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Narradora

Los pasos iban y venían de un lado a otro, T/n estaba aún atontada debido al efecto de la anestesia. Todo su cuerpo comenzaba a dolerle, en algunas partes más que en otras, pero en ese justo momento su cabeza era lo que más le dolía, todo daba vueltas incoherentes.

Intentaba recordar todo con esfuerzo, pero algunas cosas eran borrosas e incompletas. Varias veces habían entrado enfermeras y el doctor encargado de ella haciendo las mismas preguntas, eran parte de la rutina, pero más que nada se intentaban enfocar en lo que había sucedido, necesitaban una explicación.

Heridas de bala, no era algo que dejaran pasar desapercibido. Era evidente que ya habían hablado con Cameron, pero necesitaban la versión de ella, al igual que hablar con sus padres de manera urgente.

Cuando finalmente quedó sola, T/n intento hacer memoria de todo lo ocurrido, pero el esfuerzo hacia el dolor de cabeza más intenso, podía ver por abajo de la puerta sombras moviendose, escuchaba murmullos, voces en los altavoces. Sin buscarlo un recuerdo la alteró, su ritmo cardíaco se aceleró, estaba asustada.

Aidan iba a matarla, muchas veces había pensado en morir, pero no a manos de él, no quería, no deseaba que así fueran a terminar las cosas. Ignorando su estado comenzo a quitarse los aparatos médicos, cuando la enfermera finalmente entró ella ya se había arrancando el catéter y estaba tirada en el suelo intentando pararse.

-Tengo que irme, tengo que irme... -sus murmullos apenas eran entendibles, el dolor en ese momento estaba en segundo plano.

Con fuerza la mujer ayudó a T/n, acomodándola otra vez en la camilla, su regaño fue ignorado casi por completo, estaba absorta en el pánico. Su rostro decía más que mil palabras, esto alerto a la enfermera, llamando de inmediato al médico encargado de ella, tenía que explicarles mucho.

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La luz del coche permanecía apagada. El teléfono sonaba una y otra vez, era Noah al teléfono. Después de lo sucedido, no había regresado, tampoco lo haría en ese momento.

Los ojos de Aidan estaban rojizos. Limpiaba constantemente su rostro, sus mejillas dolían por tantas veces que había pasado su mano por ellas para limpiar las lágrimas. Intentaba justificar lo que había hecho, pero ni siquiera él podía autodefenderse en ese momento, solo podía culparse.

Por más que deseara engañarse, tenía la esperanza de que ella estaba bien, que tal vez estaba en su apartamento, que aún no se había ido. Quería tapar la realidad y distorsionarla como siempre.

En cuestión de minutos estaba caminando fuera del auto. Ahora se dirigía directo al elevador para ir a confirmar sus ideas nuevamente. Su cara se mantenía inexpresiva, dándole vueltas una y otra vez al asunto.

Sus piernas comenzaron a andar automáticamente cuando las puertas se abrieron. Conocía bien ese pasillo, lo había memorizado lo suficiente. Contaba las puertas, observaba las plantas, llegando finalmente a la del apartamento de T/n. Su mano temblorosa por los nervios apenas si giró el pomo, haciendo que la puerta se abriera.

Aidan entró tambaleándose al apartamento. Todo estaba a oscuras, las ventanas estaban descubiertas, las cortinas abiertas, tal como habían quedado antes de la salida de Cameron. Parecía estar desorientado, confundido debido a los restos de alcohol en su cuerpo. No había tomado mucho, pero su tristeza y desesperación contrastaban a la perfección para hacer más fuerte el efecto.

Sus manos temblaron mientras buscaban el interruptor para iluminar la sala, pero un sonido lo sacó de su intento por concentrarse. Un maullido. Era agudo, insistente, el de un gato apenas un bebé. El sobresalto hizo que tropezara ligeramente y, casi por accidente, su mano encontrara el interruptor. La luz inundó el apartamento. Era el gato de T/n.

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⏰ Última actualización: Aug 16 ⏰

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ɴᴀʀᴄᴏᴛʀᴀғɪᴄᴀɴᴛᴇ | ᴬⁱᵈᵃⁿ ᴳᵃˡˡᵃᵍʰᵉʳ |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora