La despedida eterna

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Capitulo 40


Uriahs

Ha llegado el día, un día que no sabría como descifrar, mucho menos como explicarle a los demás lo que siento en este preciso momento, he cambiado en el transcurso de este año, en el transcurso que he estado en Libert e igual así siento como una parte de mi murió en este sitio y como ese gran apetito creció dentro de mí, hoy me desperté sabiendo que era ese gran apetito como si todo en mi mente se aclarara, ese gran apetito que creció se llama tener ganas de vivir, tengo ganas de descubrir, estudiar y crecer personalmente, si llegara a huir de Libert me iría lejos, viviría y disfrutaría, trataría de dejar esta oscura etapa en el pasado y aunque el pasado no desaparecerá y seguirá doliendo desde muy dentro pero igual así podría seguir, sé que puedo, ahora lo sé pero la realidad de los hechos es diferente, la realidad es que si no asisto a esa fiesta ellos irán por mi hasta que mi último aliento escape y si voy me tomaran como juguete e igual moriré, al menos sabré que si muero será luchando, ojala fuera Aron quien me llevara esta noche, ojala fuera él quien me acompañara pero no está.

Abro el paquete que mi padre me había enviado cuando no estuvo en el país, no quería abrirlo hasta que no estuviera en casa; contemplo el material rojo que hay dentro de dicha caja sin comprender que es lo saco quedándome un poco impactada de lo pesado que es, al extenderlo el material rojo carmesí cae como olas dejándolo frente a mis ojos extendido, lo sujeto observando el gran y largo vestido rojo de gala con estampado de rosas en todas las orillas del mismo, subo la mirada hasta ver la parte delantera donde el vestido se abre en un gran cuello V dejando a la vista mucha piel, lo volteo viendo la espalda del vestido el cual es transparente del color rojo, miro las mangas del hermoso vestido dándome cuenta que tiene el mismo estampado de las rosas, sonrío viendo lo bien que está diseñado, debió costarle mucho dinero a mi padre, dejo el vestido en un sofá de la sala cuando vuelvo a la caja para ver el resto, tacones muy altos para mi gusto de color carne claro, un collar de oro con un dije de una rosa y un anillo de oro con el mismo logo que el collar una rosa, sonrío poniéndome el anillo en el dedo medio de mi mano izquierda, veo el fondo de la caja percatándome que también hay unos hermosos aretes de oro, opto por llevar todo a mi habitación primero subo la caja y luego el vestido entre mis manos, decido tomar una larga ducha debido a que apenas esta anocheciendo, aprovecho para calmar mis nervios.

Al salir me visto con dicho vestido, el cual me queda apretado en la parte de arriba y suelto de las caderas para bajo haciendo marcar mi figura y dejando a la vista gran parte de mis senos debido a que la forma es en una gran V que llega por encima de mi ombligo dejando mi piel al descubierto, decido simplemente pasarme un peine y dejar mi cabello sin amarrar, miro el mechón morado viendo como se comienza a desteñir por no haberlo teñido en mucho tiempo, lo oculto para que no sobresalga tanto, me coloco el resto de los accesorios y finalizo con los tacones que me dan el doble de altura, bajo al primer piso buscando el espejo del baño, al entrar contemplo mi pálido rostro el cual no tiene nada de maquillaje debido a que no suelo aplicarme nada de esos productos y no soy muy amante, frunzo el seño sabiendo que me falta ese elemento pero le quito importancia saliendo a la sala.

-Vaya mi pequeña niña ya es grande y no me había percatado, estas hermosa cariño.

-Oh vaya padre no exageres- Rio divertida por sus muecas de asombro fingido.

-Te acompañare a la casa de los Grenovids así me aseguro que Ángel te cuide.

-Por supuesto- Mi sonrisa se debilita al saber que es probable que más nuca vuelva a verlo.

Caminamos en silencio pasando frente a la casa negra, escuchando los tacones resonar contra el pavimento, es fin de año, el ultimo día del año y no lo pasare ni con mi madre mucho menos con mi padre, mi pulso se acelera al escuchar el timbre de la casa de los Grenovids al ser abierta por Alice quien lleva un vestido negro largo ancho, me mira de arriba abajo poniendo una pequeña sonrisa en su cara la cual va muy maquillada haciendo resaltar sus ojos y su hermosa piel de porcelana.

Aniquilador  familiarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora