17-Amor y Cariño

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Amor y Cariño


Westminster, Julio 20 de 1819


Querida y apreciada Enid, ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos y quiero que sepas que me encuentro bastante mal por ello, quiero que perdones mis faltas Enid, no fue mi intención ausentarme por tanto tiempo, los asuntos de mi tío, el príncipe regente, han requerido de mis atenciones y he de volver a pedir disculpas por ello. Pero como ya podrás imaginarte te escribo también, a parte de que ya extrañaba hacerlo, porque me he enterado de que estás en Londres y no sabes cuan feliz me ha hecho esa noticia, sí, Enid; créeme que estoy escribiendo esta carta con una sonrisa posada en los labios, y todo por el hecho tan simple de saber que te encuentras cerca de mí. De alguna manera me entran ganas de dejar lo que estoy haciendo y de cualquier forma volar a tu lado, abrazarte, besarte y decirte lo mucho que te extraño y lo importante que eres y estás resultando ser para mí.

Cariño... Estás sacando una parte de mí que creí nunca haber tenido. Este lado cariñoso, tierno y romántico no lo suelo usar diariamente, salvo, cuando te escribo. Sabes, estar escribiendo cartas por cuestiones del reino y la política, no es que despierten pasiones en mí como tú lo estás haciendo. Cuando estoy saturado de cosas, de repente me encuentro pensado en ti y contemplándote y eso es todo lo que necesito para que el peso y la carga del día se esfumen de mi cuerpo y de mi mente... Eres mi respiro particular... También espero ser el tuyo.

Bueno, pues aprovechando que estás aquí en Londres me he tomado el atrevimiento, de obsequiarte ese vestido, contemplando la esperanza de que podamos salir, de que quieras salir a pasear conmigo, de que me des ese honor.

Su Alteza, mi tío Edward, Duque de Kent, ha preparado un evento para recaudar fondos, para las familias más desposeídas de los barrios bajos de Londres; el cual consiste en asistir a la presentación que habrá dentro de unos días en el teatro, en donde se representará una actuación que tendrá por base este tipo de situaciones y que procura llamar la atención de la nobleza mas poderosa para que inviertan y poder llevar a cabo su idea...

Deseo Enid, de todo corazón, que me des el placer de acompañarme y de presentarte al mundo.

Te pasaré a buscar dentro de dos días, en horas del té. Espero y estés preparada cuando llegue.

Con mucho amor y cariño:

Constantine R de H


Cerró los ojos y besó la parte de la carta que decía "amor y cariño". Un beso que duró unos momentos en los que recreaba en su mente todo lo que sus pupilas habían captado. Dejándose llevar, porque eso era todo lo que necesitaba. Él era su respiro, eso no tenía ni que decirlo, porque como estaba ahora, sentada en su cama, aferrada a esa carta como si fuera su último suspiro, lo corroboraba todo. Y es que no necesitaba palabras para expresar todas las emociones que habían atravesado su cuerpo al leer su hermosa carta, ya sus lágrimas lo estaban haciendo, por ella.

Dejó la carta con cuidado a un lado de ella. Ya la guardaría. Y se dispuso a sacar de su confinamiento aquel vestido de un blanco perla que hicieron que se le desorbitaran los ojos al ver su extensión y diseño. Aparte de ver que era hecho de una fina tela—una que ella nunca había visto de cerca—, y que aunque no supiera apreciar el valor nato de ellas, sospechaba que aquella era bastante cara y que no todo tipo de joven perteneciente a una familia de aristócratas podía darse el lujo de utilizar. Estaba ribeteado con un tipo de piedra preciosa que no reconoció, en el escote, las piedras tenían un brillo violeta que la hicieron sentir un calambre en los pies, por lo que agradeció estar sentada. Esas piedras se delineaban de manera delicada por el escote, el cual estaba falto de hombreras, estaba totalmente libre de aquella manera y ella se imaginó con el puesto... Se vería elegante, aunque demasiado llamativa. Pensó.

Entre dos NoblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora