Trabajo en el restaurante desde hace años porque mis padres son los dueños y hoy era otro turno como cualquier otro.
Hasta el momento la noche iba tranquila. Nada fuera de lo normal.
- Buenas noches, bienvenidas, mi nombre es ______ y con gusto las serviré durante su estadía, ¿Desean algo para beber? - dije, entregando las cartas (menú), una vez me encontré en una de las mesas de mi turno. Eran dos chicas y todo indicaba que estaban en medio de una cita.
- Mmm, yo quiero una limonada, por favor - habló una de ellas en un tono amigable. Era guapa, no voy a negarlo. Traía un top negro, ceñido al cuerpo que además de resaltar su silueta, destacaba su cabellera pelirroja que caía en rulos por sus hombros. Era ese tipo de chicas que no puedes evitar ver.
- Por supuesto - respondí sonriendo sin dejar de mirarla.
- Que sean dos limonadas - la segunda chica, de pelo negro con raíces verdes, interrumpió mi análisis. Acto seguido, ella entrelaza su mano con la de la pelirroja sobre la mesa.
Genial, se ha dado cuenta que estaba viendo a su chica.
- Perfecto, en un momento traigo sus bebidas - seguí con el protocolo - las dejo para que decidan qué comer - Ví una última vez a la pelirroja y salí de ahí aguantando las risas.
Mientras me alejaba sentía la mirada de alguien. Seguro se trataba de la peli negra. No me extrañaría que esté ardiendo de celos en este momento.
- Sé lo que haces - La voz de Matt me detuvo apenas entré a la cocina. Cubrí mi boca con ambas manos, aguantando las risas - ¿Tú nunca paras? - dijo con una pequeña risa
- Es para darle algo de emoción a la noche - me excuse levantando ambas manos en señal de inocencia
- Emoción. Por supuesto. - reprochó - Ha de ser muy divertido provocar a las parejas que atiendes
- La verdad sí - reí mirándole a los ojos
Matt es de las personas con las que mejor me llevo en el restaurante. Confía en mí y yo confío en él.
Era normal tener pequeñas conversaciones en la cocina mientras buscábamos pedidos o pasábamos a dejar los trastes sucios.
Él negó con la cabeza. Ya se había rendido a la idea de hacerme cambiar. - Ahora ve a atender a tus mesas, que aquí no contratamos flojos. - quiso sonar serio, pero no resultó
- Yo no estoy contratada, idiota - reí ante lo obvio - esto en parte es mío - actué arrogancia, a lo que él sonrió. - Bueno, tengo una pareja que provocar, bye! - dije lanzando un beso al aire y parando las risas en cuanto crucé las puertas que separan la cocina de nuestros clientes. Caminé hacia la mesa de las dos chicas, entregué las limonadas y esta vez miré directo a la peli negra - ¿listas para ordenar?
Hasta el momento no me había fijado en ella. Gran error, porque ahora que la analizo bien, su tez pálida resaltaba unas lindas y largas pestañas, unos ojos claros que parecían robar mi alma y sus labios eran carnosos y definidos. Esta chica podría pedirme lo que quiera y correría a complacerla. A diferencia de la pelirroja que te daba la sensación de ser una frágil princesa que debías cuidar, la peli negra mostraba un carácter más fuerte, ella más bien se veía como la chica que te encierra en el baño para robarte más que el aliento.
- uh, sí - habló la peli negra.
Podrán ser ilusiones mías, pero sentí que por un par de segundos se quedó mirando mis labios.
Mientras tomaba su orden comencé a ponerme nerviosa. Las cosas no iban como esperaba. Sentía la mirada de ambas en mi cuerpo.
- ¿Eso es todo? - pregunté para confirmar
- una cosa más - dijo la pelirroja
- ¿nos podrías indicar dónde está el baño? - habló la peli negra
- uh, claro. Es en el pasillo de allá al fondo, solo giran y se ve una puerta blanca - indiqué usando mi lápiz.
Ambas miraron a la dirección que mencioné, pero en lugar de un "gracias", la peli negra volvió a hablar - oh, es que fui pero la puerta estaba cerrada y decía fuera de servicio -.
Eso era inusual, ¿por qué el baño público estaría fuera de servicio? - mmm, déjame ir a ver - dije aun confundida, con la intención de ir, averiguar y volver a su mesa para dar las explicaciones correspondientes.
Una vez en la puerta, oh sorpresa, la abrí sin problemas. Bufé restándole importancia y me giré para volver a la mesa de las chicas.
- Hey, está abierta - su voz me hizo saltar del susto y tapar mi boca con una mano para no gritar. Ella estaba llegando con una hermosa sonrisa de satisfacción. - Gracias, preciosa -. Me escaneo de arriba a abajo con su mirada mientras lamía sus labios, sin la más mínima intención de disimular. - Ven - dijo firme y antes de poder responder, me jaló del brazo para entrar con ella.
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IMAGINAS CON BILLIE EILISH
KurzgeschichtenImaginas de todo tipo con esta bella mujer. Contenido NO family friendly. || Slow updates ||
