Capítulo 5

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En la actualidad...

Tras dejar a Alice en el colegio, camino hasta una cafetería cercana dónde mis amigas y yo hemos quedado. Están al tanto de todo. Les llamé al día siguiente de que me instalara en casa de mis padres. Alice y yo llevamos tres días allí en los que Ethan ya ha dejado de mandarme mensajes. Y sé por qué lo ha hecho. Me conoce y sabe que ahora mismo lo que necesito es tiempo para aclarar mis ideas.

Entro en la cafetería y las veo ya sentadas en una de las mesas. Intento sonreírlas, pero mi sonrisa se niega a aparecer. Aunque con ellas no tengo por qué fingir mi estado, no quiero que el resto de la cafetería se entere.

— Ven aquí. —Lola abre los brazos y me abraza­—. ¿Cómo estás, cielo?

— Todo lo bien que puedo.

— Entonces eso es que mal. ­—Dice Susana que también me abraza­—. Todo se solucionará.

No digo nada porque no sé si quiero que se solucione.

Lola, Susana y yo nos conocimos en el colegio, ya que vivíamos en el mismo pueblo. Nos hicimos inseparables, tanto, que comenzamos a estudiar en la misma universidad y trasladarnos a la misma ciudad cuando decidimos independizarnos. Aunque mis padres se unieron a ese plan, pero por suerte, no me obligaron a vivir en el ático que compraron. Nosotras tres alquilamos un pequeño piso y poco después, yo me fui a vivir con Carlos cuando me siguió en esta aventura. Estuvimos unos meses separados, puesto que nuestras especialidades se cursaban en lugares diferentes, pero venía aquí cada fin de semana para que nos viéramos. Era detallista, tierno, educado e inteligente. El chico perfecto para cualquier mujer. Menos para mí. Jamás le amé.

Lola y Susana siempre han estado a mi lado y en esta ocasión, no iba a ser menos. Todo esto me está resultando difícil y si sigo sin tomar una decisión, es por Alice. Lo bueno de los niños, es que no son nada rencorosos y me gusta verla de nuevo feliz. Aunque cada noche me pregunta por su padre. Le echa de menos, por ello, mi madre llama cada día a Ethan para que Alice y él charlen. Me gusta que me respete y no se presente en casa de mis padres para que hablemos.

Nos sentamos y pedimos nuestros distintos cafés. A cada una nos gusta de una manera. A Susana cremoso, a Lola bien fuerte y a mí con un chorrito de leche condensada.

— Ayer hablé con Nico. —Empieza a hablar Lola. Los mejores amigos de mi marido son los novios de mis amigas—. Estuvieron en tu casa. Ethan les llamó.

— Sí. —Intervino Susana—. Saúl me dijo que Ethan les confesó que quiso llamarles desde el primer minuto, pero que sabía que se había portado fatal con ellos y no se atrevía. Creo que se ha quitado la venda.

— Yo también lo creo. —Veo como Lola le da un sorbo a su café—. Porque cuando decidió llamarles, lo primero que les dijo fue que no se cortaran nada y que le soltaran todo lo que pensaban de él. Y que después, si querían darle la patada en el culo, no intentaría defenderse.

Sonrío levemente.

— ¿Y qué le contestaron Saúl y Nico? —Quiero saber. No me gustaría que Ethan perdiera a sus verdaderos amigos.

— A parte de que era un idiota y que le perdonaban, porque es lo que hacen los verdaderos amigos, le dijeron que si volvía a ponerse la venda o se dejaba manipular de nuevo cuando todos le decíamos lo que esos gilipollas le hacían, apechugara con las consecuencias.

Solo puedo asentir. Estoy de acuerdo con las palabras de Nico y Saúl, pero no estoy segura de que Ethan se haya quitado la venda, pues cuando Jorge, Álvaro y Luis volvían y le decían que lo sentían y que se controlarían, la venda se reforzaba. Y no quiero volver a verlos jamás.

— Estos días han pasado las tardes los tres juntos. —Me explica Lola mientras se retira tras la oreja un mechón pelirrojo—. Dice que siempre está con algún peluche de Alice en la mano y que no deja de mirar vuestras habitaciones. Está mal.

— Creía que habíais venido a animarme. No a hablarme de Ethan. ­—Les espeto un tanto molesta.

Ambas sonríen pues me conocen bien. Aunque me queje por saber de él, en el fondo todo lo que me están contando lo quiero conocer. No sé qué pasará el día de mañana, pero siempre les agradeceré lo que hicieron en el pasado por mí y por Ethan y, sin saberlo, por Alice. Gracias a su plan, he vivido los mejores años de mi vida, aunque desearía que no acabaran.

♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️

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Una última vezDonde viven las historias. Descúbrelo ahora