Tabatha Miller
—¡Todo listo!— dije alegre cerrando la última maleta de mi habitación.
—Estás más emocionada de lo que pude esperar— comentó mi mejor amiga recostada amenamente sobre mi cama —te hago recordar que faltan dos días.
—¡¿Y eso qué?!— solté —Es emocionante que por fin iré a ese lugar mágico.
Mei se burló. —Tú no quieres ir a Tailandia por su cultura, quieres ir para ver dónde graban esas series de chicos homosexuales que tanto te hacen llorar.
Asentí. —¿Y tú no quieres volver allá para eso?
—Golpe bajo— soltó entre cerrando los ojos —pero tienes razón.
—¿Viktor irá?— pregunté curiosa.
—Imagino que sí, a menos que Wen decida dejarlo aquí.
Coloqué la maleta debajo de la cama, mi única labor fue cerrarla, ya que, dicha maleta, realmente fue Mei quién me ayudó a ordenarla, en esta amistad estábamos basadas en qué Mei me cuidaba y orientaba para que yo no me equivocara en varias cosas o en su defecto, que yo no muriera en el intento de hacer algo.
La verdad era que, la amistad de meses de Mei y yo era mucho más real que amistades de años, y yo estaba bien con eso.
Todos los días nos veíamos, hacíamos muchas cosas y hablábamos, y cuando creía que no podía mejorar, los hermanos Sopha decidieron llevarme a Tailandia en su viaje de visita.
—¿Me prestas un cargador? Mi celular está muerto— pidió, pero antes de siquiera responder, afirmó su petición —sí, sí me lo prestas.
Ella misma se levantó y lo buscó en mi dormitorio, para después conectar su celular.
—De nada— exclamé con sarcasmo.
A lo largo de los meses fue que ya entendíamos nuestra manera de convivir, solo nosotras podíamos saber en qué sentido decía algo la otra y no ofendernos.
Además de que, jamás nos hemos hecho sentir mal.
Bien, Mei dice que soy muy sentimental, pero ella es simplemente un ser lleno de maldad y poca empatía.
Las veces que yo he llorado por mis series, ella se ha reído indiscretamente.
Y a pesar de eso, siempre termina fingiendo estar dolida, solo para acompañarme. Era una buena amistad.
—¿Sabías que me caes muy mal?— pregunté seriamente.
Alzó los hombros despreocupada. —Yo me caigo muy bien.
—Seguro— rodé los ojos —eres lo mejor que nos ha pasado, Mei Sopha— finalicé dramáticamente.
Mientras seguíamos en nuestro mundo, insultandonos, haciendo cosas raras y al mismo tiempo riéndonos una de la otra, mi celular sonó en llamada.
—¡Ayúdame!— grité aferrándome a la cama para no caer.
Mei se acercó desde el baño a ver, y en lugar de ayudarme, terminó por empujarme completamente.
—Te llaman— informó pasando mi celular a la cama.
—No te hubieras molestado— reclamé y tomé el celular —¡Es Myles!
Atendí de inmediato, pensando que probablemente él quería algo de comer, solo nos llama para eso.
—No tenemos comida— dije al contestar.
—¡Pon a Mei al teléfono!— era una orden del rubio, se escuchaba agitado y asustado —¡Y rápido!
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Último Round [Gay]
Teen FictionLas peleas clandestinas han sido mi trabajo desde hace años, aún podía recordar la primera vez que participé en una, y de ninguna manera fue por querer causar problemas. Pero, quién diría que con el tiempo conocería al rival más difícil de vencer, p...
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