Vitany
Tras toda nuestra experiencia en el árbol ya estaba claro... Iríamos a matar a quienes nos apresaron en un giro muy caprichoso de los acontecimientos... Se supone que queríamos huir de ellos y resulta que la única manera de hacer eso pasa por matarlos...
Me hizo gracia al darme cuenta de ello mientras caminábamos de vuelta.
Nathan visualizo un camino más estrecho a nuestra derecha y decidimos hechar por ahí, por si acaso que nos estuvieran siguiendo el rastro y nos lo toparamos de frente.
El silencio inundó nuestro camino, solo se escuchaba mi respiración y los latidos de mi corazón en una sintonía relajada, a veces se escuchaba alguna rama rota u hojas callendose de los robustos y espléndidos árboles que nos rodeaban.
Nathan se paró en seco delante de mí, como no lo ví, choque contra su formida espalda y caímos hacia delante, él quedando debajo de mi y yo encima de él.
Nuestros rostros estaban apenas a unos sentimetros de distancia, me quedé embelesada admirando su rostro.
Su pelo castaño claro, similar al mío, le caía sobre la frente con unas suaves ondas, sus cejas del mismos color que su pelo, eran un poco pobladas pero a la vez eran perfectas, sus ojos verdes como dos esmeraldas que penetran en lo más profundo del alma, su nariz respingona y sus mofletes rosados, adornados con algunas pecas, sus labios carnosos de un rosado un poco más fuerte que el de sus mofletes, y su tez pálida. Esa belleza me dejaba sin habla.
-¿Como no pudimos habernos dado cuenta de su belleza antes Vitany?- dice mi loba después de tanto tiempo sin poder hablar.
- No lo se, pero es magnífica - le respondo al instante.
- Y que lo digas compañera - dice Tiana aullando de felicidad.
- Te hechaba de menos perra loca- dije graciosa a mi compañera.
Ella se rió a carcajada limpia- Yo también a ti, humana chiflada.
Nathan seguía debajo de mí, y parecía que hacia lo mismo que yo. Me estaba admirando como si fuésemos la criatura más bella del mundo, o al menos eso reflejaban sus ojos.
Interrumpí sus pensamientos con un carraspeo de garganta.
-¿Porqué te paraste? - pregunté inquisitiva.
-Agudiza tus oídos y verás el porqué - le miré fijamente antes de levantar la vista al frente, cerré los ojos centrándome en todos los sonidos que nos rodeaban e hice lo que me pide.
Escuche un sonido familiar, ese sonido que tanto relaja como cuando llueve a cántaros, y te invita a dormir bajo una suave manta con una taza de chocolate y con un paquete de palomitas de mantequilla viendo una película en Netflix.
- Escucho el sonido del agua- digo ahora mirandole a él, que sigue en la misma posición que antes.
El asiente y sonríe
Agudizo más mi sentido de la audición.
-Es una cascada- digo sonriendole, con un brillo de ilusión en lo ojos.
El asiente
Me levanto de un salto y le tiendo la mano para ayudarle a levantarse, me la acepta gustoso, pero en ese momento que nuestras manos se tocan siento una corriente eléctrica recorrerme de arriba a bajo. Nathan también lo ha sentido a juzgar por la expresión de su cara. Ignorando esa sensación lo levantó de una salto.
Nos sacudidos la tierra y seguimos nuestro camino, hasta que apenas unos 30 metros nos detuvimos porque habíamos llegado a un lago.
Era simplemente maravilloso. El agua era tan cristalina y brillante que se podía ver las rocas y las plantas del fondo e incluso los diferentes peces de colores de diversos tamaños.
A nuestra derecha había una cascada de unos 10 u 11 metros con el agua tan clara como la del lago. Empezaba desde lo más alto y el agua caía con elegancia hacia el lago terminando en un ligero manto de espuma blanca.
El césped estába lleno de flores de distintos tipos, colores y olores. Creería que es un cuadro lo que ven mis ojos en este instante, si no fuera por el hecho de estar presente lo que me confirme que es real las vistas que tengo delante de mi.
Fijé mi vista en Nathan dándole una mirada pícara.
-¿Te apuntas?- le reté con la mirada.-¿Cómo no hacerlo?- respondió con una sonrisa en la cara. Aún se veía débil pero, en peores ha estado en menos de lo que canta el gallo, así que no había mucho de que preocuparse ahí.
-Una carrera. Quien llegue último a la cima de la cascada mmm... No se me ocurre nada- digo pensativa. -¿Tú que dices?, ¿qué se te ocurre a ti? - preguntó inquisitiva hacia el vampiro.
-¿Qué te parece si el que pierde acata las órdenes del otro por una hora... No, no... Por un día- no esperaba algo así, su sonrisa le delata, cree que será un paseo, pienso demostrarle que se equivoca...
-Acepto, será divertido tenerte por esclavo durante un día, ¿quién sabe? Igual hasta me supliques por repetir- me quedo pensativa tras decir esto.
-Te has fijado que nosotros solos nos ponemos en situaciones comprometidas o vergonzosas- suelto una risita tras haber reflexionado.-Sólo se vive una vez, ¿verdad?- dijo él risueñamente provocando que estalle en carcajadas.
-Bueno, basta de cháchara hay una carrera pendiente. A la de tres corremos- el asiente con la cabeza.
-1...2...-Digo alargando los números.
-3-dice Nathan mientras va corriendo disparado como si de una bala se tratara.
-¡Oye tramposo, eso no vale! - digo corriendo detrás de él. Estoy a tan solo escasos metros de él.
Gira hacia atrás la cabeza con una sonrisa y me saca la lengua a la vez que me guiña un ojo. Yo lo miro con una ceja levantada, pero se me forma una sonrisa al divisar delante de él una piedra enorme.
-¡Nathan, cuidado con esa... - las palabras se me quedan en el aire cuando el vampiro gira la cabeza hacia delante y ve la piedra. Se le habren los ojos como platos y como buenamente puede intenta frenar, pero iba tan rápido que tropieza y se da contra la piedra. -... piedra!- digo a carcajadas. Me seco un lágrima imaginaria y me hacerco hacia él.
-¡Quién puso esa piedra ahí! - dice trastornado y tirado en el suelo un poco mareado.
Suelto una pequeña risita y le tiendo la mano para ayudarlo a levantarse.-Si estuvieras más atento eso no te hubiera pasado. Venga que te ayudo-
Le cojo del brazo izquierdo y lo paso por mis hombros. Se levanta con dificultad apoyándose en mí, ya que no fue pequeño el golpe que se llevó en la cabeza.-Gracias- dice un susurro casi inaudible acompañado de una mueca de dolor por parte del. Yo solo lo miro con una pequeña sonrisa y asiento con la cabeza.
Subimos a la cima de la cascada con un poco de dificultad, ya que tenía que cargar mi propio peso más el peso muerto de Nathan. Por fin puedo descansar, mis pies y brazos me lo piden a gritos tras este gran esfuerzo.
Hola gente.
¿Díganme han visto alguna vez una cascada en la vida real? Cuénteme la experiencia.
Cleo 😋
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Loba Blanca
FantasyEmbárcate en una y mil aventuras con la sarcástica Vitany y sus amigos, recorriendo lugares estraños, espeluznantes y sombríos y también hermosos y únicos. Descubre un mundo de fantasía y todos los secretos que esconden. ¿Nos acompañaras en este vi...