(..S..)
Abrí los ojos lentamente, no sabía si era ya de día o seguía siendo noche, aquí era simplemente imposible saberlo, tenía que confiar en mi instinto.
Trate de levantarme para conseguir algo de comer, pero me encontre con que simplemente no podía moverme, mire por encima de mi hombro, notando sorpresivamente que Zukuto estaba acurrucada a mi almohada y ronroneaba como un gato.
Fruncí el ceño.
¿Siempre sería así de molesto?
Zukuto abrió los ojos y se estiró cual gato, volviendose para mirarme atentamente.
Tome la cadena de su collar, se la coloque e inmediatamente la guíe a la cocina. Zukuto me seguía de cerca, mirando toda la oscuridad de su alrededor con mucha curiosidad, igual a un niño en un parque de juegos. Al llegar, Zukuto se lanzó y sentó en una silla, mientras suspiraba, saque un plato de onigiris de la nevera. Me senté en la mesa a su lado, di un mordisco a uno y Zukuto lo miro fijamente.
Quiza quería uno.
Le ofrecí otro del plato, lo olisqueo un momento y lo rechazo con un bufido de su nariz. Realmente parecía una máscota. Poco después de terminar, Zukuto corría con mucha energía por toda la cocina. ¿Era un perro o un gato?.
Al pasar rápidamente por la mesa, tiró un vaso de vidrio que se hizo pedazos en el suelo. Ella paró y los miro con inocencia, mientras yo me incaba y los recogía todos.
Por estas molestias nunca me moleste en mirar por los animales.
Zukuto hizo un ruido de lamento, casi como si quisiese llorar, sus ojos cristalizados y su triste expresión felina me dijo que no iba ser nada bueno. Si lloraba sería muy irritante.
-No te culpo.-Le explique, levantando el último pedazo y tirando todo el vidrio roto a un cesto de basura.
Pero ella paro. Más como si fue por lo que le dije, ella miraba fijamente un lugar, ese lugar era mi mano, más precisamente mi dedo índice que sangraba a gotas, seguro me había cortado juntando el vaso roto.
Ella se acercó a mi, tomo mi mano y metió mi dedo en su boca antes de que pudiera decir algo.
-¡Zukuto!.-La regañe, sin embargo ella no me obedeció, siguió con mi dedo en su boca.
Sentía como su lengua lamía la herida y rodeaba mi dedo, era suave y muy humedo, pero asqueroso.
Sacó mi dedo de su boca, pero lo que me sorprendió fue que inmediatamente su mirada de felino curioso cambio a una más feroz, sus colmillos blancos se alargaron más, sus garras negras crecieron el doble y un ronroneo gutural se escuchó brevemente desde su garganta antes de que ella saliera corriendo a cuatro patas de la cocina.
¿Ahora qué pasaba?
No tuve más remedio que tratar de seguirla, pero corría inhumanamente rápido, casi la perdí de vista varias veces antes de que ella entrará en una habitación. Solté un suspiro y me acerque a paso tranquilo a la habitación, se me hacía conocida.
Abrí la puerta de golpe, encontrandome con algo desagradable.
Ahí, sobre su silla -parecido a un trono de piedra-, estaba Orochimaru, sonriendo de forma desagradable. Zukuto se encontraba a su lado, sentada con las piernas cruzadas, pero en su regazo se encontraba el cadáver de un hombre, cuyo brazo estaba siendo mordido por los grandes colmillos de Zukuto e hilos de sangre se deslizaban por la piel muerta. Pero no era todo, Orochimaru acariciaba con lentitud la cabeza de Zukuto, como si de verdad fuese un animal.
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Hija De Una Luna Sangrienta[Editada]
Fanfiction¿Muchas veces me pregunté si esta es mi realidad o un sueño del cual debó despertar? No lamento lo que hice o me arrepiento de mis acciones, creo que fue lo correcto. Admito que varias veces perdí el control, pero solo ocurrió cuando el dolor era de...
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