Uriahs
Aun recuerdo lo que decía mi hermanastro, aun recuerdo sus sucias palabras, calan cada día en mi memoria tratando de auto recordarme que en este mundo hay personas jodidamente malas y buenas, siempre todo dependerá de cómo sea la experiencia de vida de cada persona, en ocasiones decidiría reiniciar mi vida, reiniciar teniendo memoria para así no olvidar todos los tormentos que algún día me causaron para tener muy claro que los creadores de mi existencia fueron nada más ni nada menos que monstruos creando mis trastornos, creando lo que amo ser hoy en día, mis pensamientos se ven irrumpidos por una pequeña voz que se va extendiendo a mi alrededor.
-Mi pequeña Uri no dejes que un bastardo, inútil e insignificante que nunca ha logrado nada en su vida más que joder, te haga daño con sus palabras, esas personas harán hasta lo más estúpido para que otras personas sean como ellos, esa clase de persona saben que no tienen remedio y ver que alguien tiene oportunidades increíbles para triunfar los pone de alguna manera celosos.
-Pero me abofeteo Carol, no puedes dejarme aquí, no puedes dejar que me lleven a ese lugar y mucho menos dejes que me hagan eso, por favor te lo ruego, no me dejes aquí, no dejes que lo que quieren ellos se haga realidad, por favor tía.
-No olvides que todas las personas son únicas y si hay personas crueles pero también hay personas con una gran bondad, te amo como mi hija, si todo sale según el plan nos veremos antes de lo que crees.
Recuerdo gritar su nombre una y otra vez, recuerdo llorar suplicando ayuda para que me dejaran quieta, recuerdo tratar de escapar de esas manos, recuerdo mi dolor, recuerdo tener suficientes emociones como para doler, cada recuerdo turbio está en mi mente mientras que muchos piensan que he olvidado, yo recuerdo toda la verdad, sea lo que fuera que me inyecto Alice me hace recordar más de lo que realmente paso, no hay medicamento, no hay personas y mucho menos no hay terapias que borren la memoria humana, aunque creí que todo era diferente la realidad se siente como un duro golpe en lo profundo de mi alma y es inevitable callar tanto dolor eterno.
Siento unas manos tocando mi cara suavemente, siento otras manos sujetando mis brazos con presión y delicadeza, siento como se escuchan susurros que cada vez van aumentando y escucho lejanamente un grito.
-Uriah calma, estamos aquí, no estás sola, hay personas a tu alrededor, abre los ojos.
Caricias en mi cara suaves, se dirigen a mi cabello y vuelven a mi cara, recorre mi mentón, sus suaves manos conocen mi cara y tantea lentamente cada zona.
Al abrir los ojos todo es muy blanco, solo es blanco todo a mi vista durante unos minutos, cuando se empieza a tornar formas de diferentes colores difuminadas excepto una forma, una figura, una persona va vestida de negro o eso creo, trato que mi vista se ajuste cuando siento mi garganta muy seca y mi cuerpo con mucho dolor, igual decido hablar.
-¿En dónde estoy?- Lo que sale de mi boca es un pequeño y forzado murmullo.
Empiezo a ver rostros pocos familiares pero que he visto antes, solo hay un rostro que jamás olvidaría; sin pensarlo dos veces veo a mí alrededor y mi mirada topa con varios recipientes que contienen probablemente medicamentos, junto a ellos veo dos inyectadoras con sus respectivas agujas, mi cuerpo va recuperando fuerza y el único pensamiento que llega a mi mente son las palabras de mi hermanastro muerto << A penas tengas oportunidad mátala sin remordimiento, apenas ella crea que no tienes fuerza o que no eres osada hazlo>>. Sus palabras detonan series de imágenes en mi mente que pasan en un abrir y cerrar de ojos, volteo mi cabeza hacia donde esta ella con su hipócrita sonrisa.
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Aniquilador familiar
AcakDesde la llegada de Uriahs a un pueblo llamado Libert en las afueras de Madrid- España, misteriosos asesinatos empezaron a pasar. La curiosidad de ella la lleva a conocer a una familia en donde todos tienen un nombre por la "A" pero detrás de todo...
