Una puerta de madera marrón.
Aquella mujer, vestida en una bata blanca con una carpeta abrazada contra el pecho, aún nerviosa y emocionada a partes iguales por su reciente primer día. Miraba a la puerta sin expresión alguna, era complicado demostrar sentimientos que no se comprenden, sentimientos que superponen entre ellos y se mezclan en uno solo al que no se podía poner nombre. Qué contradicciones las que había en su interior.
Se acercó a la puerta, lo fina que era fuera de su cabeza la sorprendió. Quién la vería observando el perfil de una simple madera, comprobando una y otra vez algo que nadie excepto ella misma sabía.
Un abismo entero había sido entonces, ahora solo una entrada de apenas unos centímetros.
–Ha pasado tiempo –dijo a nadie con un suspiro, y sus pasos volvieron a resonar por el largo pasillo, explorando cada rincón para el que la última vez no tuvo ojos.
Un hospital era como un mundo, eso pensaba ella. Para su mente aquel sitio era una cura en sí misma, ¿de verdad la gente odiaba tanto un sitio donde salvan vidas? ¿Cómo podía ser tan horrible un edificio así?
No tardó en llegar a la salida, y con ello a vislumbrar el pelo negro que aunque veía todos los días seguía dibujando una sonrisa en su rostro. Lo feliz que estaba de que en aquel día hubiese ido a buscarla.
Saltó a su espalda en cuanto estuvo lo suficientemente cerca, ahora estaba más alto que cuando se conocieron y ella seguía igual de baja en comparación.
–Keiji, esto ha sido tan genial. Creo que al final me va a gustar ir a trabajar –habló ella con una sonrisa, colgada del cuello del chico.
–Mañana cuando tengas que volver a madrugar estoy seguro de que cambiarás de opinión, y seré yo el que sufra con tus patadas matutinas de enfado de recién levantada.
–Ya verás que no, hasta te haré el desayuno de lo animada que voy a estar –repuso la chica con su orgullo dañado, lo miraba con los ojos entrecerrados cada vez que no estaban de acuerdo. Él asintió con la cabeza, un gesto lleno sarcasmo disimulado en el simple «mhm» que soltó –. Y yo nunca pego patadas, si duermo como un oso.
Se bajó de su espalda y se plantó delante de él, cruzando los brazos con gesto irritado. Aunque su molestia nunca duraba mucho, eso Akaashi ya lo sabía bien.
–Sí, ___, como un oso borracho bailando salsa –su semblante serio no concordaba en lo absoluto con sus palabras, no pudo evitar reírse de lo decía–. Muchas veces también acabas tirándome de la cama o encima mía. Tal vez no te des cuenta, pero pesas.
Ella levantó una ceja, lo miraba desafiante, cierta picardía se podía vislumnbra, y el chico supo perfectamente lo que vendría después.
–¿En serio? Porque ayer por la noche no te quejabas de eso cuando-
–Estamos en público –canturreó el azabache levantando un poco la voz, había tapado la boca de la chica a tiempo, pero solo la parte superior de su cara demostraba una sonrisa complacida–. Hoy querías ir a visitarla, ¿verdad? Pues vamos.
Y básicamente arrastrada, ___ se dejó guiar por el chico. Su destino no estaba lejos.
Allí fue aquella chica, seguida por un chico de cabellos negros al que dejó atrás, acercándose flores en mano. Se sentó y con gran delicadeza, fue acomodando cada planta en un precioso jarrón que había dejado allí tiempo atrás.
–Hola, mamá –saludó a pesar de no poder obtener respuesta. Quería poner el ramo de la forma que más bonito quedase, debía acompañar a su querida madre. Se merecía el esfuerzo–. No ha pasado mucho desde la última vez que vine. Mañana iremos a ver el partido de Bokuto. ¿Sabías que el pequeño Shoyo ha vuelto de Brasil? Aunque ya no es tan pequeño –soltó una risa, pensando en cuánto habrá crecido en todos los sentidos el entusiasta señuelo del Karasuno–, ahora es más alto que yo el muy capullo. Y juega en el mismo equipo que Koutaro, debe ser muy bueno, este va a ser su primer partido como titular. Tengo muchas ganas de verlo.
Terminó de arreglar el adorno. Lo observó durante unos segundos, cada color y cada forma dibujada en el bonito florero, acariciando con el mismo cuidado que a un animal indefenso cada curva del objeto.
–Akaashi y yo estamos muy bien, como siempre. Te he hablado tanto de él que no sé ni qué contar. A estas alturas lo conoces tanto como yo, que lo llevo queriendo ya bastantes años. Supongo que ya te lo he dicho, pero igualmente te recuerdo los buenos que son sus abrazos por la espalda –volvió a reír para sí misma, su propia honestidad le hacía gracia, y que estuviese hablando como una mujer de tercera edad lo haría, aún más– Por cierto, hoy fue mi primer día en urgencias, aunque solo estoy de prácticas antes de especializarme en algo. Estoy dudando mucho para elegir por qué campo ir, ahora entiendo a qué te referías entonces.
Levantó la mirada, sonriendo como siempre lo hacía, y miró hacia donde su novio la esperaba. Se sentía tan afortunada de tener una relación así.
–Hoy ha sido una sesión rápida, ¿eh? Pero temo que me tengo que ir, ya te dije que vamos al partido de Bokuto y tenemos que ir hasta Miyagi en coche. Me conoces lo suficiente como para saber la pereza que me da, pero juegan contra el equipo de Kageyama, el colocador del pelo de arándano que era tan bueno, y Ushijima. No puedo saltármelo.
Suspiró profundamente, levantando la mirada hacia el cielo. Las nubes se juntaban en algunas parte, creando formas que a la chica le encantaba interpretar. El sol estaba en el centro de todo, el azul lo rodeaba y las nubes bailaban a su alrededor, se hacía paso entre ellas para alumbrar el suelo en el que estaba sentada.
–Bueno, mamá, hasta la próxima. Te quiero.
Y se alejó de allí, se alejó a pasos lentos de aquel suelo, aquel jarrón y aquella piedra.
Nakamura Ame.
Se alejó de la lápida de su madre, de su nombre y del apellido que ella misma había heredado. Se alejó del cementerio y se juntó con el hombre que la observaba con su serena sonrisa y sus ojos verdes clavados en ella, admirando su persona y su historia como siempre había hecho, y sorprendiéndose a sí mismo por lo enormemente hermosa que le seguía pareciendo después de tanto tiempo.
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GRACIAS POR TODO EL APOYO HASTA AHORA, OS AMO A TODOS QUIENES HAYÁIS LEÍDO ESTA HISTORIA.
Vale, cosas que aclarar y comentar porque quiero y porque puedo (leedlo parfavar que me hace ilusión):
1. Yo también odio lo que le he hecho a la madre, no me funen :'0 Me ha dolido, ¡¿vale?!
2. Más de en una ocasión, en vez de "___", he escrito literalmente "Rayita". Mi cerebro ya lo lee y asimila así, no es mi culpa.
3. La Rayis llama a por su nombre a Bokuto, es decir, ella dice Koutaro; sin embrago en la narración siempre dice su apellido. Más que nada es porque a mí misma me es más cómodo, siento más natural al escribir llamarlo Bokuto porque es como siempre lo hago. En fin, detalles.
4. El viejo de la tienda sigue vivo, la Rayis sigue yendo allí a comprar y se pregunta siempre cuántos años tiene. Lo que ella no sabe es que él pertenece al grupo reptiliano que dominará el mundo. Sí chicos, stand el viejo reptiliano.
5. Vale, Mafuyu y Uenoyama sí sonlos de Given, como supongo unos cuantos habréis notado. No me culpéis, ¿vale? Quería meter más personajes (no sé por qué la verdad, apenas hacen nada, pero bueno a mí me gustó), pero me daba pereza inventar nuevo jeje. Me acababa de ver Given y me vino la oportunidad, referencias bergas se les dice, no me juzguéis.
6. Seguramente haya muchas incoherencias o inexactitudes a lo largo de la historia, son cosas que pasan, así que me disculpo por ello pero también me da pereza revisarlo todo ahora mismo (así soy, a veces hasta yo me pegaría, pero me daría pereza so)
7. Si os gustó id a leer mi otra historia :DD (not me haciendo auto publicidad, es mi vecina la que escribió esto).
Y... creo que eso es todo :)) Muchas gracias por el apoyo, en serio esto importa mucho para mí, es la primera historia que logro terminar y me siento sinceramente satisfecha y orgullosa de mí misma. Y no es algo que suela pasar.
También siento que el final es algo predecible o tipo Harry Potter, pero bueno a mí me gusta, o al menos por ahora hasta que me venga el bajón y piense que es horrible XDn't
Espero que hayáis disfrutado leyendo esto igual que yo lo hice escribiéndolo, hasta la próxima <33
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Difícil || Akaashi Keiji
Fanfiction___ Nakamura es una persona... difícil. Poca gente se le hace agradable, siente un odio extraño hacia casi todos. Eso y su fuerte carácter es lo que la ha llevado a estar marginada la mayor parte del tiempo, además de que cuando la conoces bien, pue...
