『 I love you so 』

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Este es cortito y es para que sufra yo, ¿Okay? Acá no van a llorar ni nada, lo prometo.

¿O si?

Para más emoción, Reproducir "I love you so" de The Walters desde el punto señalizado con negritas en medio del capítulo.






Leiftan cruzó un par de palabras con los muchachos, vio pasar a Pilar. Sus ojos solo la siguieron un momento antes de volver a ellos. La conversación era un tanto indistinta para él. Más que nada se trataba del elfo quejándose por su puerta. Más que nada, un motivo para no hablar de Lazuli y de lo crudo de la situación. 

Un momento después, sintió que alguien le tocaba el hombro por detrás. Una sonrisa conocida apareció a su lado, silencioso como una sombra... Nevra.

— Buenas tardesss. — Saludó, y miró al elfo. — Ez, deja de chillar, ya pusieron en marcha los arreglos de tu puerta...

— Voy a quejarme todo lo que yo quiera, para tu información. — El elfo se cruzó de brazos, un gesto que hizo reír a los otros dos mientras el vampiro ponía los ojos en blanco. 

— Lo que digas... Vengo a buscarte a ti de todas formas. — Nevra lo miró ahora al rubio, que alzó las cejas casi con curiosidad. Hasta lo que él sabía, todo estaba en orden por el día. El plan iba en marcha... Aunque no negó seguirle cuando escuchó lo siguiente. — Llama Miiko, pidió si podías pasarte pronto por la sala del cristal... Murmuró algo sobre estar podrida de ocuparse sola de las druidas...

— Uh, eso debe estar difícil... — Negó Keroshane, mirando a Nevra también. El de parche asintió. — Por suerte me desentendí totalmente de la situación.

— Entendido, pues ahí voy. — El rubio suspiró, aunque prefería no hacerlo. Su novio secreto le dió unas palmaditas de ánimo. 

— Te acompaño si así lo deseas... Para que sea un poco menos aburrido. — Replicó este, el daemon asintió.

En unos momentos, ambos se alejaron del dúo. Caminaron cerca, sus manos rozaban despacio, pero no se las tomaron. El contexto no era para nada propício.

— Me pidió que la esperáramos adentro, dijo que se iba a buscar algo de la biblioteca en lo que te encontraba.— Entrando a la sala del cristal, Nevra al fin tomó su mano y le dejó un beso cariñoso en el dorso. El daemon le sonrió, enamorado.

— Que dulce de tu parte encontrarme antes... — El rubio se rio, dándole una mirada sincera, bajó su voz, cual confidente. — Le das una estructura a mi vida que me falta... ¿Sabías eso?

Dale play a la canción desde acá...

Eres todo lo que siempre quise. — Murmuró Nevra en respuesta, con una punzada en el corazón. — Así me digas que soy el único, aunque tus acciones hablen más fuerte.

— ¿Mis acciones? ¿De qué hablas? — El falso lorialett dejó que una de sus manos reposara en la mejilla del azabache. 

— Se lo de Ale. Los escuché. — La expresión de Nevra fue triste, partiéndole el alma en medio al más alto. — Pero sin embargo, te amo.

— Nevra, yo... — Murmuró Leiftan cuando este se zafaba de su tacto. — Mi amor por ti es genuino, con Ale... Es distinto, no puedo dejarla sola así.

— Lo sé. — El vampiro cerró los ojos tras ver a Valkyon y Miiko detrás de Leiftan de una vez, con un movimiento de sus manos, Miiko conjuró cadenas de luz a las manos del daemon, inmovilizándolo. — Espero que sientas lo que yo cuando me destrozaste el alma... Porque fuiste cruel y yo soy un tonto... Así que te dejaré ir.

— ¿Qué? — El vampiro las vió confuso y miró tras de sí, viendo al dragón y a la kitsune, miró otra vez a Nevra, un nuevo dolor tiño sus ojos. — Pero yo te amo tanto, Nevra, por... ¿por qué..?

Valkyon manchó sus manos de rojo otra vez, una nueva puñalada al daemon por la espalda, que lo hizo soltar un quejido de dolor. Ninguno de los presentes lo sabía, pero era el mismo puñal con el que había matado a Verónica.

Un puñal que esta vez estaba encantado para drenarle la energía de a poco. Que le daría una muerte un poco dolorosa, pero más lenta por sobre otras cosas. El rubio cayó de rodillas, sin dejar de mirar al hombre que amaba. Nevra se arrodilló cuando al mismo se le escapó una lágrima.

— Lo siento, desearía que hubiera sido de otra forma. — Susurró el vampiro, viendo como la figura de su amado se debilitaba con el pasar de los segundos. Una vez estuvo muy débil como para sostenerse, Miiko soltó las cadenas y al igual que Valkyon se quedaron observando.

— Pero yo te amo tanto... — Susurró el daemon, Nevra lo atrapó en su regazo, igual que lo sostuvo tan solo unas noches antes, El rubio intentó sujetarlo de vuelta con la poca fuerza de su cuerpo. Recordando el pelinegro como vivían, antes de tanto dolor y tanta pena... — Nevra... Mi Nevra...

— Descansa, Leif. Ya es tiempo. Déjame ir, por favor. — Murmuró el vampiro, quien a estas alturas también estaba llorando.

Cuando finalmente cerró los ojos, aunque estuviera cubierto de espesa sangre, un olor muy fuerte y conocido para él, el vampiro lo sostuvo entre sus brazos con un silencio en la sala que era casi abrumador. El cristal brilló despacio, como si fuera consciente de la tensión en la sala.

Entonces Nevra lloró, por sus amigas, por su hermana, por aquel al que quería como a su hermano... Y por su amado. 





I   L O V E   Y O U   S O 

940 palabras


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Ya solo queda un capítulo, ¿Están listxs?


[-] Sasha Left the chatroom.

Blue. [Eldarya] (FINALIZADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora