Un vistazo al futuro

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Johto

Miedo. Respiraba y latía dentro de Yellow, comenzaba a apoderase de ella con el fin de estallar en todo su ser. Sin embargo luchó contra ello, lograba controlarlo, aunque no estaba segura por cuánto tiempo.

El Encinar tenía muchas similitudes con el Bosque Verde, empezando por la oscuridad que lo rodeaba. Los arboles eran tan altos y gruesos que apenas dejaban filtrar unos cuantos rayos solares entre las hojas.

Yellow podía escuchar a los pokémon cantar a lo lejos y otros aletear por encima de ella. El ambiente parecía muy tranquilo, aunque la realidad dictaba lo contrario. La muchacha podía sentir perfectamente un fuerte disturbio en el bosque, siendo terriblemente contagioso en ella. Le hacía sentir la piel de gallina y cada sonido la alertaba hasta el punto de soltar un respingo. Trataba de mantener la compostura y no caer en el delirio de su temor. 

Al menos no iba sola. Su pikachu la acompañaba por un lado, con sus orejas puntiagudas rectas escuchando cada mínimo ruido alrededor, lista para defender a Yellow si era necesario.

—Seguro te estás preguntando por qué salimos de Kanto tan abruptamente esta mañana—le dijo a su pokémon para relajarla un poco y también a sí misma—. Tuve un sueño muy extraño y vívido. Alguien me pedía que viniera aquí lo más pronto posible.

Chuchu ladeó su cabeza en forma inquisitiva.

—Lo sé, suena tonto pero...—cortó sus palabras sin poder expresar el sentimiento que le pulsaba con fuerza.

En el sueño escuchaba una voz llena de angustia. Le rogaba que llegara a Johto para poderle mostrar algo urgente, específicamente en el Encinar, justo enfrente de un santuario dedicado al pokémon mítico celebi. Pudo haber sido un sueño cualquiera, pero le transmitió esa extraña preocupación y una sensación de deber, como si alguien importante le estuviera encomendando esta misión.

Yellow suspiró para después acomodarse mejor su sombrero. Al llegar a Johto en el tren creyó que tal vez exageraba, pero la naturaleza jamás miente. Era como ver agua turbia la cual era necesaria purificar inmediatamente. Entonces supo que esto era tan real como el viento que chocaba contra su rostro.

—Yo sé que tú también puedes sentirlo, Chuchu. Llegaremos al fondo de esto—le dijo con determinación al mismo tiempo que aceleraba el paso.

La pikachu la siguió de cerca hasta que Yellow se detuvo en seco. La muchacha sintió un escalofrío cuando finalmente tuvo de frente el santuario. Hace unos cuantos años, cuando apenas conocía a los Dex Holders de Johto había venido a este lugar. En esos momentos le había parecido maravilloso y mágico...ahora tenía un aura fúnebre y misteriosa.

Tragó saliva con fuerza sin saber qué hacer ahora que se encontraba ahí. No se atrevió a mover un solo dedo temiendo dar un paso en falso. Pasaron un par de minutos hasta que los pulmones de Yellow pidieron oxígeno. Ni siquiera notó que había dejado de respirar.

Volteó a ver a Chuchu para después reír nerviosamente.

—No te preocupes, nada malo puede suce...—cortó sus palabras al ser cegada por una luz proveniente del santuario. Se cubrió con su antebrazo para evitar que sus ojos dejaran de doler debido a la fuerza con la que encandecía —¿Qué...qué es eso?

Fue lo último que pudo decir. Después de eso, la luz desapareció llevándose consigo a Yellow. Chuchu vio el sombrero de su entrenadora caer al césped con tétrica suavidad, siendo el único vestigio de que hace un momento Yellow se encontraba por un lado de ella. La pikachu comenzó a buscarla frenéticamente por los alrededores, chillando hasta que se volvió un eco por todo el Encinar.

Pokespe: Last StandHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora