Memento Mori: Parte 1

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Hoenn

A la mañana siguiente emprendieron su camino al desierto de la ruta 111. Se encontraban alertas, esperando a que apareciera un enemigo en cualquier momento. Green era quien vigilaba la parte frontal, mientras que Ruby se quedaba atrás por si alguien intentaba atacarlos por la espalda.

Lack-two por su parte no soltaba el diario. Parecía haber generado cierta fijación por este, leyendo cada una de las páginas con sumo detalle.

—¿Cosas interesantes? —le preguntó Whi-two con curiosidad.

—Esta persona también era parte del orfanato—explicó—. Pero cada vez que se sentía frustrada regresaba al lugar para escribir en este diario.

—Me pregunto quién será—dijo la chica con curiosidad.

—Parece ser que los niños siempre vieron a Thaddeus como un profeta, pues aseguraba que tenía visiones y pasaban en realidad. Aunque los adultos le temían...

—¿Habla de cómo murió? —preguntó Yellow.

—En absoluto...y eso me deja pensando muchas cosas.

—Tal vez es tabú hablar de eso—sugirió Whi-two—. Cuando yo estaba con el equipo Plasma, no podíamos mencionar ciertas cosas. Incluso a veces temíamos pensarlas. Sentíamos como si Ghetsis pudiera leer nuestros pensamientos...

Tras decir esto, White le puso una mano en el hombro de la menor.

—Puedo entender la frustración de esa persona. Tu compás moral se vuelve loco—continuó Whi-two.

—Habla sobre extraños artefactos que consiguió Thaddeus en un lugar que ni siquiera aparece en el mapa, pero los muchos miembros dudan de esto, ya que nunca ha demostrado su existencia.

—No debes cuestionar y simplemente asiente con la cabeza...Historia conocida—mencionó Whi-two.

Lack-two tuvo que guardar el diario al momento en que se adentraron al desierto. Una tormenta de arena los golpeó, pero no tuvo la suficiente fuerza como para evitarles el paso.

Avanzaron por un rato sin saber exactamente a dónde iban, hasta el punto de temer que se encontraran extraviados.

Entonces Yellow a la lejanía pudo ver una silueta cilíndrica que se alzaba por encima de la arena y las dunas.

—Esa debe ser—dijo la rubia, señalando con su dedo índice.

Era una torre gigante en forma cilíndrica formada en su fachada por arcos de piedra. A simple vista, parecía estar hecha alrededor de veinte pisos. Parecía vieja y abandonada, con grietas en sus muros y siendo consumida por la arena desde abajo.

Creyeron que tal vez estaban en el lugar equivocado tras no encontrar indicios de vida cerca, hasta que un miembro de Terranova apareció en la entrada.

Parecía estar dando una aburrida ronda de vigilancia, pero su rostro sin expresión cambió al ver a los Dex Holders.

En vez de atacar, regresó corriendo al interior del lugar, lo que dejó paralizados a los chicos.

—¿Ahora qué? ¿Entramos nosotros? —preguntó White.

—No sabemos qué hay dentro. Puede ser una trampa—respondió Ruby.

Tal vez lo mejor fue quedarse ahí, pues momentos después, Carmine apareció frente a ellos. Los miró con una sonrisa sorprendida e intrigada.

—¿Cómo es que llegaron aquí? —preguntó, mientras que un par de miembros de Terranova aparecían tras él con una pokébola en mano.

Pokespe: Last StandDonde viven las historias. Descúbrelo ahora