Bajé, no ví nada extraño, pero...
Ví unas sombras moviéndose por los pasillos, exactamente ví tres, era algo raro, ¿cómo pudieron entrar? Corrí silenciosamente a mi habitación, agarré mi celular y un jarrón para con este tratar de defenderme.
Me escondí bajo mi cama, ya que las sábanas cubrían hasta el piso; escuché a alguien entrando en mi cuarto.
Pensé que eran ladrones, ¿por qué no deberían de ser?, solo quería que tomaran lo que quisieran y se fueran.
Mi cuerpo temblaba como nunca, intenté llamar a la policia, pero mi celular se apagó. Justo en un momento así, en ese momento sentí que salieron del cuarto, salí de debajo de la cama y abrí silenciosamente la puerta.
Iba con el jarrón en la mano, bajé con cuidado, no ví nada y no faltaba nada, entonces, ¿por qué entraron? Bajé algo despreocupada, pero todavía con el jarrón en mano, miré en la cocina, no habia nadie, miré a la sala y pude divisar una silueta negra sentada.
—¿Quién eres y que quieres? — pregunté seria, pero a la vez tratando de ocultar mi miedo.
—Linda noche, ¿no es así? — dijo viendome, no podia ver su cara.
Buscaba con algo de desesperación el interrruptor para encender las luces.
—No cariño, no enciendas las luces, estamos mejor así — soltó.
En ese momento sentí que me agarraron por detrás y me pusieron un pañuelo en la boca, caí al piso y aquel hombre se levantó del sillón y me cargó; a los pocos segundos perdí la consciencia.
Narra Aidan
Me sentía satisfecho, ya tenía al amor de mi vida a mi lado. Mi plan salió mejor de lo que pensé; algo tan simple no pudo hacer la estupida de Camila, se tardó tardó un año lo que yo hice en un día.
Ahora que se quedará aquí tendrá que aprender a amarme y si lo hace…
¿Tal vez formemos una familia?
Narra T/n
Desperté amarrada a una silla, no podía ver nada, estaba oscuro y tenía la boca tapada.
Intentaba soltarme, sin embargo, no tuve éxito, lo unico que pude hacer fue quitarme la mordaza.
Empecé a entrar en desesperación ya que tenía miedo de que alguien viniera y me hiciera daño.
Escuché unos pasos fuera de esa habitacion, pero no pasó nada, intenté calmarme por si venía alguien.
Rato después escuché como estaban abriendo la puerta; no podía ver nada, solo veía la sombra de lo que parecía ser un hombre. Este cerró la puerta y encendió la luz.
—Veo que ya despertó la princesa — dijo sonriendo.
—No idiota, ¿acaso no ves que no? — contesté sarcásticamente.
—Sí que eres graciosa, querida — dijo riendo.
—¿Quién eres y que quieres? — cuestioné algo molesta y bajando mi mirada.
—¡Ay!, que mala educación tengo — Soltó pareciendo hsber olvidado sus modales — Me llamo Aidan Gallagher y pues… te quiero a ti — comentó mientras sonreía.
—¿Qué? — levanté la cabeza y lo miré, mis ojos reflejaban miedo.
—Sí, tal como escuchaste, te quiero a ti y te quedarás conmigo — se agachó a tocarme la cara con el dorso de su mano.
—¿Al menos podrías soltarme? — traté de verlo con una cara angelical.
—Está bien, te voy a soltar — comenzó a desamarrarme — pero quédate tranquila, ¿si?
—Está bien — siseé.
Terminó de desamarrarme, me paré y proseguí a sobar mis muñecas y me quede viendo lo rojas que estaban.
Él se me acercó e inesperadamente me beso. Solo correspondí al beso y, cuando parecía convencido, lo golpeé en el rostro.
Corrí en dirección a la puerta, pero él me sujetó del brazo y me miró con su nariz sangrando.
—¿Te crees lista, verdad? — me soltó una cachetada, el impulso me tiró al suelo.
Solo me toque el cachete, no le pareció suficiente ya que seguido me soltó un puñetazo, debido a esto mi nariz comenzó a sangrar.
Sentía que estaba por desmayarme, pero me resistí. Me golpeó repetidas veces. Pasados unos minutos se dutuvo, para luego proseguir a retirarse y cerrar con llave la puerta.
El dolor invadía entero mi cuerpo, al recorrerlo con mis manos, mis ojos se detenían a observar la sangre en el piso. Ante la intensidad del dolor no fui capaz de continuar resistiendo.
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ɴᴀʀᴄᴏᴛʀᴀғɪᴄᴀɴᴛᴇ | ᴬⁱᵈᵃⁿ ᴳᵃˡˡᵃᵍʰᵉʳ |
FanfictionT/n, una estudiante de secundaria como cualquier otra, con una vida algo compleja en casa, se considera igual al resto: siguiendo el mismo patrón, sin nada extraordinario. Lo único diferente es que logró enamorar de alguien sin haberle dirigido la p...
