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Al momento de abrir la puerta estaba sorprendido, pero más que todo, estaba encantado de poder contemplar aquello que estaba frente a mis ojos.

Pinturas y retratos cubrían las paredes de aquella habitación. Nunca antes había contemplado algo similar, era como una pequeña exposición de arte privada en la que tu eras la artista principal.

-¿Tu hiciste todas éstas obras?

-Solo algunas, la mayoría son de mi madre. Ella se dedicaba a pintar y dibujar antes de todo el asunto del cáncer.
Nunca la entendí del todo bien, pero para ella, el pintar era una manera de distracción.

Habían pinturas por doquier, pero había una en especial que llamaba mi atención. Se trataba de una mujer vestida de blanco en medio de una carretera con un bebé entre sus brazos.

-La mayoría de los artistas suelen expresarse por medio de sus obras. ¿Sabes si ella lo hacía?

-Siempre me decía que lo hacía porqué al pintar se sentía feliz. Aunque si hay algunas de las que me habló y me explicó su significado.

-¿Qué me dices de ésta? ¿Tiene algún significado?

Tomaste la pintura entre tus manos y la rozaste con la punta de tus dedos mientras la mirabas de manera tierna y nostálgica a la vez.

-Somos mi madre y yo. Me dijo que representa la unión entre ambas y que a pesar de que algún día no estemos en el mismo camino, siempre estaría conmigo, ya que yo era su mejor ilustración de lo que la hacía feliz.

-No pudo haberle dado un mejor significado, Lia.

Me tomaste de la mano y me guíaste al salón anterior. Ese que estaba lleno de tablones, pinceles, lápices y latas de pintura. Tomaste un lienzo, varios pinceles y comenzaste a hacer trazos.

-Soliamos vivir en ésta casa varios años atrás. Mi padre intentó ponerla en venta varias veces pero mi madre lo convenció y pasó de ser nuestro hogar a ser el lugar donde ella plasmaba sus ideas y pensamientos. Es como su refugio.

Nunca entendí por qué pasaba tanto tiempo pintando hasta que su cáncer empeoró. Fue en ese momento en el que me dijo que la vida es un lienzo en blanco en el cuál nosotros somos los encargados de darle color a nuestras aventuras. Que plasmar en un papel los momentos importantes de nuestra vida es lo que nos salvaría de nuestros momentos oscuros recordándonos que siempre existirán buenas y malas situaciones.
Gracias a ella entendí que somos los ilustradores de cada una de nuestras historias.

Se notó el peso de tus palabras en el tono de tu voz. Y a decir verdad, no te culpo, tu madre tenía toda la razón al decir que somos los ilustradores de nuestras propias historias.

Me explicaste que desde el día en que tu madre te contó aquellas cosas, vienes acá y haces bocetos inspirados en los buenos momentos de tus días para así llevarlos presentes y nunca olvidarlos.

Luego de varios minutos le diste la vuelta al lienzo que tenías en frente, dejandome ver aquel trazo que representaba un nuevo momento de felicidad para ti.

No sé como podría expresar lo que sentí al ver que en aquella pintura estaba plasmado el día en que ambos nos convertimos en la mitad del otro. Eramos tú y yo sobre los columpios del parque viviendo una experiencia que desde ese instante quedaría tatuada en nuestros corazones.

Lo que nunca te dije [✔️]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora