La vida de un adolescente cambia para siempre, cuando hechos desafortunados atan su vida a un detective con serios problemas de autocontrol.
El detective Min busca justicia para los crímenes que aterrorizan la ciudad, mientras supera una traumáti...
— ¿Entiendes que tus acciones afectan demasiado a Jimin? Mira como lo volviste, ebrio, lleno de drogas y en la cárcel, lo estas lastimando en vez de ayudarlo —Literalmente lo regañe como si fuera un papá enojado.
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—Lo entendí hace un rato cuando lloro, no sabía que lo hacía sentir tan mal, lo he metido en muchos problemas, pensé que era divertido para ambos. —Se mostró genuinamente arrepentido— no lo volveré a hacer.
— ¿ahora entiendes por qué te rechace? —Esperaba ayudar en algo a Jimin con esta charla. —Si voy a amarlo, quiero que sea consciente de ello. —aclaré. Debo admitir que su otra personalidad me agradaba también.
Sus ojos de repente se abrieron, como quien cae en cuenta de algo.
— Detective Min, también escuche que Jimin duda de mí, créame que no cometimos ese crimen —me hizo reaccionar de mi burbuja de amor, él tenía las respuestas que necesitaba, sus ojos reflejaron desesperación.
— ¿Quién fue? ¿Qué ocurrió ese día? —cuestioné ansioso.
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—Simplemente estuve en el lugar equivocado, descubrí los asquerosos secretos del viejo Park. Ese día después de la discusión por el beso de Taehyung, Jimin se deprimió, mientras dormía, tome su lugar, me escabullí a media noche para robar algunos bocadillos de la nevera, fue entonces, cuando vi al viejo demente del señor Park, me escondí detrás de la nevera para no ser descubierto. El hombre estaba perfumado y arreglado como si fuera para una fiesta, la señora Park estaba durmiendo; Se me hizo tan extraño, ya sabía que había algo mal en él, pero eso fue más de lo que imaginé. Quise esperar a que se fuera para salir de la cocina sin ser atrapado, ¡créame cuando le digo que se me volaron los sesos! El sujeto abrió, como si de una puerta se tratara, la biblioteca aparentemente incrustada en la pared, pensé que mis ojos iban a saltar de mi cara ante la sorpresa.
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