La mansión

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El ambiente era denso.

A pesar de encontrarse todos sanos y salvos, había sido una horrenda derrota. Una isla completa había sido destruida y seguían siendo perseguidos por un grupo de psicópatas.

En cuanto Crystal apareció junto a los demás por un portal de Hoopa, parecieron haber respirado un poco por primera vez en días. Sin embargo, su aspecto no los dejó tranquilos por mucho tiempo.

Blue fue la primera en correr para abrazarla. Emerald y Silver fueron los siguientes en acercarse.

­—Por Arceus, Crystal, ¿estás bien? —preguntó el pelirrojo viendo la sangre correr libremente por su rostro.

Ella no respondió.

—Me alegro de que estés aquí con nosotros—añadió Blue.

—¿Dónde estamos? —preguntó ella finalmente, ignorando todo lo que le decían.

—Alola, Crys. Ya te había dicho—respondió Gold sin soltarla de los hombros.

—Oh...claro.

Ella miró alrededor: el campo era lindo, aunque la cantidad de gente agrupada y tan lejos de la ciudad la confundió.

—¿En qué parte de Alola exactamente?

—Podemos hablar de eso después. Ahora necesitas descansar—intervino Emerald.

Crystal observó con más detalle su entorno. Era lúgubre, todos parecían asustados o tristes...

Una chica rubia de pronto se acercó a ellos. Llevaba puesto un sombrero rojo con lentes de sol por encima.

—Hemos estado hablando sobre la situación—le informó a los recién llegados—. No creemos que quedarnos aquí sea seguro.

—Estamos en medio de un centenar de personas y a plena luz del día—respondió Gold sin entender.

—Exactamente. No es seguro para ellos...las personas a nuestro alrededor—explicó la chica—. Ya nos demostraron que harán lo necesario por encontrarnos y no es justo para esta gente.

—Tiene razón—comentó Whi-two viendo a su alrededor.

—Necesitaremos un lugar que no nos exponga a nosotros tampoco—agregó Lack-two. 

Entonces Platinum se acercó con media sonrisa.

—Creo que yo tengo la solución a eso...

...

—¿¡UNA MANSIÓN SUBTERRÁNEA? —exclamó Pearl cuando Platinum les contó a todos de su idea.

—Mis padres la crearon por si un día ocurre un desastre o un ataque inminente en Sinnoh. Es completamente segura, se encuentra blindada, bien escondida y con los suficientes suministros para mantener vivas a cien personas y pokémon durante un año...

—No debería sorprenderme, pero...—Diamond no sabía qué decir. Tras saber que los mejores hoteles y una gran cantidad de lujos le pertenecen a la familia Berlitz, algo como una mansión subterránea sonaba como un pequeño capricho más para ellos.

—¿Estás segura que todos podemos quedarnos ahí? —preguntó Red.

—Por supuesto.

—Pues vamos. No necesitamos viajes largos gracias a Hoopa—dijo Emerald a lo que el Pokémon sonrió mientras tiraba de su cabello. El ánimo del Pokémon había cambiado por completo desde que se reunió con el muchacho.

—De acuerdo. Le haré saber a mis padres que nos quedaremos ahí por un tiempo.

Mientras Platinum llamaba a sus padres sin darles muchos detalles de la situación, Hoopa abría un portal hacia Sinnoh. Los Dex Holders fueron entrando uno por uno, sintiendo el cambio de clima de cálido a frío de manera drástica. El paisaje de tropical ahora era montañoso y blanco, con un cielo grisáceo que emanaba paz.

Pokespe: Last StandDonde viven las historias. Descúbrelo ahora