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Narradora

Sus pies parecían ir en automático. Las llaves temblaron entre sus manos, incapaz de abrir todavía la puerta. Su respiración era pesada, Aidan no sabía cómo procesar lo sucedido, mucho menos por qué se había ido en lugar de ayudar a T/n.

La puerta se abrió lentamente, dejando ver el rostro de Noah. Este tocó con suavidad su brazo, Aidan parecía estar en una especie de trance.

—Aidan, ¿te sientes bien? —se agachó un poco para verle el rostro, estaba pálido.

Sin decirle nada, pasó por su lado y entró a la sala. Su figura parecía la de alguien muerto. Noah cerró la puerta en silencio, intentando no alterar a su amigo. Camila, que había aprovechado la ausencia de Aidan para conversar con Noah, al verlo en ese estado se quedó paralizada, sin importar la última charla que habían tenido.

—Aidan... —murmuró. Su figura femenina se acercó a él sin dudar.

Sin pedirle permiso, mucho menos esperando ser aceptada, se sentó a su lado intentando abrazarlo. No podían comprender lo que sucedía, pero verlo en ese estado decía mil cosas.

—Oye, ¿qué te sucede? —Noah se acercó por detrás del sofá.

—Yo... cometí un error —alcanzó a decir antes de comenzar a sollozar.

Como si de un niño pequeño se tratara, se refugió con insistencia entre los brazos de Camila, intentando callar las voces en su cabeza, las imágenes de su error más grave. No podía sacarse con las lágrimas cómo había fallado, cómo se dejó llevar por su impulsividad y obsesión una vez más.

Ambos se miraron como si Aidan estuviera delirando. Creían lo mismo: tenían plena seguridad de que él estaba bajo los efectos de un narcótico, aunque no tuvieran pruebas. Él se mostraba muy alterado, le costaba incluso formar palabras. Camila miró repetidas veces a Noah para que interviniera, necesitaba ayuda para controlarlo.

—Aidan, ¿qué te tomaste? —la voz de Camila sonó dura, afirmando su suposición.

Los ojos de Aidan se levantaron, su cuerpo se sintió más helado de lo que ya estaba. No podía creer lo que estaba escuchando.

—¿Qué? —soltó de repente, su incredulidad era enorme—. No... no he consumido nada

Es que... yo —intentó defenderse de la acusación falsa—. Yo... maté, la maté.

Noah y Camila intercambiaron miradas. Había salido al menos dos horas y decía haber hecho un desastre. No tardaron en comprender de quién hablaba, pero no entendían el cómo.

—Lo que dices... —alcanzó a decir Noah, no asimilaba nada—. ¿Es real?

Él no llegaba a creer del todo sus palabras, tal vez era una alucinación hiperrealista que había logrado engañarlo. Pero su mayor temor era que fuera real, que en verdad hubiera perdido los estribos y hubiera cometido uno de los peores actos para él.

—Se los juro, no lo hice adrede —murmuró entre sollozos, la imagen de ella venía a su mente una y otra vez, en bucle—. Fue un accidente, apunté mal, ella se metió.

La mujer apretó con más fuerza el cuerpo tembloroso de Aidan entre sus brazos. No necesitaba detalles para imaginar la situación: había perdido los estribos en un arranque. Tanto ella como ellos permanecieron callados, no había nada que aportar ni de qué hablar en ese momento. No iban a hacer preguntas y, mucho menos, Aidan iba a contestar.

~~~

Todo era una enorme confusión. Cameron daba vueltas por la sala de espera, lo que se suponía iba a ser un día tranquilo se había destruido en cuestión de segundos. Había contactado con los padres de T/n, poniéndolos al tanto de la situación, a medias. Llevaba un par de horas esperando noticias de ella. Su chaqueta estaba manchada de gotas de sangre, había sido un verdadero infierno traerla.

ɴᴀʀᴄᴏᴛʀᴀғɪᴄᴀɴᴛᴇ | ᴬⁱᵈᵃⁿ ᴳᵃˡˡᵃᵍʰᵉʳ |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora