Capítulo 3

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Había pasado una semana desde que llegué a México. Y ya quería tomar el primer avión e irme a Chile.

No me sentía cómodo aquí, y la situación con Danna no ayudaba mucho.

Eran las 4 de la tarde y yo había terminado de grabar mis escenas por el día de hoy. Estaba camino al camerino para agarrar mis cosas y comenzar a alistarme para poder irme a casa.

Cuando escuche que alguien me llamaba.

-Jorge – gritaron

Voltee a ver quién era y me di cuenta que era Chiara.

-Hola Chiara , dime ¿qué pasó? – pregunté

-Solo quería saber si tenías algo que hacer ahora, podríamos ir a almorzar y te podría enseñar un poco la ciudad

Chiara me parecía una chica muy Bonita. Y me caía muy bien, ella fue una de las pocas personas que me dio la bienvenida cuando llegué acá.

Decidí aceptar.

-Sí, claro que sí me gustaría ir a almorzar, dame 5 minutos y nos encontramos en la puerta ¿te parece bien?

-Perfecto entonces, nos vemos en 5 minutos – me dijo con una sonrisa en la cara.

Llegué a mi camerino y cuando estaba a punto de cerrar la puerta, sentí que alguien me miraba.

Cuando gire para ver quién era, me llevé una gran sorpresa.

-Hola – me dijo -. Solo te buscaba para avisarte que mañana tenemos que venir más temprano porque Octavio quiere hablar con nosotros – dijo Danna dando un paso para adentrarse al camerino.

Me sorprendí al verla. Tenía puesto un pantalón Jean rasgado, su tan amado cárdigan Balenciaga y unas zapatillas Adidas. Realmente se veía demasiado hermosa.

-Muchas gracias por avisarme

“Estas hermosa el día de hoy"

-De nada – respondió distante -. Jorge ¿puedo hacerte una pregunta?

-Dime

-¿Para que has venido a México?

Auch

La miré sin saber que responder. Porque yo también me hacía esa misma pregunta.

-Han pasado dos años desde la última vez que hablamos, y pensé realmente que no volvería a saber más de ti. No me molesta que estés acá, solo me sorprende. Porque estoy segura que igual que yo, tú tampoco te sientes cómodo con toda esta situación.
Me miró Bastante seria
.
-Hace unos meses me ofrecieron este papel. Yo no acepté, por no querer incomodarte, ni que pensaras que estaba aceptando el papel para molestarte. Unas semanas después me llamo Cristina diciéndome que Mario y ella querían hablar conmigo, me dijeron que debía comportarme de una manera más madura y me convencieron de aceptar el papel. Danna aunque no me creas antes de aceptar venir a México en la primera persona que pensé fue en ti. Yo nunca haría algo para hacerte sentir mal – dije siendo bastante sincero

Me miró sorprendida.

-Yo no te estoy diciendo que hayas aceptado venir acá para molestarme o para hacerme sentir incómoda. Solo que me sorprendió volver a verte y me incómodo el hecho de saber que yo fui la ultima persona en enterarme que ibas a venir – me miró con el ceño fruncido -. Jorge, Claudia me llamó para contarme que venías para acá.

Como querías que te avisara que estaba viniendo a México si me tienes bloqueado de WhatsApp, hasta de llamadas y mensajes de texto. Pensé

Le iba a responder, cuando escuchamos que tocaron la puerta y ambos giramos asustado.

-Lamento interrumpir. Pero Jorge, te estoy esperando hace 5 minutos como habíamos quedado. Y, como no llegabas vine a ver si había pasado algo – dijo Chiara algo tímida

Danna me quedo mirando.

-Habiamos quedado en ir almorzar – susurre

¿Por qué tenía que estar dándole explicaciones?

-Ya veo – respondió con una ceja levantada -. Bueno Jorge ya no te quitó más tu tiempo. Disfruten el almuerzo chicos. Nos vemos mañana – dijo con una sonrisa no muy sincera en los labios.

¿Se habrá molestado porque Chiara y yo vamos a salir? Es que acaso esta ¿celosa?

-Discúlpame por haberme demorado. Danna vino avisarme que mañana tenemos que venir más temprano y nos pusimos a conversar.

-Tranquilo, tampoco es que espere mucho tiempo – me contesto con una sonrisa -. ¿Nos vamos?

Nos despedimos de todos y salimos del estudio. Según me había comentado cerca de ahí había un lugar donde según Chiara vendían los mejores tacos de todo México.

Llegamos al restaurante y pedimos una mesa para dos.

-Y, Jorge haber cuéntame un poquito más de ti – dijo Chiara

-Bueno, me llamo Jorge aunque eso ya lo sabes, soy chileno aunque eso también ya lo sabes. Soy actor, trabajé para una serie de Netflix. Vivo en España y estoy soltero porseacaso – dije haciéndome el gracioso

Espera ¿Qué? ¿Por qué dije eso?

-Que bueno saberlo, yo también estoy soltera – dijo y me guiño un ojo.

Me puse rojo al instante.

-Y, cuando te pregunte que me contaras sobre ti, te pedía que me contaras de cosas que no estaban internet

Comenzó a reír.

Su risa era bastante armoniosa. Y, tenía una sonrisa muy linda.

-Bueno debiste haberme dicho eso – le respondí con una media sonrisa -. Es que en realidad hay muy poco que contar sobre mí. La mayoría de cosas sobre mí vida están en internet. Seria mejor que tú misma vayas descubriéndome poco a poco ¿no crees?

Nos trajeron la comida y a decir verdad si eran uno de los mejores tacos que probé en mi vida.

El almuerzo había transitado de una manera bastante tranquila. Me contó que ella había hecho casting para el papel que tiene ahorita en la serie dos veces, la primera vez le dijeron que no. Pero para la segunda vez la aceptaron. Me dijo también que le dolió bastante separarse de su familia pero ella sabía que si rechazaba esta oportunidad, iba a terminar arrepintiéndose.

Salimos del restaurante y me propuso subir al mirador del Ángel.

Acepte emocionado nunca había tenido la oportunidad de subir.

La vista desde el mirador era asombrosa. Teníamos una vida panorámica de toda la avenida principal.

Me había quedado enamorado de esa vista.

Chiara estaba igual de asombrada que yo. Sus ojos estaban chinos de la felicidad y esbozaba una sonrisa que podría cautivar a cualquiera.

Después de unos minutos, nos quedamos mirando y por primera vez pude notar que sus ojos eran de un color marrón claro.

Tenía unos hermosos ojos.

Me sonrió y se puso roja.

En ese momento lo único que quería hacer era abrazarla. Lentamente pase mi brazo por encima de sus hombros, ella me miró sorprendida y agachó la mirada. Luego de unos segundos ella hizo lo mismo y pasó su brazo por detrás de mi cintura.

Cualquier persona que nos viera, pensaría que éramos una pareja.

Y así abrazados nos quedamos  contemplando esa hermosa vista que teníamos esa noche, solo para nosotros dos.

When I Met YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora