En la actualidad...
La luz que entra por la ventana me despierta, pero todavía no quiero levantarme, por lo que cierro los ojos de nuevo y me acurruco más contra el cuerpo de Ethan. No sé si él estará despierto o dormido, pero en estos momentos me da igual, estoy tan a gusto así, que desearía que el tiempo se detuviera.
Escucho unos pequeños pasos acercarse, pero me pesan tanto los párpados que soy incapaz de abrir los ojos. Siento como el brazo de Ethan que me abraza la espalda, me suelta y se separa ligeramente de mí. Escucho la voz de Alice y entreabro levemente los párpados para ver cómo se sube sobre su padre para abrazarle.
— ¿Qué haces tan pronto despierta? —Le pregunta Ethan en voz baja—. Puedes dormir una hora más antes de ir al cole.
— He tenido un sueño feo.
— ¿Qué has soñado?
— Que te ibas. Que ya no nos querías ni a mamá ni a mí y te ibas.
Escucho un beso y me imagino que habrá sido de Ethan hacia Alice.
— Os quiero muchísimo a las dos, pequeña. Jamás me separaría de vosotras.
Abro los ojos y veo como se abrazan. Alice tiene la cabeza hundida en el cuello de su padre y su pelo despeinado le tapa la cara. Se lo aparto con la mano y sus ojos verdes me observan. La sonrío antes de que se abalance sobre mí.
La acojo entre mis brazos y le besuqueo su carita, aunque gimo de dolor cuando me clava la rodilla sin querer en el abdomen. Todavía me duele.
— ¿Te he hecho pupa, mami? —Me pregunta al ver mi gesto.
— No te preocupes, cariño. No es nada.
Miro a Ethan. Está mirando mi vientre sabiendo que ya no hay nada en mi interior. Poco a poco voy asimilando lo ocurrido y estando con él, me siento mejor, pero sigue siendo duro, aunque no puedo mostrar como de verdad me siento ante Alice.
Dejo que mi pequeña se tumbe en medio de los dos y no tarda en quedarse dormida. Que aproveche los pocos minutos que le quedan antes de ir al colegio. Siempre le cuesta mucho levantarse y todos los días pone pucheros para que le deje quedarse ese día en casa.
— ¿Cómo te encuentras? —Me pregunta Ethan.
— Emocionalmente, mejor. —Y no miento. Tenerle a mi lado me está sentando bien. Era lo que necesitaba—. Físicamente, mal. Aún noto los síntomas de lo que pasó.
Ethan alarga la mano y me masajea el cuero cabelludo. Me encanta cuando lo hace. Cierro los ojos y me relajo con esas suaves caricias.
— Me mata que le hayamos perdido, pero... podemos... nada. Olvídalo.
— ¿Volver a intentarlo? ¿Eso ibas a decir? —Le miro.
— Sí. —Contesta en un susurro—. Pero sé que es demasiado pronto. No solo por el aborto, sino por... nosotros.
— Es demasiado pronto en todos los sentidos. —Afirmo—. Pero... quizá más adelante, sí que podamos. Aunque lo mejor será no adelantar acontecimientos.
— Lo sé. Pero me alegro de que confíes, aunque sea un poco, en lo nuestro.
— Sí. Pero tengo miedo de estar equivocándome.
Deja de acariciarme y yo desvío la mirada a mi pecho. Quizá sea algo duro lo que le he dicho, pero no deja de ser la verdad.
— Te demostraré que no tienes nada que temer.
Minutos después, el despertador de la mesilla suena y es Ethan el encargado de apagarlo antes de comenzar a zarandear a Alice para despertarla. Como siempre hace, se tapa más con las sábanas y pide con voz melosa que le dejemos quedarse hoy en casa. Finalmente, su padre la coge en brazos para ir a la cocina a prepararle el desayuno. Yo aprovecho para ir a la ducha y despejarme. Me masajeo el cuero cabelludo mientras me aplico el champú y en esos minutos de soledad, no puedo evitar observar mi vientre y acariciármelo, pero me seco las lágrimas antes de derramar ninguna.
Envuelvo mi cuerpo con el albornoz y mi pelo con una toalla pequeña antes de ir a mi cuarto a ponerme algo de ropa. No tengo turno hasta la tarde, ya que me he negado a coger la baja tras el aborto, por lo que me pongo el pijama y voy a la cocina donde veo que Ethan me ha preparado el desayuno. Le sonrió y murmuro un silencioso gracias antes de sentarme para degustarlo. Alice no para de hablar mientras se toma su Cola Cao con galletas.
— Alice, calla y come. —Le regaño—. Te quedan cinco minutos para terminar el desayuno antes de ir a vestirte.
A regañadientes, termina haciéndome caso y mientras yo limpio los cubiertos, Ethan se encarga de vestirla. Me retiro la toalla del pelo y la echo en la lavadora. Mis ondas húmedas caen sueltas por mis hombros.
Poco después y ya lista, Alice corre hacia mí para darme un beso antes de irse al colegio, pero su padre le pide que espere, que él también quiere despedirse de mí.
Ethan entra en la cocina y se acerca a mí. Acoge entre sus manos mi rostro y yo rodeo su cintura con mis brazos para acercarme más a él. Roza su nariz con la mía antes de juntar nuestros labios en un corto, pero dulce beso que me deja con ganas de más, pero por ahora, es suficiente.
— Te quiero. —Me susurra antes de volver a besarme.
— ¡¡Papááá!! ¡Vamos, que llegamos tade! —Sonreímos al escuchar a Alice protestar.
— Y yo a ti. —Le respondo antes de ponerme de puntillas para alcanzar sus labios una vez más.
Suspiro cuando escucho la puerta cerrarse y me apoyo en la encimera confiando en que nuestra familia vuelva a ser como era antes.
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Una última vez
RomanceTodo el mundo conoce una historia de amor y su final. Pero, ¿qué pasa después del famoso y vivieron felices y comieron perdices? Ciara y Ethan siempre han luchado por su relación. Desde su noviazgo, han pasado por muchas dificultades, pero finalment...
