Cuando YeonJun tenía un año de vida las cosas habían sido horribles. Una manada devastada, gobernada por omegas que fueron criados para ser subordinados a la voluntad de los alfas. En ese entonces, los pocos sobrevivientes se convirtieron en salvajes, se fueron en busca de un nuevo hogar, ya fuese si lo encontraban o no. YeonJun entendió lo que buscaban con el tiempo; una manada que estuviese completa, que pudiese protegerles.
Donde hubiese un líder.
A la edad de seis años, su madre le tomó por los hombros y le dijo "Esas fuertes sensaciones que sientes cuando todos estamos juntos, son lazos, son nuestro hogar, y no habrá lugar mejor en el cual estar".
YeonJun creyó esas palabras por tanto tiempo que se volvieron parte de sí mismo. Para los lobos, las manadas eran más que un lugar donde habitar. Eran familia, sí, pero eran algo mucho más profundo... eran un cable a tierra.
Sabía que no todos lo comprenderían, ni siquiera los que habían nacido siendo parte de una manada. Porque YeonJun podía sentir los lazos que recorrían a todos los lobos a su alrededor, se sentía parte de esa red, pertenecía a ese lugar. Pero entonces, conoció a la familia de Milae y se asustó al ver que ellos también eran una manada. Una extraña, pero una manada al fin.
Allí no existía un líder porque todos fluctuaban entre sí. Nadie se imponía sobre los otros, a pesar de los lazos, a pesar de las vibraciones que le decían lo muy unidos que se encontraban, no había nadie que doblegase a los demás. Y todos sabían que los lazos de una manada solo funcionaban cuando existía un líder que los mantuviese juntos. El señor Na, por ejemplo, le pertenecía a Jeno... era una atadura sutil pero fuerte. Todos los demás estaban en esa red pero nadie parecía darse cuenta de que existía.
YeonJun lo notó esa mañana, fue un cambio extraño, uno que le dejó paralizado. Se asustó al darse cuenta de la manera en que un hilo invisible tironeaba de él mientras más se alejaba, mientras más se distanciaba de la casa repleta de vampiros y avanzaba por el bosque hacia su verdadera manada.
Pensó ¿Por qué?
Pensó ¿Cómo sucedió?
Pensó ¿Lo merezco?
Y recordó lo que había dicho el Sr. Lee la noche anterior sobre ese día en que Soobin le reconoció cuando ambos eran un par de niños. Tenía la chaqueta abierta, era una cosa inmensa y embolsada que Milae le había robado a su padre para prestársela en su camino al territorio de la manada. Se detuvo abruptamente y se dejó caer contra uno de los árboles que le rodeaban, su espalda resbaló hasta que su trasero tocó la nieve, entonces sacó desde dentro de la chaqueta aquel pequeño diario de cuero.
Lo miró con el ceño fruncido y los labios temblando.
Tenía las manos cálidas como siempre... porque era un lobo. Y tenía la respiración atascada en el pecho porque aún no quería regresar a su casa, y tampoco quería volver con los vampiros. Trazó las palabras con las yemas de sus dedos, hasta que no pudo soportarlo más. Ese tirón en su pecho que le llevaba de regreso hacia los vampiros era... una tortura. Entonces escondió el diario y se deshizo de su ropa, guardándola dentro del primer hueco que encontró.
Su cuerpo desnudo se irguió con sutileza. Era tan pálido como los copos de nieve que caían a su alrededor. Y sus ojos eran tan azules como el cielo que se asomaba entre las crujientes ramas. El sol brillaba con la misma intensidad con la que lo hacía su cabello, y recordó aquel día en que la anciana omega que dirigía la manada le mandó llamar.
Estaba jodidamente asustado porque no solían haber auditorías a solas. Fue el día después de su primera conversión, cuando descubrió que era un alfa y que obtendría un papel como cazador en la manada.
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ETERNUM
Fanfiction🌙3ra parte. Estoy tan cansado de buscarte, encontrarte y volverte a perder. A veces creo que no puedo seguir con esto. Pero continuo, te sigo a todas partes y en cualquier tiempo, porque esto es lo que soy, eternamente tuyo. 🌙Hermosa portada...
