Capitulo 39
Uriahs
Han pasado días aquí dentro de este hospital en donde solo siento ese gran apetito volviéndose cada vez más fuerte, por las noches Adrien me acompañaba aunque desde antier no lo veo debido a que lo dieron de alta, mis padres no se han comunicado conmigo al menos no directamente solo recibí una carta ayer de mi padre diciendo que volveré para fin de año cosa que ocurrirá pronto, solo faltan tres semanas para que se acabe el año y aun no se qué ocurrirá conmigo, con mi vida o con los de los Grenovid aquellos que me importan al menos Adrien, siempre pienso en el futuro y por alguna razón solo logro concentrarme en el pasado, hace tres años cuando por algún motivo siento que esto comenzó de alguna forma; mis pensamientos se ven interrumpidos por la bandeja de comida que está en frente mío, sonrío sin ánimos a la persona que me la ha traído y su hermosa cabellera roja.
-Gracias- Murmuro viéndole la cicatriz.
-No tienes por qué preocuparte hermosa.
-Aethan.
-¿Qué ocurre?
-Me he sentido rara estos días, ¿Qué clase de medicamentos me han estado dando como para sentirme así?
-Eso te lo diré pero no aquí, por suerte mañana te dan de alta, así que disfruta de tu última cena hermosa.
Asiento con pocos ánimos mirando el plato de frutas junto al jugo de avena, que asquerosa es la comida de hospital, devoro cada fruta de modo lento sin muchos esfuerzo.
-Como quisiera comer una gran hamburguesa o una pizza- Sonrío tímidamente viendo como el pelirrojo levanta su mirada de su celular viéndome con una pequeña sonrisa divertida y alzando su ceja izquierda.
-Ven.
Me extiende su mano dejándola junto a mi cuerpo, le sigo el juego y aparto la bandeja con a un comida, me levanto de la pequeña mesa que tiene el dormitorio, aprieto su mano al verla aun extendida, se dirige a la entrada de la habitación viéndome de arriba abajo serio.
-Si vamos por hamburguesas no podrás salir en bata de hospital así que tendremos que comprarte una ropa.
-¿Qué?- Rio divertida por lo que acabo de escuchar- Aethan te meterás en problemas.
-Da igual, un poco de caos dentro de este infierno no hace daño, vamos.
Evito volver a reír percatándome de que abre la puerta del dormitorio, despacio asoma su cabeza viendo en ambas direcciones, jala de mi mano al exterior del lugar sacándome por completo de aquella lúgubre habitación, llevo mi otra mano a la boca evitando de que una fuerte risa salga de mí, no puedo creer que alguien que aparenta ser un amargado sea tan divertido rompiendo las propias reglas de su familia, lo miro mientras que me regresa una sonrisa tierna, comenzamos a caminar por el corredor sin saber a dónde me lleva, damos varias vueltas viendo como el mármol cambia y deja de ser un blanco insípido a ser de color hueso, pasamos diferentes habitaciones hasta llegar al final de un corredor, asoma su cabeza en dirección a otro pasillo cuando deja de ver voltea su cabeza para verme a los ojos.
-¿Preparada?
-¿Preparada para qué?- Cuestiono en voz baja sin dejar de soltar pequeñas risas.
Sin contestarme jala de mi mano caminando, dejándonos a la vista de lo que parece ser una recepción, hay varias personas frente al mostrador y otras con uniformes al otro lado, abro los ojos de par en par al percatarme de que esta es la entrada del hospital, caminamos viendo como todos parecen estar distraídos metidos en sus pensamientos, en sus mundos, un celular resuena y una regordeta señora lo toma hablando sobre algo, al pasarle por un lado la señora sube su mirada viéndonos casi en las grandes puertas de cristal, me mira frunciendo el ceño y cayendo en cuenta de que ando con una bata de hospital.
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Aniquilador familiar
De TodoDesde la llegada de Uriahs a un pueblo llamado Libert en las afueras de Madrid- España, misteriosos asesinatos empezaron a pasar. La curiosidad de ella la lleva a conocer a una familia en donde todos tienen un nombre por la "A" pero detrás de todo...
