Capítulo 23 (Ella)

456 46 13
                                        

Georgina se había ido hace pocos días y yo había tenido que volver a la rutina de las grabaciones de la serie y las grabaciones de los temas del disco. Y Jorge estaba igual o peor que yo. Chiara no lo dejaba solo ni un momento.

-En 5 minutos retomamos la escena – entró a avisarme uno de los chicos de producción

Asentí y le dediqué una sonrisa.

Estaba muy cansada y solo esperaba que terminara el día para poder irme a mi casa a descansar.

- ¿Puedo pasar? – preguntaron del otro lado de la puerta

Le hice un gesto con la cabeza y palmeé el sillón para que se sentara al lado mío. Se veía que estaba igual de cansado como yo. Se sentó a mí lado y yo por inercia puse mi cabeza encima de sus piernas mientras él me hacia caricias en la cabeza.

- ¿Cuánto falta para que termines? – preguntó mientras jugaba con nuestras manos

-Una escena más y soy libre al fin. ¿Por qué?

-¿Te acuerdas que me dijiste que cuando Georgina se vaya podía pasar las noches que quiera en tú casa? Bueno pues hoy quiero pasar la noche contigo – dijo con una sonrisa picara en el rostro

Lo miré y negué con la cabeza.

-Te recuerdo chiquito que tu novia te sigue a todos lados y la verdad es que no me hace mucha gracia pasar la noche con ella también – le respondí con un tono divertido

Me miró serio y luego de unos segundos se comenzó a reír.

-Bueno pues hoy tiene una cena familiar a la cual fui invitado, pero rechacé la invitación de forma caballerosa – dijo del mismo modo como yo le había hablado segundos atrás -. Así que esta noche hacemos ¡Pijama Party! – gritó

Solté una carcajada. Estaba loco.

-En serio, quiero pasar tiempo contigo, en estos últimos días no hemos tenido tiempo ni para hablar – dijo con un puchero en los labios

Me senté para quedar a su altura y le dejé un beso en los labios. Yo también lo extrañaba y no pensaba negarlo.

-Yo también te extraño. Pero tampoco quiero que Chiara sospeche más de lo que está sospechando ¿entiendes eso no? – le dije mirándolo a los ojos

-Estoy cansado de esta situación. Me refiero a mi situación con Chiara, yo la quiero y me parece una chica super buena. Pero los últimos días se han vuelto insoportables ¿sabes? – dijo con la mirada triste -. Franco le dijo lo de nosotros, le dijo sobre la relación que habíamos tenido hace algún tiempo atrás.

Pero... ¿Qué? Me sentía culpable, yo había puesto a Franco en su vida sin que él lo quisiera y ahora no había manera de sacarlo de ahí.

-No lo sabía... Jorge lo siento y-o – trate de decirle que yo me sentía culpable por todo lo que estaba pasando. Pero me interrumpió

-No, es tú culpa, yo debí haberle dicho más antes y no lo hice. Pensé que guardando esa parte de mi vida solo para mí sería más fácil todo. Pero veo que me equivoque – dijo con una sonrisa de lado -. Pero eso ya no importa. Y sabes ¿Por qué? – pregunto más animado

Negué con la cabeza.

-Porque ahora ambos estamos escribiendo una nueva historia juntos y una historia donde estoy seguro tendremos un final feliz. Ahora nada ni nadie podrá con nosotros. Danna hemos pasado por muchas cosas para poder por fin estar juntos. ¿No crees que ya nos merecemos ser felices sin importarnos los demás?

Tenía razón, merecíamos ese final feliz.

-Te amo – le dije de la forma más sincera posible.

Su carita se le ilumino. Hace mucho tiempo que no le decía que lo amaba.

-Yo también te amo mi Danna Polola – dijo feliz

Jorge me había contagiado su positivismo. Y quería. Necesitaba aferrarme a esa idea de que todo iba a salir como lo estábamos planeando. Que por fin podríamos estar juntos y que esta vez si funcionaria. Yo no soy de hacer planes a futuro y menos en cuestiones del amor, pero con él me arriesgaba a planear un futuro juntos.

"¿Dónde estás?"

Le escribí. Eran mas o menos las 10 de la noche y Jorge no llegaba. Lo último que quería pensar es que había decidido ir con Chiara y dejarme plantada a mí. Estaba nerviosa.

Parecía novia psicópata reclamándole porque aun no había llegado. Pero él era el que me había propuesto pasar la noche juntos, si no iba a poder mínimo debió haberme mandado un mensaje y no lo esperaba como estúpida.

Escribiendo. Apareció en la parte superior del chat.

Estoy llegando. Se me hizo tarde, porque se me pincho la llanta del carro y la llanta de repuesto también la tenía baja y ya te imaginaras el caos que tuve. Pero ya estoy cerca.

Suspire aliviada.

"Me hubieras llamado y yo iba a ayudarte. Pero bueno acá te espero"

Aproveche que Jorge aun no llegaba para subir un storie a Instagram.

Subí una foto mía haciendo puchero con la palabra "waiting" en la parte de abajo.

Escuché el timbre y fui prácticamente corriendo a abrirle. Estaba muy impaciente.

-Hola hola – dijo con una sonrisa

Me puse en puntitas para poder darle un beso. Estaba muy feliz de verlo.

-Disculpa por llegar tarde. Pero lo bueno es que ya estoy aquí. Ah y traje pizza – dijo mostrando una caja.

Lo miré con el ceño fruncido.

-Ya se que no comes harinas. Por eso traje una "pizza" de esas que tú comes, con pollo falso y arboles arriba – dijo mirándome divertido

Lo abrace. Era la única persona que me conocía tan bien.

-Debo de estar muy enamorado de ti, como para estar comiendo esto – dijo mientras se llevaba un pedazo de pizza a la boca -. Esto es horrible

Comencé a reír.

-Es saludable – le dije sacándole la lengua

Revoleo los ojos.

- ¿Hace cuánto no teníamos un momento así? – pregunto

- ¿A qué te refieres?

-A que hace mucho tiempo no estábamos así de tranquilos, disfrutando una pizza juntos. Realmente ahora que estamos acá me pongo a pensar en cuanto había extrañado estos momentos juntos – dijo con una sonrisa -. Aunque este comiendo pizza, que en realidad no es pizza – susurro

Moví la cabeza divertida.

-Deja de quejarte y come, que fría sabe más fea – dije riéndome

Me miró con una cara de espanto.

- ¿Tienes comida de verdad en esta casa? – preguntó revisando las alacenas de la cocina

-Sí claro, verduras y frutas – le dije sonriendo

Se agarro la cabeza frustrado. Era gracioso verlo así, siempre pasaba lo mismo cada vez que íbamos a comer o cocinábamos juntos. Él se quejaba de que no comía comida de verdad y yo le decía que lo que él comía le iba a hacer daño. Y, al final siempre me terminaba convenciendo y terminábamos comiendo una hamburguesa en algún McDonald cercano.

-Si me disculpas, voy a pedirme una hamburguesa – dijo acercándose a darme un beso

Lo miré con una mirada de reproche, pero divertida a la vez.

-No me mires así, tengo hambre y esto no es comida

Negué con la cabeza divertida. Siempre era lo mismo.

-Pide dos. Y con papas grandes por favor

-Eres la mujer perfecta. ¿Ya te lo habían dicho? – me dijo con una gran sonrisa en los labios -. Te amo, aunque no comas comida de verdad. 

When I Met YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora