🌙3ra parte.
Estoy tan cansado de buscarte, encontrarte y volverte a perder. A veces creo que no puedo seguir con esto. Pero continuo, te sigo a todas partes y en cualquier tiempo, porque esto es lo que soy, eternamente tuyo.
🌙Hermosa portada...
Era una locura. Realmente necesitaba ese pudín en este momento donde cada pequeña cosa extraña que había sentido o imaginado en su infancia, comenzaba a tomar sentido.
Los vampiros existen.
Si estuvieses deshecho tanto física como mentalmente y alguien a quien apenas conoces pero que te hace sentir como montar una montaña rusa —con todos esos vértigos estomacales que aunque son aterradores te vuelves un poco adicto a ello y quieres... no... ¡Necesitas!.. Volver a intentarlo— viene y te dice "oye, no te asustes, pero tengo más de dos siglos sobre la tierra y estoy prácticamente muerto, taraaan~" ¿No creerías que te has vuelto loco y que de seguro toda tu vida es una fantasía ideada por tu mente enferma mientras en realidad te pudres en algún psiquiátrico donde las pastillas son de colores y las limas de uñas están prohibidas? Algo así como ser Leo Dicaprio en "La isla siniestra"
Una peli genial, por cierto.
De todas maneras, allí se encontraba, con los pies descalzos moviéndose de un lado a otro por esa peluda alfombra. ¿Y si la maldita alfombra era como la de Aladdín pero malvada? Poniéndose pálido, retrocedió hacia atrás. Entonces los miró a ellos.
—¡Oh por Dios!— dijo el pobre chico. —Todos ustedes son parte de un teatro para traerme de regreso a la cordura ¿Cierto?
Apuntó a cada uno de los presentes. Desde el hombre que conoció en un bar, hasta el extrañamente simpático lunático que aseguraba ser un lobo, pasando del hombre que decía ser un humano... uno que había sido un vampiro.
¡Morí, morí y esto es el infierno!
—Sun— le llamó ese... lobo, quien acercándose a él puso un brazo alrededor de sus hombros y le mostró una sincera compasión por su desmoronamiento. —Sé que esto puede ser difícil de comprender, y créeme cuando digo que tuve mi dosis de shock al enterarme de la existencia de ciertas cosas. —Jaemin, el lobo, le sonrió. —Quise confiar en que de alguna manera cerrar mis ojos ante lo que me daba miedo por ser desconocido me haría estar a salvo, pero a veces podemos encontrar en lo desconocido aquello que nos hacía falta. Prometo que el hueco que habita ahora en tu pecho, sanará.
Sun se apartó, el fantasma del horror perpetuando su rostro.
—¿Sanar? ¿Comprender?— balbuceó en voz baja. Entonces elevó la vista cargada de ira y desconsuelo hacia el hombre que ahora era un misterio más grande de lo que había sido la noche en que lo conoció— Sinceramente, desde el fondo de mi corazón, necesito que me digas ¿Por qué demonios apareciste en mi vida?
Mark despegó los labios, quiso decirlo todo... quiso dejarlo ir... contarle por horas y horas la cruz que pesaba en su espalda gracias a la muerte del primer amor, y como su alma, la cual recuperó efímeramente, se había roto en mil pedazos cuando cayó en cuenta de que jamás volvería a escuchar la voz de Hyuck más que a través de recuerdos y ese video mal grabado que Jaemin guardaba en su teléfono. Quiso rogarle en ese soplo de tiempo que por favor no le odiase y quiso hacerle entender que él, con su rostro que traía mil fantasmas a la sala y su personalidad que era como ser tocado por el sol en un campo de girasoles, le había dado esperanza.
Pero las palabras no salieron.
Vio por la periferia del ojo a Jaemin moverse.
—Tal vez sea mejor que hablemos cuando te sientas prepar...
—Quiero estar solo.
La voz de Sun fue cortante, por entre los mechones lilas que caían desordenados una lágrima rodó por su mejilla, uniendo los lunares hasta perderse.
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