, confundido.
Diana le pasó una escoba como si fuera algo normal, como si no hubiera nada raro en pedirle a alguien que limpiara su casa.
Mientras se ataba un mandil, le dijo:
—Si necesitas algo, estaré en el cuarto ordenando la cama.
—Espera —dijo Brener, levantando una mano—. ¿Y esto en qué nos va a ayudar?
—La limpieza ayuda en muchas cosas —respondió Diana, sin mirar atrás—. Ordenar el librero no te va a matar.
—Esta no es mi casa.
—Pero ya llevas durmiendo aquí tres noches con Kelly.
Brener respiró profundo, como si estuviera controlando algo dentro de sí.
—Escúchame bien —dijo, con voz más baja—. No voy a decir nada contra eso porque tienes razón, pero no voy a limpiar una casa ajena.
Diana se detuvo y lo miró.
—¿De verdad? —preguntó con calma.
Brener asintió.
—No.
Diana sonrió, y por primera vez se notó algo como una chispa en su mirada.
—Entonces... —dijo ella, acercándose—. Te toca aprender.
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Eevee Del 204 [Resubido]
Fiksi PenggemarBrener es un Umbreon de 22 años que vive en un departamento alquilado que paga cada mes mientras estudia, él tenía una vida planeada. Pero, jamás creyó que el amor le iba a sacar una carta muy poderosa al igual que bizarra al conocer a su vecina de...
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