Suelos Blancos

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Disfruten su lectura... (^-^)/

Recuerdos es lo único que se viene a mi mente, o al menos es lo único que puedo distinguir entre tantos pensamientos borrosos, vagando dentro de mi mente confundida.

Por sobretodo, el lejano recuerdo de aquella firme promesa de interpretar esa cancion propia, específicamente, para aquellos y que termine tocando para otra persona.

No fueron mal encaminadas mis acciones en ese momento, mis intenciones no habian sido por corromper mi palabra ante sus tumbas, fue solo con la intencion de apasiguar una pobre alma atormentada y un grisaceo corazón herido.

No sabría decir si fue un instantaneo instinto maternal o acaso el ideal de un mismo sentimiento de soledad y sufrimiento, las causas que me hayan impulsado a haberlo hecho... no me podria arrepentir de nada.

Pero aún esta por demás esa vieja promesa incumplida, cancion en la que puse mis más sinceros sentimientos de añoranza a la calma y paz con uno mísmo.

Aún llevo conmigo el grato recuerdo de la primera vez de esa misma canción que Sasuke, sin saberlo, había sido el primero en escucharlo y hasta tal vez el último.

No espere la visita de Sasuke en tan recondito lugar de nuestra mente, en estos suelos blancos en los que Haruka y yo pisamos. Mucho menos podría haber esperado tal petición de su parte.

Con todo gusto y agrado lo haría y le deleitaria con hermosas notas musicales, pero la unica canción que podría tocar es la que compuse para ellos, para Majou-sama y Ayato-niisan.

Les prometí de toda alma y corazón que cuando estuviese terminada serían los primeros en escucharla, pero una idea traviesa y firme se planteo en mi cabeza, no me dejo siquiera pensar con claridad.

Así, logrando que pronunciara palabras tan terribles.

Tocando la canción en un afán relajado como lo sugirian tales notas, los recorde e, intentando autoconvencerme, me imagine delante de sus tumbas deleitando a los muertos con una cancion que pudiera o quisiera les diera la paz eterna.

Al recordarlo, intente hacer esfumar el recuerdo con otro más dulce, pero un lastimero sentimiento de frustracion y decepcion fue el único resultado que obtuve.

Caí en la cuenta que quizas jamás volvería a ver a la Madre Luna.

Tal vez era solo una divagación mia, pero tanto Haruka como yo sabíamos que estabamos atascados en esta asquerosa prisión.

Nuestras personalidades se distorcionaron, este mundo se incendio en sangre y ni siquiera sabíamos si acaso es que todavía existíamos físicamente o si solo eramos espirítus vagando entre las fronteras del cielo y el infierno.

Comencé a recordar un momento de mi vida en el que pude decir que no sufría tanto, hasta tal vez sobrorear lo que es una probada de la felicidad. Quizá.

El invierno, mi estación preferida del año, donde puedo decir que calma mi dolor con sus frías lágrimas color blanco, con su helado viento entrendo por mis fosas nasales, dandome una ardiente sensación en la nariz.

Un bonito pensamiento, talvez demasiado hermoso como para haber sido pensado mientras caminaba con toda calma hacia la oficina de la Quinta Hokage entre el frío pasillo alfombrado.

Me había llegado un llamado, pues ella solicitaba mi presencia de manera urgente.

Aun sabiendo de ello me tome mi tiempo para venir a atender su solicitud, recuerdo con toda claridad y gracia como ella había sido algo incomprensiva y terca al renovar el contrato, que, anteriormente había pactado con Sarutobi.

Vaya la expresión enojada de su "joven" rostro ante la sorpresa de tan inesperado donativo de sangre de su parte, sobretodo por el hecho de que nadie se había acordado de siquiera avisarle de antemano hasta que exigí mi contratación con pago a sangre fresca.

En fin, después de menudo lío con toda la cortesía que pude ofrecer, me retire tranquilamente a reiterar con mis labores de shinobi. Tenía mucho trabajo.

Era un poco insensible con la partida de Naruto y Sasuke, pero si que los extrañaba mucho.

Un brillante lado positivo era que aún podía disfrutar de la compañia de Kakashi-sensei, aún si mi tiempo es casi limitado y él haya dejado de ser mi maestro, él y yo nos seguimos reuniendo con algunos compañeros de trabajo.

Era algo extrano, pues en cuestión yo soy mucho más joven que ellos, tal vez tener 15 años no era muy satisfactorio para mi, pero a ellos les agradaba mi juventud. Les gustaba tratarme como si fuera una niña.

Entré por las dobles puertas de madera, esfumando mis pensamientos y entrando a su oficina, una vez mis pies estuvieron dentro de la habitación, le otorgue una reverencia teatral y dirigí mi mirada a ella.

Como simpre, ella tras su escritorio, comenzó sin más demora a informarme el motivo de tal urgencia hacia el requerimiento de mi persona ante ella.

-Te he llamado para darte un ofrecimiento.- ¿Ofrecimiento? De acuerdo, ha logrado llamar mi atención.

También mi interés.

Haruka miró a Tsunade con una sonrisa curiosa.

¿Tienes curiosidad?.

Pregunté.

Por supuesto.

Haruka miró a Tsunade fijamente, a la espera de lo que va a decir.

-Te ofrezco que te unas al Ambu de la aldea...


N/A:

Konichiwa, Lectores mios. (^-^)/

Espero les guste.

Por ahora los capítulos estarán centrados en recuerdos de Zukuto.

¡¡Feliz Fin de Año y Año Nuevo!!

\(^-^)/

Disfruten las fiestas y que la pasen bien.

Hasta la próxima. (^-^)/

Sayoonara...

Hija De Una Luna Sangrienta[Editada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora