Hiciste que flores crezcan en mis pulmones.
Y aunque son preciosas...
Ya no puedo ni respirar.
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El Hanahaki Disease no es un invento mío, existen muchas historias de esta enfermedad.
Los personajes (En su mayoría) son prop...
Agradezco a LaPilarUvU por hacer los separadores de este cap, andaba ocupada como para hacerlos ;;
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-Entiendo, hablaré con Ewelïn, gracias, Leiftan.-
El rubio salió de la sala del cristal sin mantener más conversación con la kitsune, directo a la enfermería, a buscar a sus aliadas que allí mismo se encontraban debido al inconveniente del bosque. Ya había cumplido sus funciones ese día, tomó camino a su destino, saludando levemente a quienes se le cruzaban por los pasillos con la cabeza.
Subió las escaleras de mármol blancas, relucientes, sosteniéndose por la baranda, peldaño por peldaño, hasta la sala de trabajo de la elfa y demás medicos del CG. Al llegar, golpeó la puerta, y esta prácticamente se abrió ante sus golpes por suaves que fueran. Ante esto, simplemente entró, sereno.
-¿Pero quién es...? Que no me entero...- protestaba la enfermera en jefe, al tiempo que Mkyui y Ezarel explotaban a carcajadas. Su mirada se posó en él al pasar. -Oh, Leiftan...
-Hola Leiftan- sonrió desde la camilla Lazuli, que estaba modo, "sOY UN TOMATE". Más se quedó en silencio un momento recalculando algo, seguido esto de una mueca. -Uis...
-¿Qué ocurre?¿Estás bien?- preguntó con su voz calmada habitual, pero algo inquietado al notar que la pelinegra no estaba en esa habitación. La había buscado con la mirada ni bien había entrado.
-Ay, nene, ¿No te cruzaste con Aleshka viniendo para acá?- La mirada que le dirigió Mkyui reflejaba preocupación. Alzó las cejas en ese momento, no recordaba haberla visto, lo contrario, pensaba que seguía allí.
-Por tu cara es un no...- murmuró Ezarel, algo bajo, pero lo suficientemente fuerte como para que lo escucharan. -Ella... Ella te estaba buscando, necesitaba hablar contigo.
-Me están preocupando.- Admitió el rubio de mechas negras, perturbado, jugando con sus dedos con una de las trencitas de su cabello que tanto adoraba, mientras recorría su mirada en quienes frente a él se encontraban. -¿Ya sabeís bien que tiene? Miiko me dijo que vendría en un momento a hablar contigo, Ewelïn.
-EL disearbicho- replicó Lazuli, eso solo confundió más al supuesto Lorialett. La hechicera soltó una risa.
-Hanahaki Diseade- respondió tensa la enfermera de ojos color cielo, rodando un poco los ojos por el comentario de Zulie. -Y tienes que hablar con ella, ve a buscarla, ¿Escuchaste? ¡Fuera!